viernes, 29 de enero de 2010

"Para que los buitres de afuera tengan éxito tiene que haber buitres autóctonos"


..."escuchaba recién al Intendente quejarse por los que critican y por los que todo el día están diciendo cosas malas, como que nada bueno sucediera en el país. Como ayer estuve con los productores de cerdos y hoy estoy con ustedes, productores avícolas, quiero hablar de otro animalito pero que no es tan lindo como los cerditos ni como los pollitos, quiero hablar de los buitres hoy, esos pájaros feos, negros que siempre sobrevuelan anunciando desgracia y cataclismos. Hay fondos buitres afuera que no quieren que hagamos el canje, que quieren que sigamos endeudados, que quieren que paguemos sumas siderales de intereses cuando accedamos a los mercados de capitales, no solamente el Estado sino también ustedes, los empresarios. Porque cuando expolian al Estado terminan también expoliando a los hombres y mujeres que producen en sus empresas, sean empresas de alimentos, de producción o de servicios.

Y quiero hablar también de los buitres de adentro, porque para que los buitres de afuera tengan éxito tiene que haber buitres autóctonos. Hay una política buitre en la Argentina, una política que está esperando que el otro fracase, que al otro le vaya mal, para sobrevolar sobre esa desgracia, que en definitiva no termina siendo la desgracia de un intendente ni de un gobernador ni de una presidenta, termina siendo la desgracia de los hombres y mujeres que eligieron a ese intendente, a ese gobernador o a esa presidenta, y del resto de los argentinos que a lo mejor tampoco nos votaron pero si nos va mal les va a ir mal a todos, sin distinción de banderías ni de color. Sólo se salvarán los que siempre se salvaron, cualquiera sea el destino de los argentinos, son muy poquitos, son poderosos, son pocos pero poderosos; difaman, mienten, entorpecen, ponen palos en la rueda, buscan enfrentarnos los unos con los otros porque una de las claves que siempre han tenido es enfrentar a los argentinos. Y muchas veces los argentinos, sin entender realmente a qué intereses beneficiaban, se enfrentaban con gobiernos a los cuales les debían precisamente la movilidad social ascendente y el país que tenían.

Esa es por ejemplo la historia del peronismo allá en la década de los 40 y los 50. Sectores que si hubiéramos seguido siendo un país productor de materias primas sin valor agregado, un país para 7 u 8 millones, hubieran estado condenados a ser pobres toda la vida, a trabajar por un salario de porquería y a ser explotados como lo fueron durante décadas millones de argentinos.

Yo vengo aquí a Capitán Sarmiento en nombre de otra Argentina, en nombre de una Argentina que no se solaza en el fracaso del otro sino que al contrario, sabe que la única manera de seguir adelante es que todos tengamos éxito en lo que hacemos; los que producen logrando mercado interno y conquistando mercados externos; los que estudian y van al colegio teniendo clases todos los días y que sus maestros les enseñen como nos enseñaban a nosotros, para poder capacitarnos, saber y poder progresar, que el saber vuelva a estar del lado del progreso.

Yo soy del país que le gusta el éxito, soy del país que cree que no importa el lugar en que uno esté, puede ser presidente, intendente, gobernador, empresario, comerciante, jardinero o barrendero, pero tiene la vocación de que lo que está haciendo lo tiene que hacer de la mejor manera posible. Si fuera jardinera me gustaría ser la mejor jardinera, si fuera portera de colegio me gustaría ser la mejor portera de colegio y si fuera maestra me gustaría ser la mejor maestra. Esos son los argentinos que necesitamos, con vocación de éxito, con vocación de compromiso, de ayudar al otro. En definitiva, mutar esa política buitre que tanto daño nos ha hecho a todos.

Afortunadamente los buitres se pueden divisar. Por allí muchas veces a lo lejos pueden parecer hermosos pájaros negros, tal vez, si los fotografían bien en algún diario o los muestran bien en un canal de televisión pueden aparecer como pájaros bellos y estéticos, pero finalmente, cuando pasa el tiempo de las imágenes, cuando pasa el tiempo de las palabras, cuando viene el tiempo de gestión concreta en los gobiernos, uno los ha visto una y mil veces desplegar sus alas y no saber hacer otra cosa que sobrevolar sobre la desgracia y no producir nada bueno para el país. "

sábado, 23 de enero de 2010

..."por qué y cómo la gente votaba contra sí misma, en una ensoñación programada para vulnerar hasta lo indecible a las mayorías."

Por Sandra Russo

Ya hacía unos años que a la Argentina había vuelto la democracia, y apenas un par que este diario existía. Me tocó en suerte una cobertura inolvidable: ir a Chile a cubrir las elecciones con las que Augusto Pinochet se despedía. No se despedía del todo, porque había hecho una Constitución a su medida y quedaba como senador vitalicio. Pero aquel Chile fue una fiesta. En el acto de cierre de la Concertación, en el que hablaba Patricio Aylwin, quien sería el presidente electo, miles y miles de personas se apiñaban haciendo flamear sus banderas. Esas y otras banderas habían estado guardadas durante los años de dictadura. Chile, esas dos sílabas, ese nombre comprimido y rítmico, significaba entonces muchas cosas. Sobre todo significaba todavía Salvador Allende, significaba el Estadio Nacional, en consecuencia significaba Víctor Jara. Chile era llorar por los ausentes, y se lloraba de pena y de alegría al mismo tiempo esos días.

Las democracias latinoamericanas fueron llegando como pudieron. Fueron oportunidades arrancadas al enorme y monstruoso ballet de una generación más de militares que se aceptaron a sí mismos como el brazo armado de un orden de cosas que quisieron instaurar como el orden natural de las cosas. En cada país hubo pequeños grupos de civiles que buscaron y obtuvieron su propia representación en las fuerzas armadas. Tenemos esa clase de burguesías. Bananeras. La chilena, aunque camuflada en la circunspección idiosincrática y el recato religioso, fue tan bananera como la que más. Por bananera entiendo haber rifado sin titubeos una de las democracias más sólidas del continente para sacarse de encima, con estado de sitio, asesinatos y encarcelamiento de opositores, a un gobierno legítimo que estaba orientado hacia los débiles.

Ese sigue siendo nuestro problema en la región. Cómo pueden sostenerse los gobiernos que no se inclinen en el gesto de aceptación acrítica a lo que les exijan los países más poderosos.

Chile en aquel tiempo también significaba Ariel Dorfman y Armand Mattelart, y su Para leer al Pato Donald. Aquellas generaciones de latinoamericanos estaban descubriendo algunos mecanismos de colonización mental, algunos ardides a través de los cuales nuestros pueblos seguían viendo bello al rubio y feo al negro, confiable al blanco y ladino al indio. La aparatología cultural, puro artificio de comunicación de masas, no tenía todavía oponente. No había Ciencias de la Comunicación ni teorías que nos explicaran por qué y cómo la gente votaba contra sí misma, en una ensoñación programada para vulnerar hasta lo indecible a las mayorías.

Teníamos bases de ciudadanía extremadamente acotadas y selectivas. Se daba por bueno lo extranjero y malo lo nacional, como en esa propaganda de la silla que describió hace poco la Presidenta y que muchos hemos vuelto a ver con ojos azorados. Un hombre que se sienta en una silla hecha en la Argentina, y se cae porque la silla está mal hecha, no resiste su peso. Se exhibían entonces muchas otras sillas importadas, en las que cualquiera podía sentarse con confianza.

Lo ingenuo, lo falaz, lo antipatriótico y lo antipolítico de esa propaganda hoy la haría imposible. Sobre todo porque nos hemos sentado en infinidad de sillas importadas que se cayeron, y porque hasta el más desentendido entenderá al menos como un problema la desocupación de los trabajadores que hacen sillas y la quiebra de las fábricas de sillas. Pero en aquella época, en aquella edad del pavo mental que vivimos como continente y que terminó con los peores crímenes que puedan imaginarse, los ciudadanos eran niños leyendo al Pato Donald. Con fuerzas armadas instruyéndose en la Escuela de las Américas. Con burguesías y oligarquías aliadas en la saña que siempre pretendió ser moral o ideológica y siempre mintió, porque era económica. Algunos pocos generaron o preservaron negocios gracias a convencer a muchos de que había un estado de cosas que era el orden natural de las cosas.

Nunca nada tuvo por qué ser como fue. Lo que pasó fue la historia, con sus móviles, sus protagonistas, sus responsables, sus ganadores, sus firmantes. Tanto dolor, tanta muerte, tanto exilio, anidó en la parte más soez de miles de personas que, con el cuello apenas un poco afuera del agua, quieren hundirle la cabeza al de al lado. Hace unos días un hombre más bien pobre, que criticaba furiosamente al gobierno argentino, gritaba que él se había esforzado por pagar su jubilación y que ahora resulta que más de dos millones de vagos que no aportaron gozarán de su mismo beneficio. Eso es lo que han hecho con la idea del Estado: subvertirla tanto, que ya esa gente no entiende por Estado algo en común, sino la amenaza del reparto. No hay ningún pensamiento más funcional a esos pocos que manipulan a tantos, que ése: que la equidad es una amenaza.

Estos días en los grandes medios escuché a unos cuantos comunicadores machacar con el ejemplo chileno. Se referían a que Michelle Bachelet fue a saludar personalmente al presidente electo, el empresario Piñera. Vienen dando el ejemplo chileno porque Chile ya significa otras cosas. Significa beige, no rojo. Lo rojo se apiña en Bolivia, que ninguno de ellos da nunca como ejemplo de nada, a pesar de que es el país de la región cuya economía creció más el último año, y cuyos logros sociales van mucho más allá de lo aceptable para el statu quo. En Bolivia la democracia cura, educa y alimenta. En Bolivia el presidente Morales habla de la “revolución democrática” porque hay que sincerarse: que coman, se curen y se eduquen todos es lo revolucionario en estos países exóticos sólo si se los mira con el ojo del amo. La equidad, es necesario repetirlo, está siendo vestida de amenaza. Ese también es el ojo del amo.

Lamenté profundamente el triunfo de Piñera, lamenté ese retroceso, esa berlusconiada. Lamenté por anticipado lo que pasará y lamenté también tener que sepultar aquel recuerdo, el de Chile explotando de alegría con el fin de la dictadura. Porque la democracia, pensábamos todos entonces, no era solamente el llamado a elecciones sino la posibilidad de recrear las redes de solidaridad y de equidad que la dictadura había roto. La democracia, creíamos entonces, como había expresado aquí el entonces presidente Raúl Alfonsín, era una herramienta para dar de comer, para curar, para educar. Pues bien: eso lo ha hecho Bolivia y no Chile. No lo ha hecho hasta ahora, y con Piñera menos. Los ejemplos no son inocentes.

miércoles, 20 de enero de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

Las cosas por su nombre.


"Desde el año 2003,cambió el país desde hay un proyecto que, obviamente, le conviene a la mayoría de los argentinos, yo diría a la inmensa y absoluta mayoría pero que, por ahí, no es del todo conveniente para las pequeñas minorías internas y, fundamentalmente, para poderosísimos intereses externos."

"Nosotros, no solamente pagamos la deuda, sino que encaramos una nueva etapa del canje para cubrir la última etapa del default. "

"Yo quiero recordarles que el default no lo declaró este Gobierno y que es la verdadera causa del riesgo país y de los embargos que sufre el país. El default que con alegría y que como medida política se decretó en el año 2001 y que la función, los objetivos que teníamos con este Fondo del Bicentenario, eran, precisamente, dos: por un lado, utilizar reservas indisponibles por las cuales nos están pagando el 0,5 anual y, por otra parte, evitar de esta manera tener que salir al mercado de capitales a pagar tasas del 14 o del 15 por ciento producto del riesgo país a consecuencia del default soberano que tenemos desde el año 2001 porque, en realidad, no se entiende muy bien que alguien teniendo excedente de reservas, pague tasas del 14 por ciento cuando por el dinero que tiene en su casa y que es suyo, le están pagando solamente el 0,5. Salvo que uno tenga intereses precisamente con esos sectores que han vivido de la Argentina endeudada.
La Argentina vivió endeudada y murió debiendo en el 2001."

"Esto fue hasta que llegamos al año 2003 donde la Argentina debía el 160 por ciento de su PBI. Hoy la Argentina, luego de la reestructuración exitosa de su deuda en el año 2005, no festejábamos el default, sino que nos pusimos a ver cómo podíamos salir de ese default, con la deuda y el pago de la deuda de casi 10.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, estamos en poco más del 40 por ciento de lo que estamos debiendo de nuestro PBI, de un PBI que obviamente hoy es muy superior, estamos en 305.000 millones de dólares.
¿Cuál es el objetivo entonces? Seguir desendeudándonos y por eso este Fondo del Bicentenario. No solamente por el tema de las reservas y el interés, sino para apalancar este canje que vamos a iniciar ahora, de modo tal que tengamos que pagar tasas más bajas."

"cómo se explica un ex presidente del Banco Central convertido en una suerte de ocupa del BCRA? Porque, a ver, es un funcionario que coloca la Presidenta de la Nación, que remueve la Presidenta de la Nación con el consejo de una Comisión del Parlamento que está integrada por 4 comisiones. Hoy, las 4 comisiones que conforma la ley para pedirles un consejo -que no es obligatorio, en esto es absolutamente pacífica la jurisprudencia-, no están constituidas. Vayan al Parlamento a ver si se han reunido las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía de ambas Cámaras y si tienen autoridades. No tienen autoridades.
Es por eso que esta Presidenta tuvo que tomar la decisión de un DNU, que tiene vigencia de ley de acuerdo con la Constitución; bueno es recordar que tampoco nosotros fuimos los creadores de los DNU, sino que se incorporaron en el año '94 merced al acuerdo del doctor Alfonsín y el doctor Menem en aquella reforma constitucional."

"Entonces, es evidente que esto no está constituido y, además, ¿qué se necesita de un ocupa? Se necesita de una suerte de jueza delibery. La jueza que va a la oposición, la verdad que tiene suerte la oposición de encontrar una jueza que le hace lugar a todos los pedidos. El día viernes, en 2 horas a la reposición de un funcionario que es facultad de la Presidenta el hacerlo, habilitando día y hora al otro, no en este caso al Estado nacional y colocándolo en indefensión.
El día lunes, en lugar de un recurso de amparo, una medida de ordinarización del juicio más lenta, puede durar años; luego, sumarísimo...Es como una suerte de delibery en donde la oposición va, pide algo y se concede.
Y por si todo esto fuera poco, un Vicepresidente que hace cualquier cosa menos ser Vicepresidente y que yo creo que quiere ser presidente antes del año 2011 que, a ver, tiene derecho a ser candidato por el partido de la oposición, aunque no resulte ético, aunque no resulte constitucional ni institucional que el vicepresidente no cumpla con el rol que le marca la Constitución. Esta ante el incumplimiento del rol de un funcionario público que en este caso es el Vicepresidente de la Nación. Nunca se vio en la historia del país ni creo que en ninguna otra parte del mundo una historia como esta.
Me parece que no quiere esperar al 2011 y, entonces, quiere ser presidente antes. Estos son los que hablan de institucionalidad."

"Igualmente, la oposición, que hoy se ha erigido en defensora de las reservas de los argentinos, que es cierto, las reservas son de los argentinos, pero las deudas también son de los argentinos, las dos cosas son de los argentinos. Y nosotros recibimos un Banco Central con 8.000 millones de dólares, había 800 millones o un poco menos allá por el año 1989 y hoy tenemos más de 48.000 millones de dólares."
Por eso digo que, cuando hablo de una formidable maniobra política, no estoy hablando con subjetividades, sino con hechos puntuales, concretos e inéditos en la historia de la República Argentina.

"Quiero decirles también que de la misma forma me hago cargo y responsable porque siempre he sido una persona que no la han atemorizado los desafíos y tampoco las amenazas y mucho menos este tipo de actitudes que si se ven así son injustas humanamente, pero que en realidad cuando uno ocupa la Primera Magistratura tiene que estar preparado para esto y para mucho más. "

"Necesitamos una oposición que sepa ser oposición, si no supo ser gobierno que por lo menos sepa ser oposición porque, en definitiva, parece ser que no les bastó con devastar al país como gobierno que quiere hundirlo como oposición.
fondos buitres que quieren que paguemos sumas siderales por papeles que no lo valen y que ellos compraron en cifras mínimas, esos fondos buitres no pueden tener la complicidad de funcionarios, dirigentes y jueces argentinos porque avergüenza como argentinos realmente que esto suceda. "

" cuando en el gobierno de la Alianza se hizo el megacanje, se pagaron tasas y comisiones que mejor ni saberlo, tasas del 14 y del 15 por ciento, hubo denuncias penales, en algún juzgado anda perdido el expediente de ese megacanje sin que nadie presente recursos de amparo, sin que ningún juez lo movilice, sin que ningún miembro haga absolutamente nada. Digo yo, entonces, ¿qué es lo que pasa con este Fondo del Bicentenario que fue creado, precisamente, para dar certeza a los acreedores y que, además, bueno es decirlo, fue muy bien recibido por el mercado?
Porque, a ver, uno puede tomar decisiones económicas, decisiones políticas desacertadas y provocar en el sector hacia el cual van dirigidas, digamos, malas consecuencias. Puedo dar fe de alguna decisión que he tomado en ese sentido y que no fue bien tomada por el sector al cual estaba dirigida.
Pero resulta que ser que esta medida fue plenamente aceptada por todo el mundo económico, por el mercado. Primero, porque bajó el riesgo país en forma inédita desde que lo pusimos en marcha; segundo, porque subió, se disparó el valor de los bonos, voló el MERBAL como nunca constituyendo un récord histórico, o sea, disparándose para arriba las acciones de las empresas argentinas que dan trabajo a millones de argentinos, lo cual nos alegra mucho.
Quiere decir que la medida era la correcta, pero bueno, siempre hay intereses que, obviamente, trabajan para que estas cosas sucedan porque una Argentina en crecimiento, una Argentina desendeudada, una Argentina que pueda dar mejor calidad de vida a su gente, tal vez, no sea ya el pagador eterno de intereses, el pagador eterno de deuda con el hambre y la miseria del pueblo como lo hicieron durante décadas.
Porque además, este Fondo del Bicentenario, nos generaba la posibilidad de utilizar el superávit fiscal para poder dedicarlo a proyectos laborales, a proyectos de inversión de obras, a crecimiento de la economía. O sea, una decisión que no solamente el mercado, sino la economía en su conjunto ha visto como acertado.
Es por eso que lo vamos a sostener, porque creemos que realmente es importante profundizar, explicar por qué se hacen las cosas. Y, además, allí están los resultados y también están los resultados de lo que hacen los otros que es la judicialización de la política y, bueno, encontrar jueces que realmente se presten a esa judicialización de la política que le hace mal, reitero, no al Gobierno, sino al Estado nacional, al pueblo de la Argentina."

viernes, 8 de enero de 2010

"Si no supieron gobernar por lo menos dejen gobernar ahora y no sigan poniendo palos en la rueda"


..."Cuando los veo a todos ustedes con sus cascos, cuando veo que el barrio está contento, porque los pibes tienen trabajo y no tienen que estar en la esquina tomando cerveza porque tienen que ir a laburar, y cuando le sumo además, los 3 millones y medio de chicos menores de 18 años que hoy están recibiendo la Asignación Básica Universal cuando antes no recibían nada , 3 millones y medio de chicas y chicos menores de 18 años cuyos padres o todavía no tienen trabajo o teniéndolo no superan el salario mínimo vital y móvil y por lo tanto no están registrados -digo- estamos haciendo y este es el camino en que estamos.

Junto a estos números que son los números del pueblo, que son los números de la sociedad, que son los números de la supervivencia, también están los números que permiten poder llevar adelante esta política. Este año, el peor año en la historia económica mundial, Argentina cerró su superávit comercial con 16.600 millones de dólares.


¿Saben cuánto me habían dicho desde el Banco Central que íbamos a recaudar este año únicamente? 6.000 millones, me lo dijeron con cara de serios y preocupados. Qué vamos a hacer este año, no vamos a poder pagar la deuda porque solamente vamos a recaudar 6.000 millones. Mirá vos, acá estamos administrando, trabajando, gestionando y con políticas nacionales y populares.


Yo sé que esto cuesta entenderse porque les han lavado tanto la cabeza a muchos con las doctrinas traídas de afuera, del Consenso de Washington, que hasta ni de malos lo hacen, simplemente porque creen saberlo todo pero nunca entienden nada. Lo que es importante, es que hoy pudimos tener en nuestro Banco Central, por eso superávit comercial, el año pasado también, si este año la erraron por el 65 por ciento, el año pasado en el mismo programa monetario le habían errado casi por el 30 por ciento.

Esa plata que hemos juntado los argentinos, esas reservas que hoy tenemos, que vamos a tomar una parte, hemos tomado una parte para garantizar la deuda y para que no nos corran desde afuera con que no vamos a poder pagar, y entonces obtengan pingües ganancias los que especulan en los mercados financieros . Esta medida ha sido elogiada hasta por gente que normalmente no nos elogia, que nos crítica pero que tiene sentido económico y técnico de las cosas y sabe que es mucho mejor utilizar reservas que pedir prestado a tasas del 15 o del 14 por ciento, cuando por las reservas apenas no pagan el 05 ó el 1 por ciento. Esto lo entiende hasta una persona que solamente ha podido completar su primario, ni siquiera eso porque es de sentido común.

Pero bueno, ahí están, los que nos dejaron al país sin reservas, la oposición, porque en realidad cuando Kirchner llegó al Gobierno en el año 2003 había apenas 8.000l millones de dólares en el Banco Central. Hoy tenemos 48 mil millones y podemos por eso tener una fortaleza diferente y tener las políticas que nos han permitido hacer estas cosas, y también la recuperación de la administración de los recursos de los trabajadores a través de la ANSES, que hoy también, su administración, está en manos de los argentinos a través de su Gobierno. Por esto podemos pagar la asignación universal también.

Los que durante dos veces en la corta historia de la democracia rifaron las reservas del país y nos dejaron al borde de la disolución nacional, hoy se han erigido en los defensores de las reservas; paradojas o curiosidades de ciertos argentinos que nunca dejan de sorprendernos realmente.

Pero vamos a seguir con la misma fortaleza, la misma responsabilidad en la gestión del Estado que siempre hemos tenido, entendiendo que ser responsables en la gestión del Estado es generar riquezas y asegurar trabajo y crecimiento para todos los argentinos, fortaleciendo a sus empresas nacionales, a sus comerciantes, a sus sindicatos, a sus trabajadores, y pedirles muy humildemente, sin ningún tipo de aprehensión ni rencor: si no supieron gobernar por lo menos dejen gobernar ahora y no sigan poniendo palos en la rueda.

Tuvieron la oportunidad de ser gobierno dos veces en estos años de la democracia y nos fue muy mal a los argentinos. La verdad que cuando uno escucha algunos comentarios, algunos análisis y cuando ve algunas conductas, dice: puede ser que yo no les caiga simpática, está bien. que no le guste el Gobierno, pero que no les importe el país, eso es lo que realmente me duele. Porque en definitiva, mi paso es circunstancial por el Gobierno, lo importante es el país. Si todos tuviéramos esta concepción a la hora de gestionar, distinta hubiera sido la historia. "

sábado, 2 de enero de 2010

3,83

Por Alfredo Zaiat

La cotización del dólar en el último día hábil de 2009 fue 3,83 pesos por unidad. Ese valor no tiene mucha relevancia si solamente se lo observa como el final del recorrido de una de las variables del menú de inversiones financieras. El año que acaba de concluir tuvo como vedette a las acciones y los bonos y el dólar ocupó los últimos lugares del ranking como la peor opción especulativa. Ese tipo de análisis es importante para el mundo de la city. Pero la paridad 3,83 pesos/dólar expresa mucho más que otro fin de año tranquilo en el microcentro, y de la definición de ganadores y perdedores en el universo de las finanzas. Ese precio 3,83 en las pizarras de las casas de cambio y de los bancos es la exteriorización más contundente de que los economistas del establishment se equivocaron. Otra vez. Durante la primera mitad del año y, en especial, en las semanas previas a las elecciones legislativas, esos expertos en errores aseguraban la inevitabilidad de una fuerte devaluación. Afirmaban que el dólar se iba a disparar, estimando que a fin de año se ubicaría en por lo menos 4,60 pesos por billete. Algunos de ellos lo pronosticaban con una seguridad sorprendente como parte de análisis financieros que tenían en cuenta la crisis internacional y la intensa fuga de capitales local. Otros lo calculaban con soporte académico como parte de una evaluación macroeconómica referida al atraso del tipo de cambio, que ponía en riesgo la competitividad de la economía. Sin embargo, unos y otros fallaron, como en tantas otras profecías apocalípticas enunciadas con la soberbia de un supuesto saber técnico, que en esencia es eminentemente político.

La cifra 3,83 es humillante para ese elenco de mercaderes de la información económica, comportamiento que no es exclusivo de profesionales encolumnados en la corriente ortodoxa. En una piel hipersensible debido a décadas de inestabilidad, golpes de mercado y violentas devaluaciones –la última fue durante la gestión presidencial de Eduardo Duhalde–, el dólar es una extraordinaria variable de disciplinamiento social y de orientación de las expectativas económicas. Por eso no son inocentes ni fruto de estudios técnicos asépticos los pronósticos acerca de la evolución del billete verde, ni su eco amplificado por parte de empleados en medios de comunicación.

El 3,83 debería servir como aprendizaje para una mayoría obsesionada con la cotización del dólar para eludir esas trampas que alimentan incertidumbres y favorecen a minorías privilegiadas. Ese 3,83 revela también la escasa consistencia en la mayoría de los análisis económicos de amplia difusión en ámbitos del poder, que exponen el deseo del emisor más que un examen de las condiciones internas y externas de un determinado proceso económico. Esos últimos factores son los que definen la cotización del dólar en términos económicos. Varios son los elementos que intervinieron en la dinámica cambiaria en 2009, que si los economistas de la city los hubieran considerado se habría evitado el papelón. Bochorno que, en realidad, no les preocupa demasiado porque saben que son herramientas funcionales del poder económico y, además, sus yerros serán prolijamente ocultados con la complicidad de todos aquellos que le demandan pronósticos para el 2010.

El tablero electrónico de las agencias de cambio marcando el 3,83 no es un valor mágico, sino que refleja condiciones estructurales de la economía doméstica, la decisión del Gobierno de defender la política de flotación administrada implementada por el Banco Central y situaciones coyunturales a nivel internacional, a saber:

- La intensa devaluación del dólar a nivel mundial como respuesta a la extraordinaria debacle de la potencia hegemónica precipitada por la crisis de los créditos hipotecarios subprime.

- Esa debilidad de la moneda dominante del comercio internacional implicó la apreciación del tipo de cambio en la mayoría de los países, destacándose el recorrido del real y el euro como los más relevantes para la economía argentina.

- La decisión política del Gobierno de no acompañar ese proceso de fortalecimiento de esas monedas permitió un avance sustantivo de la competitividad del tipo de cambio local.

- De todos modos, antes de gatillarse esa dinámica de apreciación de las monedas de otros países, el tipo de cambio bilateral (dólar) y el multilateral (las más importantes son el dólar, real y euro) elaborados por el Banco Central reflejaban que no había atraso cambiario. Incluso aplicando índices privados de precios de dudosa confiabilidad como factor de ajuste. A noviembre, el tipo de cambio multilateral se ubicaba 53,4 por ciento por encima del promedio de la convertibilidad.

- El superávit comercial de 2009 terminará por encima de los 18 mil millones de dólares, monto que se constituirá en record histórico. Esto implica que el saldo entre exportaciones e importaciones fue muy positivo, lo que se traduce en un fenomenal canal de ingreso de dólares a la plaza local. Para el 2010 se estima que ese superávit contabilizará unos 14 mil millones de dólares, lo que significa que seguirá habiendo un positivo flujo importante de billetes verdes.

- Pese a la tenue diversificación de las exportaciones, las materias primas siguen siendo el principal rubro de las ventas externas. El índice de materias primas elaborado por el Banco Central revela que el precio promedio de los commodities de 2009 fue igual al de 2007 y se ubica un 50 por ciento por encima de la media del período 1995-2009. Esto significa que los precios de los productos que el país más vende al exterior se encuentran en umbrales elevados, perspectiva que se estima persistirá, lo que deriva en un horizonte de sostenidos ingresos de divisas por el lado de las exportaciones.

- Otra clave para analizar las perspectivas de la paridad cambiaria es el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Su saldo recoge el generado en el intercambio comercial (exportaciones/importaciones), el de servicios y el de transferencias. El de 2009 fue positivo en unos 7000 millones de dólares, monto que se repetiría en el año que comienza, extendiendo a nueve años el período de superávit de cuenta corriente, ciclo inédito de la historia económica reciente del país.

- Esa continuidad del superávit de la cuenta corriente significa que hubo y seguirá habiendo excedentes de dólares en el mercado local. No es un dato menor para la economía argentina, cuyo eslabón débil que precipitó sus recurrentes crisis a lo largo de décadas fue la restricción externa. Esto es el estrangulamiento externo por el déficit de divisas, cuyo desenlace es la devaluación e inflación posterior, con la consiguiente inestabilidad política y social.

- El principal factor perturbador de este esquema es el resultado de la cuenta capital de la balanza de pagos, en la cual se refleja el impacto de la fuga de capitales. Su intensidad determina el mayor o menor stress económico-financiero. Por ese motivo es tan importante la forma de intervención sobre las expectativas de los agentes económicos. En esa tarea actúan los gurúes de la city al exacerbar la incertidumbre y, por lo tanto, la fuga de capitales, alimentando así un círculo vicioso con destino de crisis.

- Sin embargo, esa intervención tuvo en esta oportunidad un formidable dique de defensa, del que careció la economía argentina en anteriores debacles: abundantes reservas en el Banco Central. Además de los dólares excedentes del comercio exterior, las reservas permitieron abastecer la huida, y a la vez actuaron como un potente disuasivo contra corridas. En 2009 las reservas terminaron en 48 mil millones de dólares, y se estima que en este año sumarán unos 7000 millones.

El 3,83 pesos por dólar y un escenario tranquilo en el frente cambiario tiene un componente estructural que es desestimado por los economistas del establishment, lo que una y otra vez los deposita en el error de diagnóstico y de pronóstico. Aunque cuesta creerlo, hoy la economía argentina tiene estructuralmente excedentes de dólares. Esto explica que, por primera vez desde la recuperación de la democracia, un shock externo de magnitud con agregados de componentes internos no haya concluido en una fuerte devaluación.

En última instancia, ante este panorama del mercado cambiario, cuadro que los gurúes de la city se resisten a comprender o a aceptar cegados por anteojeras ideológicas, sólo queda remitir al mensaje filosófico de Diego Armando al momento de señalar la cotización 3,83 pesos por dólar.