lunes, 30 de agosto de 2010

Un análisis del poder


Por José Pablo Feinmann

El discurso que la presidenta CFK ofreció el 24 de agosto fue más allá de lo que han ido todos los discursos de los presidentes argentinos hasta la fecha. Nadie –ni siquiera el primer Perón o Evita– procedieron a una destotalización de la estructura del poder en la Argentina. Analíticamente, destotalizó, en primer término, la totalidad y luego la armó otra vez para exhibir su funcionamiento. ¿De qué estaba hablando la Presidenta? Del poder en las sombras, del poder detrás del trono, del verdadero poder. ¿Cuál es? Es el poder mediático. La filosofía occidental de los últimos 45 años se ha equivocado gravemente. Para salir de Marx y entrar en Heidegger (como crítico exquisito de la modernidad pero desde otro lado al de Marx) se vio obligada a eliminar al sujeto, tal como Heidegger lo había hecho con innegable brillo desde su texto La época de la imagen del mundo. También Michel Foucault dio por muerto al hombre. Barthes, al autor. Al estilo. Deleuze, desde Nietzsche, a la negatividad, o sea: al conflicto en la historia. Y la academia norteamericana sistematizó todo esto incorporando con fervor a los héroes de la French Theory. El fracaso es terrible y hasta patético. En tanto los posmodernos postulan la muerte de la totalidad, el Departamento de Estado postula la globalización. En tanto proponen la muerte del sujeto, el Imperio monta brillantemente al más poderoso sujeto de la filosofía y de la historia humana: el sujeto comunicacional. Y ésta –hace años que sostengo esta tesis que en Europa causa inesperado asombro cuando la desarrollo– es la revolución de nuestro tiempo. El sujeto comunicacional es un sujeto centrado y no descentrado, logocéntrico, fonocéntrico, ajeno a toda posible diseminación, informático, bélico, enmascarador, sometedor de conciencias, sujetador de sujetos, creador de realidades virtuales, creador de versiones interesadas de la realidad, de la agenda que determina lo que se habla en los países, capaz de voltear gobiernos, de encubrir guerras, de crear la realidad, esa realidad que ese sujeto quiere que sea, quiere que todos crean que es, que se sometan a ella, y, sometiéndose, se sometan a él, porque lo que crea el sujeto absoluto comunicacional es la verdad, una verdad en la que todos acabarán creyendo y que no es la verdad, sino la verdad que el poder absoluto comunicacional quiere que todos acepten. En suma, su verdad. Imponer su verdad como verdad para todos es el triunfo del sujeto comunicacional. Para eso debe formar los grupos, los monopolios. Debe apoderarse del mercado de la información para que sólo su voz sea la que se escuche. Para que sean sólo sus fieles periodistas los que hablen. Una vez que esto se logra el triunfo es seguro. El arma más poderosa de la supraposmodernidad del siglo XXI radica en el mayor posible dominio de los medios de información. Que ya no informan. Que transmiten a la población los intereses de las empresas que forman el monopolio. Intereses en los que todas coinciden. Asombrosamente ningún filósofo importante ha advertido esta revolución. Foucault se pasó la vida analizando el poder. Pero no el comunicacional. ¡Por supuesto! ¿Si había negado al sujeto cómo iba a analizar los esfuerzos del poder por constituirlo de acuerdo a sus intereses? Nadie vio –además, y se me antoja imperdonable– al nuevo y monstruoso sujeto que se había consolidado. Superior al sujeto absoluto de Hegel. Algo atisbó Cornelius Castoriadis. Pero poco. Relacionó las campañas electorales con las empresas que las financian. Pero –insisto–, aquí lo esencial es que el tema del sujeto ha vuelto a primer plano. Colonicemos al sujeto, hagámosle creer lo que nosotros creemos, y el poder será nuestro. El poder empieza por la conquista de la subjetividad. Empieza por la construcción de algo a lo que daré el nombre del sujeto-Otro.

Formulemos –como punto de partida de esta temática esencial– la obligada pregunta: ¿qué es el sujeto-Otro? Es lo Otro del sujeto. Escribo Otro con esa enorme O mayúscula para marcar la ajenidad que el Poder consigue instaurar entre el sujeto y lo Otro de sí. Heidegger transitó bien está temática. Lo que yo llamo sujeto-Otro es ese sujeto que –según Heidegger– ha caído “bajo el señorío de los otros” (Ser y Tiempo, parágrafo 27). He aquí un señalamiento brillante y preciso: el señorío de los otros. Heidegger amplía el concepto: quien cae bajo ese señorío (el de los Otros) “no es él mismo, los otros le han arrebatado el ser”. “El Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis proyectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibilidades (...) son las del Otro, son las del Poder, las que me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido” (JPF, La historia desbocada, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2009, p. 128). Heidegger, sin embargo, se remite a la esfera ontológica: lo que se pierde es el ser. No creo que debamos poner el acento ahí: lo que se pierde es la subjetividad, la conciencia, la autonomía de pensar por nosotros mismos, pues pensamos lo que nos hacen pensar, decimos lo que nos hacen decir y nos convertimos en patéticos, bobos, manipulados defensores de causas ajenas. CFK manejó la temática con precisión y con una audacia que –yo, al menos, y ya tengo mis años viviendo siempre en este país– no le vi a ningún presidente. Cuando retoma la frase de tapa de Clarín y la da vuelta es donde revela qué es el Poder. Clarín titula: “El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. Detrás de esta frase está toda la campaña “erosionante” (por utilizar un concepto del revolucionario popular agrario Buzzi, fiel a sus bases hasta la muerte, hasta matar a la FA sometiéndola a los intereses de la Sociedad Rural, manejada hoy por el “Tano” Biolcati, descendiente de la “chusma ultramarina” que Cané desdeñaba, y no por Martínez de Hoz o por el elegante señor Miguens) de la oposición. Es decir, el Gobierno es autoritario, enfermo de poder y siempre empeñado en silenciar a todos. CFK le da la razón a Clarín: “Clarín piensa que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. Quiero en esto coincidir con Clarín. Claro, quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. ¿Por qué? Porque Papel Prensa Sociedad Anónima es la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de diario, fabrica el papel de diario, lo distribuye y lo comercializa en lo que se conoce en términos económicos y jurídicos como una empresa monopólica integrada verticalmente. ¿Por qué? Porque va desde la materia prima hasta el insumo básico, pero no solamente produce ese insumo básico sino que además determina a quién le vende, cuánto le vende y a qué precio le vende. Por eso coincido con Clarín en que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa en la República Argentina”.

El Poder –en cada país– tiene que formar monopolios para tener unidad de acción. No se tiene todo el poder si se tiene sólo Papel Prensa, que implica, es verdad, el control de la palabra impresa. Pero hay que tener otros controles. Sobre todo –hoy, en el siglo XXI, en esta supraposmodernidad manejada por la imagen– el poder de la imagen. Y el de la voz radial, siempre penetrante, omnipresente a lo largo de todo el día. Se trata de la metralla mediática. No debe cesar. ¿Por qué este Gobierno se complica en esta lucha con gigantes sagrados, intocables? O lo hace o perece en cualquier momento. Desde la campaña del señor Blumberg se advirtió que los medios podían armar una manifestación popular en pocas horas. Toda la gilastrada de Buenos Aires salió con su velita detrás del ingeniero que no era e impulsada por Hadad y la ideología-tacho que –en ese entonces– era una creación de Radio 10. La ideología-tacho es un invento puramente argentino. Como el colectivo, el dulce de leche y Maradona. Uno toma un taxi en cualquier parte del mundo y el taxista no lo agrede con sus opiniones políticas. Lo deja viajar tranquilo. Sigamos: la segunda, terrible señal de alarma fue durante las jornadas “destituyentes” y “erosionantes” del “campo”. Sin el apoyo inmoderado de “los medios” habría sido un problema menor. Pero la furia mediática llegó a sus puntos más estridentes. La “oposición” no es esa galería patética de ambiciosos, torpes e impresentables políticos que pelean mejor entre ellos que con sus adversarios. Son los medios. La derecha no tiene pensadores, tiene periodistas audaces, agresivos. Y la mentira o la deformación lisa y llana de toda noticia es su metodología.

El análisis de CFK fue excesivamente rico para una sola nota. Hasta aquí tenemos: Videla convocó a La Nación, Clarín y La Razón y les entregó Papel Prensa. Al ser el Estado desaparecedor socio de la sociedad que se formó, esos diarios no sólo apoyaron o colaboraron con un régimen abominable, fueron sus socios. ¿Para qué? CFK lo dice así: “Durante esos años se escuchaba mucho el tema defender nuestro estilo de vida. Nunca pude entender exactamente a qué se referían cuando se hablaba de defender nuestro estilo de vida. Yo no creo que la desaparición, la tortura, la censura, la falta de libertad, la supresión de la división de los poderes puedan haber formado en algún momento parte del estilo de vida de los argentinos”. Sí, en el momento en que se constituye Papel Prensa y Videla les pide a los grandes diarios que –ahora sí: a muerte– defiendan la lucha en que están empeñados, el estilo de vida argentino, para ser defendido, requería los horrores de la ESMA. Hay un libro de Miguel Angel Cárcano: El estilo de vida argentino. En sus páginas se traza una imagen idílica, campestre, cotidiana y señorial del general Roca. Ese es –para Cárcano– un héroe de nuestro estilo de vida. El de ellos, el de la oligarquía que hizo este país a sangre fuego y a sangre y fuego lo defendió siempre que se sintió atacada. Los herederos de Cárcano y Roca todavía lo defienden. Si se les deja el poder de “formar la opinión pública” como siempre lo hicieron volveremos al país que desean: el del neoliberalismo, el de los gloriosos noventa. Conservarán el poder. Al que CFK dibujó así: “Si hay un poder en la República Argentina, es un poder que está por sobre quien ejerce la Primera Magistratura, en este caso la Presidenta, también por sobre el Poder Legislativo y, mal que pese, también por sobre el Poder Judicial (...) es invisible a los ojos”. Es el poder que tan impecablemente definió un otrora misterioso personaje: “¿Presidente? Ese es un puesto menor”.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Ganarle al miedo en buena ley


Por Mario Wainfeld

Hablemos de los hechos, para desafiar una regla dominante en la comunicación cotidiana. Las acciones de Papel Prensa se vendieron en los primeros meses de la dictadura militar, en el tramo más brutal (a la vez fundacional) del terrorismo de Estado y de la violación de las garantías constitucionales, empezando por la división de poderes. La dueña de las acciones transferidas, Lidia Papaleo de Graiver, jamás se juntó con el precio. Todos los adultos integrantes de la familia Graiver fueron secuestrados y torturados.

Durante décadas, Papel Prensa controló el mercado con prácticas monopólicas. El Estado nacional fue un socio bobo, mudo y sumiso ante un poder fáctico superior al de sucesivos gobiernos, dictatoriales o democráticos.

El actual Ejecutivo, a partir de conflictos coyunturales, tomó la valiosa decisión política estratégica de limitar el poder del Grupo Clarín. Entre otras movidas, se implicó activamente en la empresa, sacudiendo la modorra estatal, haciendo valer cuanto pudo su posición minoritaria. En el trayecto, investigó el origen de la compra de las acciones. Produjo un material contundente, presentado ayer en la Casa de Gobierno.

La documentación fue buscada con denuedo. Parte del material es conspicuo y fue denunciando en numerosas oportunidades en diarios, libros y revistas. Una porción más pequeña estaba sustraída al conocimiento ciudadano, camuflada en expedientes con telarañas, perdida en archivos olvidados.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pronunció ayer un discurso memorable. Uno de los más redondos de su mandato, si no el mejor. Rememoró el modo en que pasó de mano Papel Prensa y su trayectoria posterior en el mercado. Dio cuenta de haber leído y elaborado el informe. Lo divulgó en una exposición larga (como ella misma reconoció al final) y rigurosa.

Pero las palabras, ya se sabe, van y vienen. Lo más notable no fue la retórica sino, otra vez, la decisión política: darle un cauce institucional al informe. Serán los otros poderes del Estado los que resuelvan qué hacer respecto del pasado y del futuro. Los tribunales comerciales deberán dirimir la validez o nulidad de la venta. Los penales, sentenciar si hubo violaciones de derechos humanos en el contexto de la supuesta negociación celebrada entre 1976 y 1977.

El Congreso deberá analizar un proyecto de ley (cuyo texto no se conoce aún) declarando de interés público la producción de papel para diarios y formando una comisión bicameral para el seguimiento de esa actividad.

El procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, tendrán a su cargo la peliaguda misión de preparar la vía judicial. Seguramente, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, ya está redactando el proyecto de ley que la Presidenta revisará con obsesividad de parlamentaria.

Los hechos quedan también sometidos a la opinión pública tras años de silencios, omisiones o imposiciones.

El dialecto periodístico-político opositor se ingeniará para calificar ese recorrido como “autoritario”, “arbitrario”, “totalitario”. O se valdrá de un sustantivo-adjetivo berreta caro a su imaginario: “chavista”. Para el pensamiento hegemónico de derecha, el chavismo no es un régimen popular, plebiscitado muchas veces en elecciones limpias, con desempeños discutidos en materia de libertades públicas. “Chavismo” es, charramente, sinónimo de dictadura bananera.

Sin embargo, lo que hizo el gobierno nacional es legal, democrático y republicano. Investigó, honró sus deberes de socio-accionista, produjo un informe que se abre al debate ciudadano, lo canalizará institucionalmente. Vale la pena señalar el detalle, pasando la pelota a dos poderes donde (en la actual coyuntura) las corporaciones juegan de local o al menos en condiciones muy favorables. Lejos de la discrecionalidad o del decreto de necesidad y urgencia, se interpeló a los estamentos democráticos y a la ciudadanía.

A eso, en jerga dominante, se rotula como “chavismo” o se describe como “ataques a la prensa”.

Frente a otras etapas históricas, hay mayor transigencia, según se verá.

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Los diarios Clarín y La Nación vienen publicando en tándem desde el conflicto de las retenciones agropecuarias. Socios en Papel Prensa y en Expoagro, sus tradicionales diferencias editoriales se fueron licuando en el mandato de Fernández de Kirchner. A veces, desdoblan tareas, como cuando La Nación informó la reunión entre Héctor Magnetto y cinco referentes del espacio peronista federal-PRO, que Clarín guardó y sigue guardando en reserva. En otras, se pronuncian juntos. Así fue en las ediciones de ayer, buscando lo que en fútbol se llama “anticipo ofensivo” al anuncio. Optaron por una suerte de editorial conjunto, titulado “Una historia inventada para apoderarse de Papel Prensa”. Como se supo a la tardecita, el apoderamiento no existió, en el año 2010 al menos. Y la historia, infaustamente, es real.

El material se recomienda, porque no tiene desperdicio. El cronista sólo pondrá de resalto el modo en que se narra un acuerdo comercial millonario, en el que tuvo un rol central el Estado terrorista.

Papaleo de Graiver era la viuda reciente de un empresario judío (un arquetipo de las personas odiadas por los represores) muerto en un dudoso y oportuno accidente aéreo. La viuda estaba fuera del país, desoyó consejos sensatos y volvió. Discutió, en el fragoroso año 1976, con empresarios ávidos, que contaban con el apoyo del régimen. Los grandes medios pretenden que las tratativas realizadas en ese entorno funcionaron en un mercado perfecto que hubiera hecho las delicias de Adam Smith. Su relato, es de lamentar, concuerda con el mito divulgado por la propia dictadura: existía una sociedad civil normal, con libertades garantizadas, aunque algunas “patotas” hacían abuso de la violencia. Esa falacia, claro está, se desbarató en pocos meses. Nadie puede, honestamente, creer que una negociación referida a bienes estratégicos se sustanciaba en un clima de negocios decoroso, impermeable al totalitarismo imperante.

Los editoriales aducen que Papaleo de Graiver consensuó. No hay tal, nuestro sistema legal exige para que haya contrato que las dos partes tengan “discernimiento, intención y libertad”. Los vocablos, en jerga forense, tienen significado bastante similar al del lenguaje común. La desdichada Lidia carecía de libertad e intención plenas cuando firmó la transferencia. Después, la pasó peor.

Nunca se perfeccionó un elemento sustancial de un contrato: el pago. La dueña recibió una fracción vil del precio, menos del uno por mil (siete mil dólares sobre casi un millón), el resto no le llegó nunca. Un juez debía aprobar el pacto, que involucraba derechos de la hija de Graiver y Lidia Papaleo, jamás lo hizo. Su Señoría se negó porque estaba en desacuerdo con el negocio leonino, los grandes medios consignan púdicamente que “nunca se expidió”.

Por lo tanto, el contrato no terminó de concretarse. Existía lo que podría llamarse “tracto sucesivo”, la negociación continuaba, en Tribunales. Cuando se secuestró a la dueña, privándola no ya de su libertad, sino de todos sus derechos humanos, las tratativas estaban abiertas.

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“Fue una operación legal y pública, anunciada por todos los diarios de la época”, resume el editorial a dos manos. O sea, contra toda prueba y contra sus propios alegatos cuando se justifican por haber escamoteado data sobre 30.000 desaparecidos, alegan que en ese tiempo los diarios informaban la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Inventan una burbuja temporal: suponen que Papaleo de Graiver estaba en un mundo feliz cuando firmó y que luego, por hechos ulteriores, fue chupada. Las palabras tienen su peso tremendo, máxime cuando las redactan grandes editorialistas de diarios importantes. Cuentan que la mujer fue detenida por “imputaciones ajenas a ese tema”. “Imputación” alude a intervención de jueces o fiscales no a represores sin ley. Y es difícil saber, aún para quienes fueron sus confidentes mediáticos, cuáles eran los motivos de los secuestros.

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Los titulares de los propios diarios en esos tiempos, sus solicitadas, los brindis de sus propietarios con el represor Jorge Rafael Videla corroboran que el gobierno fue un jugador central en el traspaso. Lo reconocieron y celebraron, con todas las letras, en sus ejemplares de mayo de 1976 cuando esas amistades valían poder.

El editorial de ayer consigna que “Papel Prensa fue una empresa perseguida por Emilio Massera”. Un modo didáctico sobre cómo se distorsionan hechos contándolos a medias. Massera, como en tantos otros temas comerciales y políticos, pulseaba contra Videla. Este era el puntal de Clarín, La Nación y La Razón, unidos en una empresa llamada Fapel. María Seoane y Vicente Muleiro lo cuentan con detalle en su libro El Dictador. En la página 270 de la edición de 2001 explican que “la discusión sobre a quién ofrecerle Papel Prensa produjo un durísimo enfrentamiento en la Junta. Fapel era la candidata de Videla y Martínez de Hoz. Massera tenía otro candidato: el banquero José Rafael Trozzo, dueño del Banco de Intercambio Regional”. La ojeriza de Massera no traducía antagonismo del régimen, sino una querella por negocios. Los perros de la guerra no pensaban full time en el Occidente cristiano, también en sus billeteras. A Fapel no le fue tan mal en esa interna de pequeros.

Se subraya: Seoane y Muleiro hablan de un hecho consabido, para nada inventado en las últimas semanas: fue la Junta la que “ofreció” la empresa a Fapel. Estaba hasta el tuétano en ese negocio, para nada privado.

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Otra distorsión, especialmente perversa, es suponer que una víctima del terrorismo de Estado recupera su libertad y su palabra no bien sale del campo de exterminio. O un tiempo determinado después. Papaleo de Graiver es puesta bajo sospecha porque no habló antes. Se banalizan el temor y la minusvalía impuestos por los represores. Ríos de tinta se han escrito sobre el tema, gente de la prensa debería conocerlos.

Papaleo habló cuando pudo dominar el miedo, cuando Christian Von Wernich y Miguel Etchecolatz, dueños de su vida y de su cuerpo, fueron juzgados y condenados. También, más vale, cuando supo que había un poder democrático dispuesto a poner coto a la impunidad de los cómplices civiles de la dictadura. Ese periplo terrible merece comprensión, contención y respeto.

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El oficialismo es apenas primera minoría en ambas Cámaras del Congreso. La oposición puede parar o distorsionar su proyecto de ley, sobreactuando su subordinación a las corporaciones.

En Tribunales, la carga de la prueba pesa sobre quien pide la nulidad de un contrato o acusa a un presunto delincuente. Si la prueba no alcanza, se mantiene el statu quo previo o prima la presunción de inocencia. No será sencillo conseguir sentencias favorables. No suele serlo en casos tan complejos con escasos precedentes, menos con magistrados conservadores en lo legal y de ordinario pro empresarios.

El kirchnerismo no es ingenuo, conoce esas perspectivas. Su opción, para nada facilista, también compite (de modo más ventajoso) en otros escenarios. Interpela la opinión pública, en defensa de los derechos humanos, de la búsqueda de igualdad tanto como de verdad y justicia. En esos terrenos, según la mirada de este diario, tiene todas las de ganar. En buena ley.

sábado, 21 de agosto de 2010

Lo nacido

Por Sandra Russo

En 2001 solía escucharse que algo no terminaba de morir y algo no terminaba de nacer. Con esa expresión nos era más inteligible la tensión extrema que vivíamos. En esa encrucijada se debatía un país tan acostumbrado a las crisis que aquélla, con su tropel de desgracias colectivas y personales, tardó en mostrar su verdadera dimensión. Lo que pasó fue tan border, tan límite, que quizá todavía estemos bajo estrés postraumático.

Una primera ficha bajó cuando Domingo Cavallo anunció aquella medida que, según el ex presidente De la Rúa, fue “muy bien recibida por la gente”: el corralito primero y el corralón después hicieron comprender de golpe, como una muela extraída sin anestesia, que la impiedad del neoliberalismo, aplicado sobre los sectores del trabajo durante una década, caía ya filosa y sin control, sobre las clases medias y altas. Por cierto hubo sectores que se autoprotegieron y hasta hubo los que usufructuaron aquel país en demolición. Los fondos buitre vuelven cada tanto a recordarnos que de las tragedias sociales siempre hay quien se alimenta, y en consecuencia quien las propicia.

Pasamos meses viendo gente golpear con palos y ollas las puertas de los bancos, mientras otros se peleaban en los cajeros automáticos porque se vaciaban muy rápido: todo el mundo quería retirar sus doscientos cincuenta pesos semanales. Vivíamos con nuestro propio dinero racionado, mientras asimilábamos lo inimaginable, la ruptura más bestial del contrato entre los ciudadanos, por un lado, y las empresas privadas y el Estado, por el otro. Era aquel Estado neoliberal el más intervencionista que conocimos fuera de las dictaduras. Imaginen si Perón, versionado tirano, hubiese incautado los depósitos o se hubiera robado los ahorros de millones de personas.

Quizá todavía estemos bajo estrés postraumático, porque el trauma fue grande y de una profundidad tal que no puede disiparse en diez años. Y sin embargo hay momentos, muchos, casi todos, en los que la oposición parece descontar que eso ha quedado en el pasado. Hay memorias personales en suspenso, bloqueadas, biografías de gente de mediana edad que incubaron aquella desesperación. Cuando los ahorros de la clase media fueron incautados, los golpes con palos en las rejas de los bancos o los acampes en sus puertas no adquirían la forma de la violencia: estaba muy claro que eran precisamente la única respuesta, impotente, frente a la violencia de un sistema fogoneado, alentado, propagandizado, ejecutado, disfrazado por una clase política perteneciente a los partidos tradicionales, que había hecho una transacción vergonzosa con su poder de representación. Aquel bipartidismo engamó a los dos principales partidos en un único proyecto. Aquel proyecto no sólo era aberrante por su esencia, sino también por su fracaso intrínseco, como se puede ver ahora en España o en Grecia.

No éramos vírgenes de neoliberalismo cuando Domingo Cavallo, que había sido el bisturí menemista, fue elegido como el bisturí de la Alianza. No éramos vírgenes, éramos cómplices o imbéciles. Nuestras mayorías lo eran. Consintieron. Corrompidas, confundidas o manipuladas, quién sabe, pero digerimos con pasmosa naturalidad que quien había sido la quintaesencia menemista siguiera en el Ministerio de Economía del gobierno en el que se depositaba una esperanza. Hemos administrado muy mal esa esperanza, como quien administra mal sus pasos y vuelve a tropezar con la misma piedra.

El menemato terminó como una pesadilla de las formas, como la pizza con champán, una cuestión de estilo. Se supuso que la compostura radical, que la forma presentable de lo radical remediaría la enfermedad neoliberal. Qué otra cosa fue el hechizo del Pensamiento Unico. Aquel bipartidismo lo encarnó. Las políticas no se cuestionaron. Naturalmente, los intereses hegemónicos de las corporaciones mediáticas colaboraron mucho en el estrés postraumático.

Recién ahora estamos en condiciones de preguntarnos cuánto de nuestra historia reciente, con las correspondientes ciclotimias de la opinión pública, fue manipulado, operado desde los grandes medios.

Quizá se deba al estrés postraumático que ni siquiera ahora nos espanta colectivamente hablar de ajustes. A la luz de los hechos legislativos de esta semana, conviene recordar que llegar al ajuste implica un inevitable llegar a la deuda. El neoliberalismo no es un laberinto, sino la línea recta más corta hacia el desastre, y de ese desastre, de esa ruina, de ese sentimiento general de humillación, deberíamos recuperar la memoria entera, ya liberada de las riendas que al caballo que es la historia siempre sujetaron los discursos de las posiciones dominantes.

Lo que se nos propone desde cada posición no específica ni inscripta en un modelo completo enmascara la llaga que todavía está abierta. La de nuestro fracaso.

viernes, 6 de agosto de 2010

"Mientras sea Presidenta la Argentina no va tener ningún default."



Al finalizar el acto de inauguración del Centro de Gestión y Exposición del Programa "Conectar Igualdad.com.ar, la Presidenta, hizo declaraciones a la prensa en las que señaló que "nunca vio una oposición tan virulenta como esta". Resaltó que desde algunos sectores "quieren aumentar todos los gastos y bajar todos los ingresos del Estado". Agregó que considera que esa actitud es una "locura de gente que carece de proyectos y de ideas" y lamentó que exista una "manifiesta intención de impedir gobernar que en definitiva lo terminarían pagando los argentinos". Al respecto, aclaró que mientras sea Presidenta "la Argentina no va tener ningún default". Luego afirmó que le da "mucho miedo que la clase política se subordine tanto a las corporaciones. Sería bueno que explicaran cual es el proyecto de modelo (que tiene la oposición). Cada vez que pasó esto a los argentinos, a los trabajadores, a la clase media, a los productores, a los empresarios les ha ido siempre muy mal", afirmó Cristina Fernández.
Por último, se refirió a algunos sectores de la oposición: "Nunca, ni siquiera durante el gobierno de Néstor Kirchner, vi na oposición tan virulenta, que quiere dejar sin recursos al Estado", expresó, y declaró que le causa "un poco de fastidio que quienes provocaron una de las crisis más formidables el país se nieguen a instrumentar las medidas para solucionar los problemas que ellos provocaron".

domingo, 1 de agosto de 2010

Gula


Por Sandra Russo

“Los gobiernos pasan, son un mero episodio, pero la tierra permanece.” Tal el sustrato del discurso del liderazgo opositor más consolidado y visible hasta el momento. El mechón rebelde de Biolcati, que flameaba mientras al anochecer él leía su pieza oratoria y política, colaboraba en la pantalla, tan colocada en el primer plano, para ubicarlo en ese papel. Un papel, según definió, histórico: él, el más poderoso del núcleo duro opositor, viene a ser el heredero de las otras grandes luchas que libró la Sociedad Rural Argentina.

¿Qué luchas libró la Sociedad Rural Argentina? Todas y cada una, contra el pueblo. Todas y cada una, para sí. ¿Cómo llegamos a esta escena, en la que casi todos los dirigentes políticos opositores se arrastran a los pies de la gran corporación? Estaban allí, escuchando los insultos a la política. ¿Qué hacían Duhalde y Chiche escuchando que los pobres son la basura que genera la política para rejuntar votos, esa escoria que si es explotada por alguien, es por la política? Digo que es la clase política que se arrastra a los pies de la corporación, porque para alinearse ahí hace falta tragarse el sapo completo de la antipolítica. Ese sujeto histórico que dice representar Biolcati es el antipolítico por excelencia. Lo único que florece a su alrededor es servilismo y entrega.

Ese sujeto histórico embrionó en los financistas de la Campaña del Desierto. El país del que hablan no tiene pasado: lo fundaron ellos cuando les entregaron las tierras ya liberadas de indios de los que no hace ni falta acordarse, puesto que confirmó ayer, nosotros bajamos de los barcos. El embrión de ese país fue un pacto entre ricos y militares. Fue el Roca militar el primer político que aceptaron. Están acostumbrados a que les hagan esa clase de favores, y a que los pactos con los políticos sean de esa especie: con los políticos jugando para ellos y un territorio inmenso para ser sus dueños.

Los gobiernos pasan, la tierra queda. Ellos creen que son la tierra. Los dueños de las tierras se identifican con su propiedad privada, y es así en todo, claro, ellos son los que han tenido el poder durante casi toda nuestra historia. Todas las luchas populares de estos doscientos años se libraron contra los intereses que representan Biolcati y su Mesa de Enlace. El discurso de ayer lo consagra también para eso: es el que tiene la estancia más larga.

Si la política tiene sentido para millones de argentinos, ciudadanos, militantes, dirigentes, es precisamente para que gente como Biolcati tenga menos poder. Ellos no quieren ser sectores que pugnen con los otros, como en cualquier democracia. Quieren ser lo que han sido siempre, menos en los gobiernos peronistas: los que tutelan que lo mejor para todos, ese abstracto invocado por los políticos, siempre sea lo que les convenga a ellos. No quieren entrar en discusión. Desde el 2008 que se niegan a bajarse del caballo del dueño. No quieren negociar. No saben ser una parte. Siempre han hablado en nombre de la Patria, incluso cuando cobijaron a los asesinos o cuando eran amigos de Menem. Todos pasaron, la tierra queda. La tierra no son ellos, la Patria no son ellos. Tarde o temprano tendrán que darse cuenta.

Y si se preparan para una más de sus grandes luchas, Biolcati será el verdadero comandante. Tiene el carácter, la gula y el impudor que suelen enamorar a la derecha golpista argentina.

martes, 27 de julio de 2010

viernes, 23 de julio de 2010

¿No sería hora de que empezáramos a reconocer las cosas que se hicieron bien y ayudar a discutir con contenido, con propuestas?


"Yo comprendo, porque es legítimo querer ganar las elecciones, querer superar al adversario. Pero , ¿no sería hora de que empezáramos a reconocer las cosas que se hicieron bien y ayudar a discutir con contenido, con propuestas? Sobre todo cuando uno discute con números, acá hay gente que es comerciante, acá hay gente que hace números todos los días, que sabe lo que puede pagar y lo que no, que sabe lo que tiene que gastar y lo que no, porque si gasta más de lo que entra se va a fundir y no va a poder hacer frente a sus compromisos. ¿No podemos emplear esa misma lógica para aplicar en nuestras relaciones institucionales todos los días y tener en serio calidad institucional y un debate democrático, plural, diverso, donde escuchemos propuestas y no solamente descalificaciones, agravios y el permanente no?
... creo sinceramente, que este año del Bicentenario nos exige a los que yo denomino la generación del Bicentenario, no mirar al costado, la historia nos va a colocar a nosotros en su mira cuando el día de mañana debamos rendir cuentas y decir si hemos podido construir y colaborar para una Argentina mejor.

Este año, cuando el 25 de Mayo y los días previos al Bicentenario, millones de argentinos se volcaron a las calles, pudimos vernos la cara, no hubo un solo incidente, pudimos recordar, rememorar, festejar y conmemorar estos 200 años de historia, no únicamente tirando fuegos artificiales u oyendo a nuestro cantante preferido, lo hicimos escenificando los momentos más gloriosos y también nuestras tragedias que las tuvimos. No vale la pena esconder las cosas debajo de la alfombra, creo que todo debe mostrarse, no para mortificar ni acusar a nadie, simplemente para mirarnos, para ver qué es lo que hicimos mal y para no volver a hacerlo nunca más. Este fue el significado profundo que quisimos darles a los argentinos en este Bicentenario.
Y estoy segura que esos millones de argentinos de distintas clases sociales, credos, ideologías, pertenencias, hasta geografías, porque el último día se había acercado mucha gente para presenciar el desfile, creo que nos miramos todos y comprendimos que no éramos eso que creíamos ser, porque nos estaban contando desde algún lado que éramos feos, sucios y malos. Tampoco somos perfectos, es más, no sería agradable que fuéramos perfectos, nos aburriríamos mucho, somos hombres y mujeres que tenemos el derecho y la aspiración a vivir en una sociedad más equitativa, más igualitaria, que no estigmatice al otro por ser diferente, que sepamos darnos la mano, comprendernos, aceptarnos en las diferencias, procesarlas democrática e institucionalmente, y que cuando el pueblo decide cuál es el intendente que gobierna, cuál es el gobernador, cual el presidente o la presidenta que conduce los destinos del país, sepamos que respetando esas decisiones nos estamos respetando a nosotros mismo. Y al mismo tiempo que cada intendente, que cada gobernador, que cada hombre o mujer que es honrado con la primera magistratura del país, él también honre a su palabra y a sus convicciones cuando tenga que ejercer la función, porque ese es el verdadero compromiso democrático que debemos tener dirigentes y gobernados en la República Argentina.
Las veces que se cumpla ese pacto, ese acuerdo tácito, implícito, de hacer honor a las ideas por las que luchamos toda la vida, a las ideas por las cuales llegamos por el voto popular al lugar que ocupamos, estaremos construyendo entonces una verdadera sociedad democrática, en la cual nadie tenga que arrepentirse de haber votado a alguien. Creo que esto es lo más importante que tenemos que lograr como crecimiento de la sociedad, tener la capacidad de no escuchar lo que muchas veces son cantos de sirena, o apenas intereses, o apenas distorsiones que tenemos en nuestra cabeza de una historia que desgraciadamente a todos de algún modo nos ha marcado y muchas veces nos hace actuar en contra de nuestros propios intereses. "

miércoles, 21 de julio de 2010

Los esperamos a todos.


.."Cuando me enteré de la sanción, yo estaba en China, como ustedes saben y esto fue aquí a las cuatro de la mañana, y allá eran las tres de la tarde. Yo estaba en plena reunión con la Cámara de Comercio de Shangai y me pasaron la votación. Y yo decía, al otro día, luego de la sanción tan importante de una ley, me había levantado exactamente con los mismos derechos que había tenido, antes de la sanción, cosa rara porque cada vez que se aprueban cosas importantes alguno queda siempre tambaleando o con algo menos, por lo menos es la historia de esta Argentina y del mundo. Y sin embargo, yo estaba con los mismos derechos y había cientos de miles que habían conquistado los mismos derechos que yo tenía. Nadie me había sacado nada y yo no le había sacado nada a nadie; al contrario le habíamos dado a otros cosas que les faltaban y que nosotros teníamos.

Por eso digo que somos una sociedad un poco más igual, le falta muchas cosas, falta que todas las gentes puedan tener trabajo, buen trabajo, derecho a la seguridad, a la salud, a la vivienda, a la educación todos, pero creo que hemos dado y hemos constituido un hito fundamental en el camino de la igualdad.

Tal vez podíamos haberlo hecho antes, yo digo que todo tiene sus tiempos de maduración, las cosas que maduran. De repente si esto se hubiera planteado, años atrás, hubiera sido imposible, hubiera sido frustrado y sin embargo cuando las cosas van naturalmente y además hay un contexto de una sociedad que tiene ganas de crecer - además es el año del Bicentenario, se dieron cuenta también - qué feliz coincidencia, aunque yo no creo en las coincidencias, hay un espíritu del Bicentenario de una sociedad abierta, de una sociedad plural, de una sociedad diversa, que lo vivimos hace poco más de 60 días en las calles, cuando millones de argentinos se volcaron con todas las clases sociales, de todos los espacios y credos, a festejar los 200 años de historia, nos miramos entre todos y nos dimos cuenta de que lo que no estaban contando y relatando acerca de nosotros mismos no era cierto, que éramos otra cosa, que somos esto que estamos hoy aquí, y los que todavía no están... paciencia, van a ver que con el tiempo van a estar. Los esperamos a todos."

martes, 20 de julio de 2010

Un país más justo


Por María Rachid *

Se aprobó. Por un momento sentimos como que habían pasado sólo unos días desde que parecía un sueño. La igualdad es posible en la Argentina para las familias de lesbianas, gays, bisexuales y trans. Y no sólo posible: la igualdad es, a partir del pasado 15 de julio, una realidad.

Y todos/as estallamos en llanto, con ese llanto atragantado de la bronca y del dolor, mezclado con profunda felicidad y alivio. Se terminaron siglos de discriminación hacia nuestras familias, legitimada por el Estado.

Dolor y bronca por años de discriminación expresados en los últimos meses de debate por quienes llegaron a decirnos enfermos, delincuentes, lacras con tendencia al suicidio y al incesto, entre otras cosas. Felicidad y alivio porque todo eso estaba, por fin, transitando hacia el pasado. Y digo “transitando” porque la discriminación no se terminó con la ley de la igualdad, pero ésta es un camino hacia la igualdad social.

Dimos un gigantesco paso hacia un país justo, libre e igualitario. Y queda mucho por hacer. Es necesario aprobar la ley de identidad de género y de atención sanitaria para las personas trans, para que puedan cambiar sus datos registrales (DNI, partidas de nacimiento y padrones electorales) y acceder –si lo desean– a tratamientos y cirugías de reasignación de sexo, sin necesidad de una autorización judicial que suele llevar muchos años. También tenemos que derogar los Códigos de Faltas y Contravencionales, cuyos artículos discriminatorios son utilizados para perseguir a nuestra comunidad en varias provincias del país; modificar la ley antidiscriminatoria para que nos incluya y para que sea una buena herramienta contra la discriminación, incluir la diversidad sexual y la no discriminación en los contenidos de la educación sexual y derogar la resolución que nos prohíbe donar sangre, entre otras cosas.

Fundamentalmente tenemos que trabajar para que, a través de la educación y la cultura, con la herramienta de la igualdad jurídica, consigamos la igualdad social; la que va a hacer que en la Argentina no se escuchen nunca más las barbaridades que estuvimos escuchando en los últimos meses.

Pero las lesbianas, gays, bisexuales y trans somos también trabajadoras y trabajadores, migrantes, indígenas, jóvenes, personas con discapacidad, mujeres, adultos mayores, afrodescendientes... Y también queremos una Argentina justa para todos y todas. Queda mucho por hacer para que todos seamos iguales en trato, oportunidades y derechos, pero lo que nos demuestra la aprobación de esta ley es que hacer lo que queda por hacer, en la Argentina del Bicentenario, es posible.

* Presidenta de la Falgbt.

viernes, 16 de julio de 2010

“En pocos años este debate va a resultar anacrónico”


Por Fernando Cibeira

Desde Shanghai

La presidenta Cristina Kirchner cerró ayer su visita a China con una ajetreada jornada en Shanghai, el imponente centro económico y financiero desde el cual el gigante asiático busca mostrarle al mundo su poderío. La Presidenta arrancó a la mañana con una entrevista con Hang Zheng, el alcalde de esta megalópolis de 20 millones de habitantes, y cerró cuando anochecía con una recorrida por el pabellón argentino de la Expo Shanghai. Por la enorme diferencia horaria, la Presidenta todavía compartía un almuerzo con empresarios cuando se enteró de lo que había sucedido en la madrugada argentina en el Senado, donde la ampliación del matrimonio civil para personas del mismo sexo se había convertido en ley en una votación que terminó por 33 votos a favor y 27 en contra. Antes de subirse al avión que la dejará en Buenos Aires mañana, la Presidenta recibió a Página/12 en el hotel Shangri-la, pegado al río Huangpu donde a esa hora paseaban uno atrás de otro barcos de luces multicolores, para comentarle sus impresiones sobre la votación y hacer un balance sobre la gira.

“Ha sido un triunfo de la sociedad”, sostiene. “Incluso pienso que algunos de los que hoy están en contra con el paso del tiempo se van a dar cuenta porque estas cosas toman perspectiva con el paso del tiempo. Si uno piensa que hace 58 años yo no hubiera podido votar y hoy soy Presidenta, o que antes no podía haber matrimonios interraciales y que la gente era distinta por el color de la piel, hay gente que antes se hubiera agarrado a palos por esto y que seguramente hoy si se acordara, se avergonzaría. Esto es un hito más en la ampliación de los derechos civiles. Se pretendió encubrirlo como una cuestión religiosa, pero es estrictamente social. Es simplemente reconocer a alguien que ha elegido tener una sexualidad que no es la de la mayoría de la sociedad (aunque hoy me pondría a pensar con la cantidad de gente que tiene una pareja del mismo sexo, está bien siguen siendo una minoría, pero ya no son esa minoría “rara”, es una cosa muy común). Tal vez en algunos lugares, donde todavía prevalecen las viejas tradiciones, por ahí se esconde. Creo que hay que tomarlo con mucha naturalidad, sin dramatismos, sin enfrentamientos. Es el derecho a ejercer una opción que tiene la persona sobre su vida personal.

–¿La sorprendió la confrontación que se creó alrededor de este proyecto?

–Yo no vi a la gente en la calle agarrándose de los pelos. Hubo gente que manifestó a favor, hubo gente en contra, pero me pareció que en la épocas en las que faltaba trabajo sí había una división en la sociedad muy fuerte, pero aquí no. Hubo debate, algún sector intentó dramatizar o estigmatizar, que es mucho peor. Es algo que la ley lo va a superar, como se superó cuando salió la ley del divorcio. Las leyes sobre estas cuestiones normalmente nunca crean nada. Y si uno va un poco más al fondo, la institución del matrimonio viene del derecho romano, el gran organizador de la propiedad privada. Matrimonio, derechos sucesorios y derechos reales, todo tenía que ver con la propiedad privada, en cómo sucederse legítimamente, en el tema de los hijos legítimos o ilegítimos. Y surgió en una sociedad pagana como era la sociedad romana. Así que darle una connotación religiosa a la unión entre dos personas ni siquiera es una verdad histórica.

–Argentina se convirtió en el primer país de Latinoamérica en tener una ley de este tipo...

–El primer país en Latinoamérica y el segundo de América porque Canadá ya lo tiene. Argentina siempre ha sido un país de avanzada en América latina, desde los fuertes movimientos sociales a los fuertes movimientos políticos, desde los sindicatos pasando por las instituciones de las universidades. Siempre tuvo una impronta muy fuerte en Latinoamérica.

–¿Imagina que en el futuro inmediato habrá más países sumándose a quienes cuentan con una ley de matrimonio igualitario?

–Sin lugar a dudas. De hecho, creo que Holanda fue el primero y hoy ya hay nueve países. El otro día se casó la presidenta de Islandia con su pareja. ¡La presidenta de Islandia! Hay muchos dirigentes en Europa, alcaldes de ciudades importantes, que además son militantes de la causa del matrimonio igualitario o de la causa gay. Esto no impide que ejerzan su vocación política, su vocación profesional, su vida y que forjen una familia. El eje fundamental en la familia es el amor. Pueden ser dos personas heterosexuales y llevarse horrible, convertirse en un mal ejemplo para los hijos, tirarse las cosas por la cabeza, casos de violencia familiar o mucho peores, como cuando alguien abusa de un chico.

–A propósito de eso, se vieron muchos prejuicios durante el debate, como lo que dijo Mirtha Legrand sobre cómo se iba a hacer para que los padres adoptivos no abusaran de un hijo.

–Qué horror... Sin comentarios. Lo más importante ahora son los derechos que vienen. Personas que hace mucho tiempo que viven juntas que van a poder legalizar su situación, que no se van a encontrar en la situación que no se reconoce ese matrimonio y no tiene derechos de sucesión, las cosas cotidianas de la vida. El derecho a vivir al lado de la persona que uno quiera. Hay mucha gente que quiere legalizar su situación con su pareja del mismo sexo y no me parece que porque yo sea heterosexual tenga que imponerle mi forma al otro. ¿Por qué si él no me impone la homosexualidad yo le tengo que imponer su heterosexualidad? Este es el nudo, el querer imponer una forma de vida. Como sociedad puedo exigirle al otro que no robe, que cruce por la esquina, pero no puedo exigirte que tengas la vida privada que yo quiera. Si vamos a la estricta legalidad, la igualdad ante la ley que consagra la Constitución y el artículo 19 que las acciones privadas están reservadas únicamente a Dios.

–¿Notó un desfasaje entre la posición que tuvieron en público algunos obispos y la que puede tener el común de la gente, aun la católica?

–Por lo menos mi percepción es que la gente no estuvo muy preocupada. Sí interesada, como un tema de interés social.

–Pero el debate fue in crescendo, sobre todo en los últimos días.

–Es un debate, pero la gente no dramatizó en ningún momento. Había gente que decía que sí, había gente que decía que no, y la que decía que no generalmente era por lo de la adopción que es un debate absurdo, porque hoy cualquier persona gay o lesbiana puede adoptar un hijo porque está permitida la ley monoparental.

–¿Algunos legisladores cambiaron de parecer sobre la marcha?

–Es tan difícil hoy saber lo que pasa leyendo los diarios... casi diría que hay que ir en sentido contrario de lo que dicen: si anuncian que llueve hay que ponerse la malla. Después está la otra cosa, publican algo y después hay que explicar en base a lo que publicaron como si eso fuera cierto. Es un ejercicio muy raro lo que pasa en la comunicación. Hay distorsión y esto no ayuda a dar debates transparentes. Lo que me preocupó en un momento fue el tono que fue adquiriendo el debate. Estar o no de acuerdo sobre algo es normal, pero encontrarse con esto de la “guerra de Dios” o “el proyecto del demonio” no. Me retrotrae a cosas sobre las que he leído mucho y que me siguen sublevando que es las cosas que se hacen en nombre de Dios, o en nombre de la “raza superior”, o del “derecho natural”. ¿Cuál es el derecho natural? Hay una cultura que ha adoptado diversas modalidades de vida. Si dijera el derecho natural deberíamos vivir en los árboles, colgados como los monos. Evidentemente, hubo cosas del derecho natural hasta ahora que nos han hecho adoptar costumbres, ritos, religiones, modas, que no son obras del derecho natural o del derecho divino sino que creaciones de los hombres, de las culturas y de los intereses. Las cosas debemos tomarlas con mayor naturalidad, sobre todo quienes tenemos obligaciones desde las instituciones. De no plantear dilemas o fracturas en la sociedad, sobre todo cuando lo único que pretende alguien es que lo dejen vivir como quiere.

–¿Lo compara con lo que pasó durante el debate del divorcio, que también se había planteado como un camino sin retorno para la sociedad?

–Decían que se iban a divorciar todos. Por eso yo dije que no quería quedar en la historia en el lugar de los que tenían posiciones ultramontanas, porque cuando se viera el debate dentro de 25 o 30 años te iban a recordar en el peor lugar. Me encantaría saber de los que se opusieron al divorcio y lo miran hoy. ¿Alguien dice hoy que está en contra de que la gente pueda divorciarse? Lo mirarían como si se hubiera vuelto loco. Por eso digo que en unos años más este debate va a resultar anacrónico. Por eso no hay que plantear falsos dilemas a la sociedad o estigmatizaciones por cuestiones personales y de elección que, por otra parte, no aparecieron ahora. Pareciera ser que un gay, una lesbiana son creaciones de ahora. ¿Cuántos hombres sacrosantos de la antigüedad sabemos que eran homosexuales? Todo lo que sea reconocer derechos, ampliarlos, es bueno para la sociedad. Habla de una sociedad madura, democrática, plural, diversa. La pregunta que me hago es que estos términos de diversidad y pluralidad, de no presión sobre los poderes del Estado, los he leído en innumerables documentos. Llegado el momento se ha ejercido una presión increíble sobre legisladores. Se criticaba que en un partido político, en el que se supone que hay principios si vos militás allí, se tome una decisión y los militantes voten en esa dirección. Resulta que ahora se citaban a senadores y diputados para votar en determinado sentido en cuestiones que dentro de los partidos políticos dejamos a voto de conciencia. Hay mucha cosa que se escribe y se dice y después se hace exactamente lo contrario. Las posturas fueron de negación de la pluralidad, de diversidad, de la libertad de conciencia y de la libertad del voto. Por eso digo que ha sido un gran día para la sociedad y para quienes van a tener esos derechos. ¿Quién soy yo para negarle a una persona ese derecho? Me resulta inconcebible y también, en algunos casos, hipócrita, conociendo por allí la vida personal de mucha gente. No es el caso de que me la ponga a analizar, porque si no estaría violando mis propios principios pero hay que ser un poco coherente con la vida que uno ha hecho porque si uno cree en unos principios tiene que creer en todos los principios, no solamente en los que me convienen.

–Llamó la atención durante la sesión que muchos legisladores aclararan que eran católicos o si eran practicantes, como si el debate fuera sobre religión.

–Quisiera que me digan en qué lugar está escrito. Yo creo profundamente en Dios pero no en el Dios castigador, en el Dios que persigue, el que si hago algo me fulmina. Creo en un Dios que quiere justicia en la Tierra también, que protege a los débiles, a los que son minoría. Si por algo se caracterizó Jesucristo fue por ser un gran protector de los débiles, de los que tienen problemas. Y si no hay que acordarse de María Magdalena y aquello de que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Quién de los que conforman el Parlamento argentino puede tirar una piedra?

–¿Qué evaluación hace de las reuniones que mantuvo en China?

–Fue muy bien tanto por el nivel de las entrevistas como por el contenido que tuvieron. En las reuniones que tuvimos en Beijing con los empresarios y la presencia del viceprimer ministro chino y la de hoy (por ayer) con las principales firmas de Shan-ghai hubo un gran interés por Argentina, algunos ya están invirtiendo, otros querían hacerlo. La necesidad de realzar la asociación estratégica entre ambos países es muy importante y, al mismo tiempo, debemos definir la necesidad de tener una sinergia y no vernos como clientes, sino como socios. Argentina no puede seguir con el 82 por ciento de sus exportaciones en cuatro productos de escaso valor agregado y del otro lado recibir 98 por ciento de altísimo valor agregado y con mayor nivel de divisas. Sobre todo teniendo en cuenta el tamaño de una economía y de la otra, no se puede plantear una relación bilateral sin tener en cuenta las asimetrías.

–¿Cumplió los objetivos?

–Absolutamente. El primero era cumplir con la visita de Estado que no había podido realizar. Lo primero que le dije a Hu Jintao cuando nos sentamos frente a frente fue pedirle perdón. Era una visita que se había planificado con mucho tiempo y de repente que dijera que no podía ir era algo que muchas veces no se entiende. Imagino que a Hu Jintao no le debe haber entrado en la cabeza que no podía abandonar el país por la situación con el vicepresidente y el presidente del Banco Central. A nadie se le ocurre que en China el presidente del Banco Central se va a atrincherar si el presidente le pide la renuncia y que el primer ministro tome otra posición que no sea la de apoyar al presidente. Son situaciones que sólo existen yo diría que en mi gobierno, ni siquiera en nuestro país. Porque las cosas que han sucedido durante la gestión de esta Presidenta, y cuando digo Presidenta hablo de género también, no le han sucedido en otros momentos a nadie. Estaba la carga de explicar esta situación y costó haber postergado la visita. Pero creo que fue muy buena. El primer ministro nos dijo que quería viajar a la Argentina, va a viajar el ministro de Comercio, nosotros vamos a enviar a nuestro ministro de Turismo, un tema en el que están muy interesados. Hemos planteado claramente qué es lo que esperamos. Siempre hay una lógica binaria en el análisis de las relaciones internacionales en nuestro país: sos amigo o sos enemigo. Al amigo se le permite todo y con el enemigo está todo mal. Las relaciones internacionales no se manejan así. Cuando ves sentado al presidente de Rusia con Barack Obama, en algunas cosas se ponen de acuerdo y en otras no, así pasa en todas partes.

–Mientras tanto se pasan algunos espías

–¡Claro! El mayor intercambio de espías que se haya hecho y los dos con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Alguien escuchó fuertes críticas en Rusia o de la prensa norteamericana? No. Hoy el mundo es así, no como queremos que sea. Lo que tenemos que ver es cómo interactuamos con ese mundo para lograr mayores ventajas. También, obviamente, el otro va a querer ventajas. Eso es lo que hemos planteado, que el beneficio del intercambio comercial tiene que ser recíproco. Me tomé el trabajito de leer todos los documentos del Partido Comunista chino y demás que hablan de esto del beneficio mutuo y de la armonía, porque creo que también es un signo de respeto saber lo que piensan él y su partido. No se puede venir a plantear cosas que uno sabe que le van a bochar de antemano. Es muy complejo el mundo, pero no deja de ser fascinante. A mí me gustan mucho las relaciones internacionales, pero tenemos que tomarlas con este realismo. Somos amigos, somos países que tenemos posiciones comunes en muchos foros pero también tenemos intereses. En el caso de China tenemos una sinergia especial, porque un poco encastra con lo que somos como país en cuanto a lo que producimos, en cómo podemos relacionarnos. Hay que hacerlo con mucha sencillez, con mucha tranquilidad, pero en la Argentina a nivel comunicacional no se está pudiendo discutir.

–¿Por qué lo dice?

–Por ejemplo, por lo que pasó el otro día. Hablaban de diplomacia paralela, pero los denunciados quieren que se publique la denuncia y los que denuncian quieren que todo siga siendo secreto. Es muy insólito, porque es la única manera de seguir manteniendo una cosa que no existe. Es una telenovela repetida, aburrida y con autores desconocidos porque ahora uno que hizo la denuncia no existe, ni nadie sabe dónde estaba. Nosotros vamos a volver a pedir que las audiencias sean públicas. Por lo menos que los periodistas puedan escuchar de primera mano lo que se dice para poder transmitirlo.

–Durante este viaje a China se planteó el tema de las exportaciones del aceite de soja, que se seguirá discutiendo en la comisión bilateral que se conformó. ¿Le preocupa esta cuestión?

–Ahí lo que los medios no ponen es la contraparte. Nosotros estaríamos “reprimarizando” nuestras exportaciones, perderíamos en balanza comercial y en trabajo en Argentina. Tenés un comercio deficitario, independientemente de la calidad de los bienes que importes o exportes, pero además lo que importás es de gran valor agregado, con lo cual destruís trabajo también adentro. El impacto es doble: en balanza comercial, porque ellos nos exportan más en dólares que nosotros y además lo de ellos tiene mucho más valor agregado. Hay que equilibrarlo. Cuando le expliqué esto al primer ministro lo entendió muy claramente.

–¿Se habló del tema puntual del aceite de soja en las reuniones o sólo se analizó en general el comercio bilateral?

–Cuando yo hablo de “desojizar” la discusión no pasa por venir a pelear y decir “por favor, ábranme de vuelta las importaciones de soja”. Primero, porque es un producto que tiene mucho mercado. De hecho, la India nos va a comprar. Segundo, porque van a seguir demandando soja y nosotros vamos a seguir colocando. Hoy estamos destinando parte de esa soja a mercado interno, por el corte de combustibles con biodiésel. Están surgiendo también plantas de un “crushing” más elaborado que el del simple aceite de soja, que no solamente obtiene aceites, sino fertilizantes, energía, biodiésel. Qué demanda tendrá el producto que a partir de la decisión que tomamos de aumentar el corte de biodiésel ha subido treinta dólares la tonelada. Obviamente, si somos uno de los principales productores de soja también somos formadores de precios. Lo que hay que hacer es tener paciencia y negociar de acuerdo con criterios de equilibrio en el comercio. La fórmula tiene que ser “ganar-ganar”, si es “ganar-perder” no nos conviene. Solamente en la Argentina, y en algunos diarios, publican estas cosas. A ver si en algún diario de Brasil se quejan porque Lula defienda la industria brasileña, al contrario. A ver si en algún diario francés se quejan porque Sarkozy defienda a los agricultores franceses, por favor. Solamente en la Argentina y por intereses estrictamente políticos. Es un posicionamiento contrario al Gobierno de unos medios de comunicación monopólicos que insisten con esto, pero ya todos se dieron cuenta. Hay que seguir trabajando. Los números que hoy me llegaron son excelentes, estamos con un crecimiento acumulado del 8,6 por ciento y mayo contra mayo del 12,4, con una capacidad instalada del 75 por ciento. Es muy importante este tema porque entonces no hay presión, cuando estás al borde de la capacidad instalada esto normalmente provoca presión sobre los precios. El tema de las reservas es increíble. Hay que acordarse de la batalla que fue, que tuve que cancelar mi viaje a China. Los analistas económicos decían que el Central se iba a quedar sin reservas, la oposición decía que estábamos todos locos, que poníamos en peligro la economía del país.

Resulta que hoy se batió el record habiendo pagado ya 2700 millones de dólares de deuda. ¿No ameritaría que alguien dijera “tenían razón, nos equivocamos”? Porque entonces por esos 2700 millones que nos daban el 0,5 por ciento teníamos que salir al mercado de capitales a una tasa del 15 o 14 por ciento. Si hubiéramos hecho eso y soy un juez lo meto preso, porque hacer eso es casi administración fraudulenta del Estado si nos dedicamos a hilar finito. Ahora, cuando decidimos el traspaso de los recursos de los trabajadores de las AFJP al Estado, lo que ha permitido la movilidad jubilatoria, que en tres aumentos tengan más del 30 por ciento de aumento, ¿no ameritaría que alguien dijera “tenían razón, no era como nosotros decíamos que iban a tener sólo un 4 por ciento de aumento”?
¿Qué piensa de la iniciativa opositora de llevar las jubilaciones al 82 por ciento móvil?

–Hay que ver que junto con eso también proponen la eliminación del 15 por ciento de ganancias a la Anses, la eliminación del impuesto al cheque, el aumento al piso de ganancias. O sea, por un lado, tenés que pagar 140 mil millones más y por el otro, te sacan otros 140 mil. Cifras escandalosas e ideas escandalosas, porque es la intención de desfinanciar al Estado. Hoy me reuní con el intendente de Shanghai, que recauda al año 110 mil millones de dólares. A él le quedan 40 mil millones y el Estado chino se lleva los otros 70 mil. Y él me decía que estaba muy bien porque él tenía ese nivel de crecimiento porque el Estado chino decidió impulsar a Shanghai mientras que otras zonas quedaron postergadas y necesitan de esa plata para crecer armónicamente. Yo escucho lo que se dice allá y veo esto que me dicen acá, y veo los resultado de allá y veo los resultados de acá, y digo “pucha, esto no es sólo porque son 1300 millones de personas”. Porque pueden ser 1300 millones y si fueran todos como nosotros estarían mucho peor. Creo que exige un replanteo de quienes han tenido ideas que hemos demostrado en el corto plazo que no tenían razón. Si fuéramos un poquito más allá, lo que pasó con la 125. Todos te reconocen que con la 125 los medianos y pequeños productores estarían mejor. Y casi dan vuelta el país. Yo estuve en contra de la ley de cupo femenino y después reconocí que me había equivocado. ¿Cuál es el problema? Y vuelvo al principio con la ley de matrimonio igualitario que se aprobó, dentro de unos años muchos que esgrimieron conductas ultramontanas o dijeron que votaban por no sé qué cosa se van a arrepentir de haber quedado en ese lugar de la historia.

jueves, 15 de julio de 2010

U$S 50.604 millones




Hoy, en el día en que la Argentina se convirtió en el País más igualitario de América Latina, las reservas internacionales marcaron un nuevo récord al alcanzar los 50.604 millones de dólares. Esta tarde la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sostuvo que: "la acumulación de reservas internacionales es un pilar del modelo macroeconómico de la Argentina".

Marcó del Pont agregó que "estos fondos hicieron posible sostener a lo largo de siete años una política de tipo de cambio competitivo que ha estimulado el crecimiento, el desarrollo del mercado interno y el empleo".

"Este ciclo de crecimiento ha sido constante, inclusivo y dio lugar tanto a la recuperación de la economía real como al proceso de saneamiento del sistema financiero luego de uno de los mayores quiebres de su historia".

Además, manifestó que las reservas acumuladas son "enteramente genuinas: provienen del superávit comercial, es decir de la diferencia entre lo que exportamos y lo que importamos". "No son producto, como en otros tiempos, del endeudamiento externo".


Cristina, lo hizo posible una vez más!.

viernes, 9 de julio de 2010

"Que no nos cuenten lo que vemos, que no nos cuenten lo que escuchamos"


"Hoy 9 de Julio, Día de la Independencia, convoco a todos los argentinos a seguir trabajando en la construcción de la independencia económica que es la base de la independencia política y también de la independencia cultural, y aprender a pensar por nosotros mismos, a mirar con nuestros ojos, que no nos cuenten lo que vemos, que no nos cuenten lo que escuchamos. Sepamos escuchar y mirar nosotros con nuestros propios ojos, con nuestras propias ideas, con nuestras propias fuerzas y vivencias. Porque estoy segura que entonces no volveremos a equivocarnos nunca más."

jueves, 8 de julio de 2010

Cantora.

"Ahora podemos decir que el salón está completo, que está ella. Nos hubiera gustado que estuviera aquí con nosotros, pero creo que ella definitivamente está con nosotros cuando defendemos los valores por los cuales luchó toda su vida, la libertad, la justicia, la igualdad, un pueblo más feliz. "

miércoles, 7 de julio de 2010

“Hacia la independencia de las palabras: jóvenes, participación y discurso político”








El Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria, Eric Calcagno, la Juventud Platense Para la Victoria y el Movimiento Peronista Bloguero (MPB) invitan a participar de la charla abierta “Hacia la independencia de las palabras: jóvenes, participación y discurso político” que se realizará el jueves 08 del corriente -a partir de las 18.00 horas- en el Salón de Lectura del Honorable Senado de la Nación (sito en Hipólito Yrigoyen 1849 1º piso, Capital).
Además del Senador Eric Calgcagno, estarán en la disertación los siguientes: la Directora Nacional de Juventud, Mariana Gras; el Periodista, Jorge Dorio; el Subsecretario de Juventud de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Carreras; y los periodistas radiales y blogueros Gonzalo Navarro, Gonzalo Santos, Diego González (MPB) y Diego Richiusa.
Compañero/a, esperamos contar con vuestra presencia y aporte.

domingo, 4 de julio de 2010

Bienvenidos!!!