
Bueno, en unos días más se va a informar el superávit comercial, ustedes saben que uno de los ejes fundamentales del crecimiento de estos años ha sido precisamente los denominados superávit gemelos (superávit comercial y superávit fiscal). En unos días más se va a anunciar el superávit comercial, del primer trimestre, que es de 3.403 millones, es un 6 por ciento más, que el superávit comercial, que fue excelente, del año pasado, de 3.183 millones de dólares; es casi milagroso en el mundo contemporáneo, donde no es que hayan más o menos superávit, no, directamente son deficitarias la cuenta comercial, la cuenta fiscal. Nosotros hemos mejorado en un 6 por ciento el superávit comercial, estos son datos duros, son datos de Aduana, de ingreso y egresos de exportaciones y de importaciones.
Pero, además, es muy importante analizar esa composición del superávit, porque si bien bajó el volumen del comercio, porque tuvo caída la exportación y tuvo caída la importación, es cómo se compone y además porque estamos evidenciando también una desaceleración de la caída. La caída, en el trimestre, de las exportaciones fue del 26 por ciento, pero en el mes de marzo ya fue del 18,8 por ciento y además lo estamos haciendo en el marco de restricciones de algunos sectores de la economía que no liquidan materia prima y también con algunas restricciones producto de que hubo menos cosecha, por ejemplo, de trigo y maíz, por el efecto climático.
Pero lo importante de este superávit comercial es cómo se compone ese superávit comercial, hemos crecido en la manufactura, de origen agropecuario, o sea en materia prima típicamente de producción argentina, pero con valor agregado, en 6 puntos y medio, respecto de las manufacturas de origen agropecuario, del año pasado y 2,2 en las manufacturas de origen industrial. Donde caímos fue en energía y combustibles, que está muy bien porque no es ningún mérito exportar energía a los países que deben consumir la propia energía en la producción y precisamente en las materias primas, por las razones antes apuntadas.
Así que uno de los pilares de ese modelo, que venimos sosteniendo, desde el año 2003, en un mundo que se derrumba está allí con un 6 por ciento más que el año pasado. Y recién me acaba de informar el señor ministro de Economía y nuestro Secretario de Hacienda que también tenemos un superávit fiscal de 4.500 millones de pesos, habiendo aumentado el gasto en infraestructura, como medida contracíclica, en el 83 por ciento, que es uno de los instrumentos con los cuales estamos precisamente sosteniendo la recaudación, que dicho sea de paso, en todo el trimestre ha tenido un comportamiento más que excelente; en todos los países ha caído hasta dos dígitos la recaudación, y nosotros hemos aumentado en este primer trimestre, comparado con el primer trimestre, del año pasado, el 16,5 por ciento la recaudación fiscal. ¿Cómo se sostuvo esto? Fundamentalmente con lo que siempre hemos levantado y planteado: la necesidad de desarrollar junto a una agresiva política, en materia de exportaciones, también un fuerte desarrollo de nuestra mercado interno, de nuestro consumo, del poder adquisitivo de nuestros trabajadores, porque creemos que es el trabajo lo que genera riqueza, y no al revés: la riqueza la que genera trabajo ,pero lo cierto es que estos son los números. Pero además hay otras cosas que revelan, porque muchas veces uno mira las noticias y toman datos extrapolados para presentarlos como que todo se estuviera viniendo abajo. Quiero decirles algo que evidencia la crisis externa y la situación interna, algo tan sensible como el turismo, por ejemplo. El turismo que, como ustedes saben había sido una de las principales fuentes de ingreso, más porque se fue duplicando el ingreso de turistas desde el año 2003 en adelante, producto de la crisis mundial, es decir, la gente que vive en otros países ha dejado de viajar, se redujo en el mes de enero en un 9,2 y en febrero en un 22,5. O sea, el turismo que viene de afuera hacia dentro, el receptivo.
¿Qué pasó con los argentinos que salimos al exterior? Digo que salimos al exterior porque yo salgo al exterior pero no de vacaciones, hay otros que sí salen de vacaciones, aunque también son políticos y funcionarios, pero yo no, yo estoy siempre acá y cuando salgo es porque voy a trabajar y a representar los intereses de nuestro país. Pero, reitero, ¿qué pasó con ese turismo emisivo?
En enero creció respecto de enero del año pasado, el 4,8 por ciento la cantidad de argentinos que salieron al exterior y en febrero el 4,6, gastando aproximadamente en el último mes de febrero 229 millones de dólares en el exterior, mientras que el turismo que vino, unos aproximadamente unos 150 mil turistas, gastaron aproximadamente unos 192 millones de dólares.
Si comparamos además el turismo interno, porque se me podrá decir, "bueno, sí, claro, pero salen los que tienen plata", bueno, en el mundo también hay gente que tiene plata y era la que venía acá, pero evidentemente hay crisis, pero si miramos el turismo de la Semana Santa, en la cual todos preanunciaban -tengo algunos titulares por ahí guardados y archivados para la memoria- que iba a ser espantosa y todos ustedes saben lo que pasó: crecimos con respecto del 2007, el 2 por ciento; no la comparo con la del 2008 porque, como ustedes recordarán, en ese año tuvimos una Semana Santa de cinco días porque el 24 de marzo estuvo pegado al lunes y este año fue martes, con lo cual tenemos que comparar dos períodos exactamente iguales. Pero aunque no hubiéramos visto estas cifras, sí todos vimos lo que pasó aquí en Buenos Aires donde prácticamente no quedó nadie y también vino mucha gente de afuera y lo que pasó en los grandes centros turísticos.
¿Qué quiere decir esto? ¿Que estamos viviendo en Disney World? No, de ninguna manera, porque uno no puede ser tan insensato como para decir eso, pero sí podemos afirmar, sin lugar a dudas, como lo venimos haciendo, que este modelo de crecimiento, que este modelo de acumulación tiene una solidez que permite, no estar fuera de la crisis y no tener ningún impacto, sino ser moderadamente inferior el impacto que tiene esta recesión de carácter internacional aquí.
¿Cuál es la pregunta, entonces? ¿Qué hubiera pasado en nuestro país si hubiéramos tenido otro modelo económico?si hubiéramos tenido un modelo similar al de los años '90? Bueno, ya sabemos lo que pasó en el 2001, no hace falta contarlo. Pero, ¿qué hubiera pasado si hubiéramos escuchado las voces y las críticas que durante todos los años 2007 y 2008, provenientes de gurúes externos y nacionales, economistas propios y ajenos, políticos y partidos, medios de comunicación, que planteaban como principales problemas del país la excesiva aceleración de la economía y entonces la inflación y entonces por qué no enfriarla un poco, desacelerarla? Uno se pregunta: ¿qué hubiera pasado? Como nos preguntábamos el otro día en la reunión de la Cumbre de las Américas qué hubiera pasado si hubiéramos, por ejemplo, ingresado al ALCA, como algunos levantaban la voz aquí en nuestro país y cuando la economía hoy de Estados Unidos está con la peor recesión. Si no me creen a mí, pregúntenle al presidente de México cómo impacta este tipo de dependencia de las economías de los grandes centros económicos.
De estas cosas tenemos que ocuparnos, estas cosas son las que tenemos que debatir y estas cosas son las que, en definitiva, mejoran o desmejoran la calidad de vida de todos nosotros."











