lunes, 13 de abril de 2009

Evo amaneció bien

Por Fidel Castro *
Varias veces he pensado que al día siguiente no tendría que escribir y podía dedicar parte del tiempo a leer y estudiar, como hice muchas veces. Pero los importantes acontecimientos que han ocurrido en las últimas semanas, relacionados con la economía y la política mundial y hechos como los que tienen lugar en Bolivia me lo han impedido.
A las 10 y 41 horas, me comuniqué con Dausá. Quería conocer detalles de la salud de Evo y demás dirigentes bolivianos que estaban en el tercer día de huelga de hambre. Amaneció bien aunque algo más debilitado por la falta de alimentos. Los que lo acompañan, también en huelga, soportan la situación; éstos se mantienen bien y están en muy buen estado de ánimo. Solicitan libros. Le dijeron al embajador que deseaban libros sobre Martí, el Che y la Revolución. Hoy nuestro embajador estaba cumplimentando la solicitud y enviándoles “Vida y obra de Martí”, “El socialismo y el hombre en Cuba” y otros materiales.
Como se conoce, la calidad del padrón electoral fue reconocida por diversas organizaciones internacionales, entre ellas la OEA y la Unión Europea, nada simpatizantes de la izquierda, que contaron con servicios especializados, y a partir de sus análisis aprobaron el padrón electoral como uno de los más serios del continente.
A pesar de eso, autoridades de las cortes de los departamentos de Beni, Pando, Potosí, La Paz y Tarija de los nueve con que cuenta Bolivia, cuestionaron el padrón electoral en evidente complicidad con la oposición.
En Bolivia el Partido con más fuerza en el Parlamento es el MAS (Movimiento al Socialismo), de Evo Morales; de los 130 miembros de la Cámara de Diputados cuenta con 72. Es por ello el Partido más fuerte en Bolivia. Los demás diputados se dividen entre Podemos (Poder Democrático Social), la segunda fuerza política, constituido por los viejos seguidores del general Hugo Bánzer y representantes de otras fuerzas políticas tradicionales. Podemos representa a la oligarquía boliviana. Su líder actual es Jorge Quiroga, quien asumió la presidencia de Bolivia poco antes de morir Bánzer, ya que era su vicepresidente.
El MNR es la tercera fuerza política, está dirigido por la señora Mirtha Quevedo. Cuenta con un número más reducido de miembros en el Parlamento, que se oponen al MAS. Unidad Nacional es la otra fuerza opositora en el Parlamento boliviano.
Es en aras de la unidad y la cooperación de todas las fuerzas políticas, para el desarrollo de Bolivia, que el presidente Evo Morales ha hecho todo lo posible por promover la cooperación, evitando posiciones extremistas que podían dar al traste con el proceso revolucionario. ¿Qué extremismo podía concebirse en el líder boliviano cuando consultó con los electores si la extensión de la propiedad debía ser de 10 mil o 5 mil hectáreas? Evo ha creado por primera vez en la historia de Bolivia una importante reserva en divisas convertibles, que le permiten en este momento enfrentar la grave crisis financiera internacional; erradicó el analfabetismo con el empleo del español, el aymara y el quechua en menos de tres años; lleva a toda la población pobre a disfrutar de un ingreso mínimo seguro; recupera las fuentes de energía y conquista para Bolivia la admiración del mundo.
Nuestro pueblo contribuye a sus esfuerzos con su experiencia en los campos de la educación y la salud. Miles de compatriotas prestan allí sus abnegados esfuerzos. Nuestros médicos han ofrecido 24.618.833 atenciones médicas, 35.390 cirugías generales, y contabilizan 20.102 vidas salvadas. La Misión Milagro suma ya 386.597 operados de la vista. En Cuba cursan los estudios de Medicina alrededor de 5 mil jóvenes bolivianos. Esa es nuestra modesta contribución al hermano pueblo boliviano, que ha sido el más pobre y explotado de América latina.
* Publicado en CubaDebate.

jueves, 9 de abril de 2009

Y vos? de que lado del muro estas?


El muro de San Isidro es el fiel reflejo del otro modelo de País, por fin las mascaras se caen y podemos ver con hechos el verdadero pensamiento de la derecha oligárquica y genocida de este bendito País.
Las cartas están hechadas, y es hora de tomar partido, es hora de decidir de que lado del muro estas.
Estas del lado de la concentración de la riqueza o de la redistribución de la riqueza?.
Estas del lado de la injusticia o de la justicia social?.
Querés una Argentina para pocos o una Argentina que incluya a TODOS?.
Creés en la impunidad o pedís memoria, verdad y justicia?.

Reclamas flexibilización laboral o pleno empleo?.
Dependencia o independencia?.
Vos decidís, no es tiempo para tibios, de que lado del muro estás?.

miércoles, 8 de abril de 2009

" Se van a acordar de nosotros por las cosas que hagamos para ayudar a transformar la vida de la gente."


..."Escúchenme patagónicos y argentinos: el día que los hombres y mujeres de la política argentina podamos desprendernos de las mezquindades, de las pequeñas debilidades, de las falsas vanidades para cuidar aquellos proyectos por los cuales hemos luchado toda la vida, no importa quién sea el que los lleve adelante, lo importante es que esos proyectos finalmente lleguen a la sociedad y a la gente, vamos a poder hacer al pueblo más feliz y a la Argentina más justa.
Yo quiero, entonces, comprometerme aquí como siempre lo hemos hecho, ustedes me conocen, he tenido siempre una vida de compromiso político como patagónica, como decía recién Miguel Saiz, de ocupación territorial, de defensa de nuestros Hielos Continentales, me han visto enfrentarme duramente a mi propio partido, inclusive por la defensa de esos principios y cuando hablo de defender los principios, me refiero a los que siempre creí por sobre las circunstancias personales o partidarias de cada uno. Tal vez lo estoy haciendo, desde un lugar en el que lo pueda exigir y pedir al resto de los hombres y mujeres que se han dedicado a la política, pero es una vocación muy importante, es una vocación de amor al prójimo, es una vocación profundamente transformadora para lograr una patria más justa, más equitativa.
Este es el compromiso, el compromiso con la democracia, el compromiso con el respeto a la voluntad popular, el compromiso con el hacer todos los días, el concebir a la gestión no como una obstrucción del otro, sino como una cooperación para poder llevar adelante los grandes sueños y las grandes ilusiones de todos ustedes, porque esa es la única manera en que vamos a trascender.
Nadie se va a acordar de nosotros por lo que le dijimos a tal o cual dirigente; nadie se va a acordar de nosotros por el insulto, el agravio o la descalificación que le demos al otro; se van a acordar de nosotros por las cosas que hagamos para ayudar a transformar la vida de la gente. Ese es el gran legado que cualquier hombre o mujer que se dedique a la política le puede dejar a sus hijos y a su propia memoria y dignidad.
Por eso, aquí, en esta mi Patagonia, nuestra Patagonia, el compromiso de siempre, de seguir trabajando pese a las dificultades, pese a los obstáculos, pese a las obstrucciones; los que me conocen saben que cuántas más piedras quieran ponerme en el camino, más fuerza voy a tener para saltarlas y lograr que todos los argentinos podamos vivir en una sociedad más justa y más equitativa. Ese es mi compromiso de siempre y para siempre por ustedes patagónicos y argentinos."

martes, 7 de abril de 2009

"Simplemente queremos terminar con el castigo de ser pobres en la Argentina"


..."Yo creo que uno de los logros más importante que tiene este proyecto que comenzó en el año 2003 es concebir al país como un todo. Será porque vos te sentías olvidado en La Rioja, como todos ustedes también, pero te digo que el olvido que también teníamos en la Patagonia no era menor, con mucho viento, con mucho frío, con mucha menos densidad poblacional. Y también con muchas veces la soledad que te dan la inmensidad, la distancia tan terrible, y la baja densidad poblacional. Entonces entiendo tan bien el reclamo del país profundo, de ese que se ha sentido olvidado, porque el país durante 200 años ha sido pensado en función de la ciudad puerto, todo para aquí. Vos fijate que no solamente las líneas férreas, no solamente los propios vuelos de los aviones que confluyen en Buenos Aires, entonces resulta que para irte a Neuquén desde Río Gallegos tenías que venir primero a la Capital y de aquí partir para Neuquén; lo mismo pasaba con todo lo que era la línea de alta y media tensión; recién ahora estamos tendiendo El Chocón para la región de Cuyo, para la región de Mendoza y San Juan. Era un país pensado en la cabeza de Goliat, como dijo algún intelectual argentino, en la ciudad puerto, que absorbía las riquezas de todo el país, que subsidiaba a esa ciudad puerto. Obviamente una geografía, un entramado que no es solamente económico sino que también es cultural, no es tan fácil desmontarlo. Hay que hacer un gran esfuerzo todos los argentinos, inclusive los que han tenido la suerte de vivir aquí en la ciudad puerto y contar con todos los servicios y todas las facilidades, porque un modelo así no es sustentable. Uno lo puede ver en el mundo, absolutamente todas las sociedades que han alcanzado un gran desarrollo económico lo han hecho también con un desarrollo equilibrado económica y socialmente, en todo el territorio. Desarrollo económico han hecho también con un desarrollo equilibrado económica y socialmente en todo el territorio.
No hay país de los denominados grandes al que uno vaya y vea que la Capital es lo más grande que hay o dos o tres ciudades y el resto fluctúa. Al contrario, la grandeza se caracteriza precisamente por lograr un desarrollo armónico y lo mismo que pasa en esos países con las provincias o con los estados o con las regiones, pasa también con la propia sociedad. Por eso, yo machaco tanto con el tema de la distribución del ingreso en materia social y geográfica, porque hace al crecimiento, al desarrollo y a la sustentabilidad.
Tenga certeza, señor Gobernador y todos ustedes riojanos y riojanas, que este Gobierno, que ha hecho de la generación del trabajo, de la industrialización, de que los argentinos puedan contar con trabajo que no dependa del sector público, sino que realmente sea precisamente trabajo generado en el sector privado, no va a adoptar ninguna medida que deje a un solo argentino sin trabajo.

El anterior presidente ni esta Presidenta hemos venido a quitarle el trabajo a los argentinos; al contrario, hemos hecho lo imposible y muchas veces también somos muy atacados en lo que hace al modelo político. Tal vez a alguno le gustaría que hubiera menos desarrollo industrial, porque cuando hay menos desarrollo industrial hay menos oportunidades de trabajo y cuando la gente tiene menos oportunidades de trabajo suele trabajar por salarios de hambre o por poca cosa y, entonces, se achican los costos, costos que algunos ven como eso, como un costo cuando yo creo que, en realidad, cuando uno tiene trabajadores que ganan un buen salario y que multiplican el mercado interno y el consumo, finalmente todos terminan ganando.
Esto es lo que nos ha pasado y hemos podido comprobar en esta crisis internacional que, precisamente, la solidez y la magnitud del mercado interno es lo que nos está ayudando a hacerle el aguante a la crisis internacional.

Por eso, tengan la certeza que vamos a seguir en el mismo camino. Eso sí, exigiéndole a nuestros empresarios que califiquen el trabajo, que califiquen la inversión, que califiquen el agregado de valor para que realmente el esfuerzo fiscal que puede hacer un país, sea multiplicador de la riqueza de los puestos de trabajo y, entonces sí, no visualizarlo como un costo fiscal sino como una inversión que hace el país para que puedan desarrollarse productiva y equitativamente todas las regiones.
Por eso, les estamos exigiendo a todos los empresarios, cuando firmamos acuerdos y convenios, la conservación de los puestos de trabajo como uno de los ejes centrales en la preservación de lo más importante que puede tener una gestión de gobierno que es asegurar trabajo digno para todos sus habitantes.
No es que queramos castigar a nadie, es simplemente que queremos terminar con el castigo de ser pobre en la Argentina. Eso es con lo que tenemos que acabar."

" Me gustaría escuchar de aquellos que solo agravian, cúal sería la política alternativa a este modelo de crecimiento, de producción y de trabajo."


..."Nosotros a partir del año 2003 pusimos en marcha aquí en nuestro país lo que para nosotros eran las ideas que habían hecho grande al país en un determinado proceso histórico, que era precisamente el surgimiento de la industria, del comercio, de la producción, generando puestos de trabajo. Para eso -y ustedes lo saben mejor que yo- adoptamos un modelo macroeconómico que tuviera en el mercado interno y también en la venta de nuestros productos al mundo, las dos claves de crecimiento y acumulación, sumándole una política monetaria de tipo de cambio competitivo, sumándole tarifas de servicios, de combustibles desacopladas de los precios internacionales para hacer más competitivas nuestras exportaciones, pero al mismo tiempo generando un fuerte mercado interno, para superar esa puja histórica que siempre hubo casi estúpidamente en nuestro país, entre si la exportación o el mercado interno. Ambos contribuyeron fuertemente a generar por ejemplo, aquí en La Matanza, que de las 3.500 industrias que había en el año 2003, hoy tengamos más de 7.000 industrias, y estas cifras se pueden multiplicar a lo largo y a lo ancho del país, ni qué hablar de lo que aportó a ese crecimiento junto a la producción, junto al comercio el sector de infraestructura, el sector de la construcción.
Otro punto de ese crecimiento económico se lo debemos al formidable Plan de Obra Pública que se desarrolló a partir del año 2003 y que ahora hemos ampliado. Esto generó nuevos puestos de trabajo, generó infraestructura económica para sostener el crecimiento de la industria y el comercio con rutas, con energía y también infraestructura social. Aquí en La Matanza podemos dar cuenta de esa infraestructura social con el agua potable, con las viviendas, con todas las obras que llegan a la gente y que han permitido en esta bendita argentina haber llegado a un dígito de desocupación, récord en el último cuatrimestre del año 2008, que fue del 7.3, rompiendo más de década y media de una desocupación de 2 dígitos.
Esto se debe fundamentalmente a la aplicación de estas políticas, a la aplicación de un modelo que ha vuelto a recuperar en el trabajo y en la producción los dos ejes fundamentales de crecimiento de los argentinos, porque además hemos aprendido que no nos sirve cualquier crecimiento económico.
En la década de los ´90 habíamos crecido también en términos macroeconómicos en un 7 u 8 por ciento, pero habíamos crecido como una economía de servicios financieros y entonces había crecido también la desocupación en el país hasta llegar a los 2 dígitos. Aquí en La Matanza se llegó a tener 30 puntos de desocupación, producto de la aplicación de ese modelo macroeconómico.Creo que los argentinos hoy tenemos que asumir que en el mundo que se ha derrumbado, este modelo es perfectible -porque también seguramente hemos cometido equivocaciones, nadie es perfecto- pero a mí me gustaría mucho escuchar por parte de todos aquellos que tienen algún cuestionamiento a las políticas, cuál sería la política alternativa a este modelo de crecimiento, de producción y de trabajo. No a través de descalificaciones, no a través de agravios, sino a través de políticas e instrumentos concretos, porque así creo que se engrandece el debate político que necesita no solamente la sociedad argentina, sino el mundo donde hoy están cuestionándose todos los paradigmas y donde los argentinos tenemos como país y como integrantes de esta región la oportunidad de instalar un sistema de ideas y un modelo de crecimiento económico absolutamente nacional pero que también puede proyectarse al mundo.
Yo quiero felicitarlos a todos ustedes por esta confianza, no en el gobierno sino fundamentalmente en su país, en la República Argentina que es donde debemos y por quien debemos depositar todos nuestros esfuerzos. Han sido muy grandes lo logros; se ha aumentado en forma más que considerable la participación de los trabajadores en el Producto Bruto Interno, de aquel 34 por ciento del año 2003, al 43.6 de este último año 2008. Esos mejores salarios, esos trabajadores ocupados han permitido tener un mercado interno fuerte, sólido, que es el que hoy nos permite hacerle "el aguante" -como dicen los chicos- a esta crisis de carácter internacional.
Hemos logrado que millones de argentinos que habían quedado fuera de todo beneficio previsional, producto de tal vez años de trabajo en negro, de privatizaciones, hubieran quedado sin cobertura previsional, hemos incorporado a más de 1.800.000 argentinos.
Quiero también decirles un dato que seguramente vamos a conocer en estos días, producto de la ley de Moratoria y Repatriación de capitales hemos ya regularizado a más de 105.000 trabajadores que estaban en negro en la República Argentina. Son 105.000 familias argentinas en las cuales uno de sus integrantes ha logrado incorporarse al mercado laboral en blanco, por así decirlo, en este combate que hemos dado contra la desocupación pero también contra el trabajo no registrado, contra el trabajo que afecta profundamente la dignidad del ser humano. Falta mucho por hacer todavía, es cierto, pero para hacer más cosas necesitamos profundizar aún más estas políticas que deben tender siempre a agregar mucho valor a nuestros recursos y a nuestras materias primas, porque la clave, amigos y amigas, del crecimiento, la gran clave del crecimiento económico y de la mejora social de hombres y mujeres que han vuelto a tener trabajo, ha sido agregar valor aquí a través de la industria en nuestro país, para consumo interno o para luego venderlo al exterior.
Esta tiene que ser la línea que ustedes, empresarios argentinos, empresarias argentinas, debemos seguir profundizando. Vamos a ser cada vez más grandes empresarios, en una economía con mayor volumen, en la medida que podamos agregar aún más y mejor valor a nuestros productos. Esta es la clave del desarrollo, esta es la clave del crecimiento, sobre todo en un país como el nuestro, de gran capacidad en materia agroalimentaria, también generador de energía y de mucho valor agregado altamente calificado producto de nuestros recursos humanos reconocidos en el mundo por su increíble capacidad.
Creo que sobre estos ejes es sobre los que debemos debatir los argentinos, cómo seguir creciendo, cómo seguir apuntalando a esta Argentina que ha completado en estos 5 años y medio casi 6 años que se van a cumplir el 25 de mayo, el crecimiento económico más importante de nuestros 200 años de historia. Esto no es mérito ni de esta Presidenta ni del ex presidente que está allí, tampoco lo es de un sector o de un partido político; esto es mérito de todos los argentinos que han creído que trabajando, produciendo y no especulando es como se genera riqueza y progreso en un país, rescatando nuestras mejores banderas, las de nuestros abuelos, muchos de ellos inmigrantes que vinieron a construir un futuro que no tenían en sus países de origen y con lo único que vinieron fue con sus manos y su férrea voluntad dispuestos a trabajar y ponerle el hombro al país. ¿Porque saben una cosa? Poniéndole el hombro al país, poniéndole el hombro a la Argentina, haciendo que la Argentina siga creciendo, nos estamos favoreciendo todos y cada uno de los que vivimos en este bendito país. No hay soluciones individuales, no hay salvaciones sectoriales, ya lo ha demostrado nuestra historia."...

lunes, 6 de abril de 2009


" No les importa quemar la Patria con tal de salvar sus cosas."

La presidenta Cristina afirmó hoy en San Salvador de Jujuy al inaugurar el nuevo edificio del Hospital de Niños que forma parte de un proyecto nacional y de país "popular y democrático" que "ha recogido las banderas de los hombres y mujeres que lucharon por la independencia del país".
"Ese proyecto está dando respuestas a las ilusiones y sueños de millones de argentinos. Hoy, frente a este hospital pediátrico demandado desde hace más de 40 años por el pueblo, puedo decir que se ha dado trabajo y salud a los jujeños, que es la mejor combinación para un proyecto y una gestión de gobierno, pagador de viejas deudas de la política para con los argentinos".
La Presidenta también afirmó su esposo, Néstor Kirchner, "es mi compañero de toda la vida, y se había comprometido a construirlo porque representa la inclusión social y la justicia". Agregó que el establecimiento es "moderno y confortable" y dijo que el gobierno "le está dando respuestas a una vieja deuda de la política", a la vez que indicó que "en estos años empecemos la reconstrucción del tejido social recuperando el trabajo, las industrias, la producción, las exportaciones, la salud y, las jubilaciones".
"Millones de argentinos fueron dejados de lado en virtud de oscuras concepciones", como el Consenso de Washington que, hace pocos días, se ha dejado de lado en la reunión de Europa. "Quiero profundizar la transformación y el cambio y deseo comprometerlos en la tarea de la redistribución del ingreso. No es fácil y no quiero quejarme. En poco más de un año he vivido agravios y descalificaciones, medidas inéditas como nunca se habían visto. Pero no han hecho más que fortalecer mis convicciones para seguir construyendo la Argentina de la justicia y la equidad", dijo la presidenta en la provincia norteña.
En la inauguración del Hospital de Niños zonal también aseguró: "No quiero pensar qué les hubiese ocurrido a los argentinos si en este momento de derrumbe existieran las políticas de los años '90". "¿Qué hubiera pasado con una dirigencia que sólo pensase en ajustes?", se preguntó Cristina, quien señaló que "estamos firmes en el proyecto de Nación que defendemos", en tanto reclamó "solidaridad y construcción de más unidad nacional".
En tanto elogió a los habitantes locales al decir que "en esta tierra de (Manuel) Belgrano comenzó a construirse la Patria" e indicó que en "la época de la guerra por la liberación nacional los jujeños no dudaron en desprenderse de lo poco o mucho que tenían para que esa Patria viviera".
Cristina agregó que los jujeños son "un ejemplo" y, en cambio, a otros "no les importa quemar la Patria con tal de salvar sus cosas", a la vez que señaló que "el desarrollo del sólido mercado interno dio trabajo, pensiones y jubilaciones frente al vendaval que ocasionó el derrumbe del mundo".
"Los poderosos quieren retrotraernos a un modelo de país en el que las crisis las paguen los pobres y los empresarios y productores nacionales". "Estoy orgullosa por poder cumplir viejos sueños y necesito que me ayuden a seguir trabajando por la Argentina, a continuar llevando adelante los ideales de los patriotas que no pidieron nada y dieron todo para la grandeza de la Patria", dijo la Presidenta al concluir el acto en Jujuy.

sábado, 4 de abril de 2009

Sereno mensaje

Por Alfredo Zaiat
La cumbre que acaba de concluir en Londres, con una anterior en Washington y con otra que se realizará en Nueva York este año, reúne la espectacularidad de la confluencia de los principales líderes mundiales para encontrar soluciones a la crisis global, así como también el tono trágico del peligro del desencuentro. Sólo en esa sensación de dramaticidad se parece a las varias conferencias que los aliados impulsaron para enfrentar a la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Pero las actuales cumbres han sido lo suficientemente densas para presentar la angustia de la precariedad de la economía mundial. Más allá de las declaraciones formales de cooperación, del compromiso de destinar sumas millonarias para financiar políticas expansivas y de iniciativas que hasta hace poco eran impensables como la restricción a los paraísos fiscales y el control de calificadoras de riesgo y de los fondos de inversión especulativos (hedge funds), cada una de las potencias está buscando el camino para satisfacer sus propios intereses. Estrategia que es previsible en cualquier líder político que lo primero que evalúa es la estabilidad interna y, por consiguiente, su propia supervivencia en el poder. Varios son los acontecimientos históricos que revelan ese comportamiento. Uno de ellos resulta relevante en estos momentos para destacar el papel que ha empezado a jugar China como fuerza emergente en el concierto de las potencias mundiales. A fines de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la URSS invadió Manchuria, como parte del acuerdo de Yalta firmado entre Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Operación militar que mandó al cesto de la basura la promesa que Franklin D. Roosevelt le había expresado al dirigente nacionalista Chiang-Kai-Shek en la conferencia de El Cairo, en 1943, respecto de que China recibiría toda Manchuria, en ese momento en poder de los japoneses. Ante el incumplimiento de ese compromiso y la resistencia de Stalin a ceder ese territorio, el líder chino, que luego se refugió en la isla de Formosa (Taiwán) con el apoyo de Estados Unidos luego del triunfo de la revolución comunista de Mao, manifestó lo que ya se conoce acerca de la paciencia china para alcanzar sus pretensiones. Y así fue. Años después, durante la luna de miel con la China de Mao, las conquistas soviéticas en Manchuria serían devueltas a China. Este suceso que expone la complejidad de las relaciones entre los países y la existencia de intereses contrapuestos entre potencias sirve como referencia para decodificar un sereno mensaje que China expresó en estos días turbulentos.
El gobernador del Banco Popular de China (banco central), Zhou Xiaochuan, propuso la creación de una moneda internacional de reserva sin relación con la de ningún país individual. En su ensayo, publicado en chino e inglés en el sitio web de la entidad monetaria china, Zhou planteó la necesidad de reducir el dominio de unas pocas monedas, como el dólar, el euro y el yen, en el comercio y las finanzas internacionales. Para ese dirigente chino la mayoría de los países concentra sus activos en esas monedas de reserva y así se exacerba la volatilidad de los sistemas financieros. Afirmó que la adopción de una moneda de reserva que no pertenezca a ningún país facilitaría el manejo de todas las economías. Sostuvo también que podría constituir la base de una forma más equitativa de financiar el FMI. “La aparición de la crisis y su contagio a todo el mundo reflejan las vulnerabilidades inherentes y los riesgos sistémicos del régimen monetario internacional”, señaló Zhou. La cantidad e intensidad de las crisis financieras sugiere que “los costos de este sistema para el mundo podrían haber superado a sus beneficios”. Zhou no fue el primero en plantear ese argumento. Antes Rusia había manifestado la misma inquietud. Después fue el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz quien manifestó que el esquema dominado por el dólar es parte del problema y que ahora se necesita un sistema global de reserva.
En concreto, la propuesta china señala que se necesita una unidad de reserva estable, desconectada de las economías individuales y que satisfaga las necesidades de liquidez de la economía mundial. Zhou recordó que la idea de moneda de reserva internacional la presentó John Maynard Keynes en 1943 y no fue aceptada en la conferencia de Bretton Woods, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. Esa propuesta de Keynes consistía en crear la unidad monetaria universal “Bancor” y la International Clearing Union (ICU). Esa moneda serviría para llevar a cabo ajustes automáticos en el comercio internacional para evitar los desequilibrios entre los países con superávit abultados y los que contabilizaran déficit exagerados. En ese plan las exportaciones e importaciones se pagarían en “bancors”. Cada país tendría una cuenta en la ICU con un saldo cercano a cero debido a su equilibrio (o desequilibrio moderado) de exportaciones e importaciones. La cuenta en “bancors” de cada país mantendría una tasa de cambio fija (pero ajustable) con respecto a la moneda local.
El economista Alejandro Nadal explica en un artículo publicado en La Jornada de México que “el punto central de ese plan era el mecanismo de ajuste automático entre países superavitarios y deficitarios”. El esquema de Keynes era el siguiente:
- Los países compartirían la obligación de mantener un equilibrio en los flujos mundiales de comercio.
- Los países con déficit pagarían una tasa de interés a la ICU sobre su deuda en “bancors” y eso les impulsaría a reducir sus importaciones.
- Los de saldo comercial superavitario también tendrían que pagar a la ICU por ese excedente en “bancors”.
- Eso los incentivaría para invertir sus “bancors” en los países deficitarios o simplemente para reducir sus excedentes.
- El plan Keynes buscaba que los esfuerzos de los países deficitarios para equilibrar su balanza comercial coincidieran con el impulso de los países superavitarios para gastar sus “bancors” (que de otro modo carecerían de valor).
En síntesis, “lo esencial del plan Keynes es el mecanismo de ajuste automático. Ese dispositivo habría sido objeto de un acuerdo internacional y habría sido complementado por un régimen regulatorio sobre flujos de capital”, explica Nadal. Señala que “todo eso permitiría aplicar políticas de pleno empleo al interior de cada país”. A la vez, destaca que “el resultado sería que se impediría que cada país resolviera su problema de desempleo ahogando en exportaciones baratas a los demás. Quedaría vedado subsanar una deficiente demanda efectiva exportando desempleo, que es precisamente lo que sucede en la globalización neoliberal”.
Frente a la crisis global los países periféricos enfrentan la restricción de recursos para financiar políticas de expansión. En el plan Keynes del “Bancor” eso se resolvería mediante la expansión de la oferta de esa unidad monetaria internacional. Es lo que se pensó hacer originalmente con los Derechos Especiales de Giro del FMI, pero eso no funcionó. El objetivo era permitir a cada país retomar una política macroeconómica interna activa, capaz de desempeñar un papel anticíclico. “Esto es lo visionario del plan Keynes, no la idea aislada de una moneda universal”, concluye Nadal.
Sin tanta complejidad, pero rescatando la esencia de esa propuesta, China señaló la necesidad de diseñar una nueva moneda de reserva universal, lo que implica poner en discusión al dólar en el ejercicio de ese papel. En ese escenario, China movió una primera ficha con el acuerdo de intercambio de monedas (swap) con Argentina. Se trata de la primera operación de este tipo que el gobierno chino lleva adelante en un país fuera de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático. Este acuerdo significa, entre otras cuestiones, que Argentina tiene un crédito abierto en yuanes hasta el equivalente a 10 mil millones de dólares, por los próximos tres años.
Este convenio con China entrega otro éxito a la legión de analistas y economistas especializados en brindar pronósticos fallidos. La sentencia acerca de la imposibilidad de Argentina de conseguir crédito internacional, que siguen sentenciando con la rigurosidad que los caracteriza, ha quedado otra vez en ridículo. Ese grifo no es el del FMI, adonde quieren volver para arrodillarse como tan bien lo han hecho por décadas, sino que es un acuerdo con la potencia emergente. Lo que sucede es que esa secta de la city tiene dificultad para poder evaluar alternativas que no sean la de someterse al FMI. Les cuesta admitir que se ha derrumbado su mundo, aunque todavía no se vislumbra el nacimiento del nuevo.
azaiat@pagina12.com.ar

viernes, 3 de abril de 2009

jueves, 2 de abril de 2009

En Londres, Cristina reafirmó la soberanía sobre las islas Malvinas.


La presidenta Cristina reafirmó hoy los derechos soberanos de nuestro país sobre las Islas Malvinas, al hablar en un acto en homenaje a los soldados caídos en el conflicto armado del Atlántico Sur realizado en la embajada argentina en Londres.
"En la ciudad de Londres quiero reafirmar una vez más nuestros derechos soberanos sobre nuestras Islas Malvinas, un reclamo inclaudicable que no se reconoce como un ejercicio de patriotismo, sino como eje de los derechos y títulos que le pertenecen a la Argentina", manifestó la Presidenta.
Además destacó "el respeto que tiene nuestro país por el derecho internacional y fundamentalmente por todas las resoluciones que emana de la Organización de Naciones Unidas", en contraposición con la postura del gobierno del Reino Unido, que no acepta plegarse al diálogo a pesar de los reiterados pedidos en ese sentido realizado por la citada organización mundial.
Asimismo, Cristina recordó que en la visita realizada días atrás a Qatar los países que se agrupan en la Liga Árabe "han reconocido la necesidad de dar cumplimiento a la resolución de Naciones Unidas para que el Reino Unido reanude las negociaciones con Argentina para discutir sobre la soberanía de Malvinas".
"Vuelvo a repetir una vez mas que es necesario, para tener en serio un orden mundial diferente en donde se construya paz, civilización y respeto por el derecho internacional, la necesidad de que todos los países, cualquiera sea su jerarquía en importancia económica, tecnológica o militar, deben respetar el derecho internacional y las resoluciones que emanan de la ONU", insistió Cristina Fernández. Y agregó que "sólo así, a partir de los discursos en pos de la paz internacional y en la vigencia del derecho internacional, encontraremos la única garantía de tener un mundo diferente y sin violencia".
Por otra parte, la mandataria apuntó que "el homenaje a los muertos en combate no reconoce nacionalidad, es el homenaje a todos lo caídos y en especial queremos honrar a los hombres aquí presentes que fueron combatientes por la soberanía nacional como oficiales, suboficiales o como soldados y que cumplieron con honor esa misión".
"En nombre de todos los argentinos muchas gracias y perdonen si durante mucho tiempo los ocultamos como si fueran una vergüenza. Son para nosotros motivo de orgullo, respeto y honor", expresó la Presidenta ante algunos héroes de la guerra de 1982 presentes en el acto.
En otro orden, la Jefa de Estado también rindió un homenaje al ex presidente Raúl Alfonsín, fallecido el martes último y cuyos restos eran sepultados esta tarde en el cementerio de La Recoleta."Quiero en este día especial enviar desde aquí como presidenta a la familia, a los hijos, hermanos, nietos, biznietos, del ex presidente Alfonsín, mi mas íntimas condolencias", señaló la Presidenta, quien además recordó que "tuve el honor, el placer de compartir con él su ultimo acto público en el lugar que debía ser, la casa de gobierno y rindiéndole el honor como siempre, o como yo creo que se debe hacer a los argentinos que han cumplido un rol importante en la vida de un país, recordarlo y honrarlo en vida".
"Por eso -sostuvo- en aquel momento adopté la decisión de poner su busto (en Casa de Gobierno), sabiendo que de esta manera cumplía con algo que todos los argentinos sentíamos en el fondo, una idea indisoluble, que Alfonsín simboliza el advenimiento de la democracia en Argentina", concluyó.

miércoles, 1 de abril de 2009

Declaraciones de Cristina en Londres


La presidenta Cristina Fernández efectuó declaraciones a la prensa en Londres, donde asiste a la reunión del G-20. La Jefa de Estado sostuvo que "las medidas que adoptará" el grupo que reúne a las economías más desarrolladas del mundo dejaran en claro el "evidente fracaso" de un paradigma político que ponía al mercado como el principal protagonista del desarrollo y denostaba la participación del estado.
La Presidenta, aclaró que en la declaración, si bien no se menciona al Estado y su rol "proactivo", sí se habla de "la necesidad de regulación" de los mercados financieros.
La mandataria informó además "todos" los asistentes al encuentro "plantean el financiamiento y la demanda global, y el cuidado del empleo" como puntos centrales a abordar para superar la crisis de los mercados financieros internacionales.
En este sentido, la Presidenta consideró hoy que hay que "debatir en serio" la necesidad de lograr un "instrumento que supla al mercado, que como distribuidor de recursos".

martes, 31 de marzo de 2009

Murió Raul Alfonsín




El ex presidente falleció esta noche a los 82 años. Se encontraba recluido en su departamento de Recoleta desde que su estado de salud se debilitó a causa de un cáncer de pulmón, hace más de un año. La última aparición pública del histórico dirigente radical fue el 1 de octubre de 2008, cuando en un acto encabezado por Cristina se descubrió un busto suyo en la Casa Rosada. Sus restos serán velados en el Congreso de la Nación.

lunes, 30 de marzo de 2009

Cristina participó de la Cumbre de Paises Progresistas en Chile.


..." por primera vez, por lo menos desde que participo en reuniones de este tipo, el gobierno de los Estados Unidos manda a un representante de altísimo nivel, como es su Vicepresidente, a participar precisamente de un encuentro de estas características. Esta y otras cosas que han sucedido en Estados Unidos en las últimas elecciones, esta crisis de carácter global y mundial, revelan que estamos ante una situación de cambio inédito en el mundo.
Ustedes saben que mi país, la Argentina, fue uno de los lugares donde se experimentó con mayor agudeza la desregulación total y absoluta, la privatización de todos los instrumentos y recursos estratégicos del Estado, la demonización del Estado precisamente como un mal administrador y como un mal instrumento de intervención en la economía y, finalmente, terminó con una implosión de todo el sistema financiero argentino de características muy similares a las que hoy se vive en las primeras economías del mundo. Esto nos da un expertiz en materia de crisis que realmente no nos gustaría tener, pero lo cierto es que, durante los años de la década del ´90 nuestro país era presentado como un modelo a seguir en todas las asambleas, por ejemplo, del Fondo Monetario Internacional. Quiero advertir que no quiero cargar una vez más contra el Fondo Monetario Internacional, como hemos venido haciéndolo en todos los foros internacionales, sino simplemente tratar de ver que lo que pasó o está pasando en el mundo, ya pasó en menor escala en muchos de nuestros países que hoy viven, como señalaba, como dijo el presidente Lula, un momento diferente, un momento de gobiernos que se parecen mucho a sus gobernados -como nos gusta decir a nosotros- y donde nuestras economías han crecido, pero con un crecimiento diferente, que charlábamos ayer y realmente me gustó mucho escuchar las palabras del vicepresidente Baden, sosteniendo, como nosotros lo venimos haciendo durante mucho tiempo, que el crecimiento económico es importante pero que no vale cualquier crecimiento económico si ese crecimiento económico no llega a las personas de menores recursos, no llega a la clase media. Precisamente, porque por ejemplo, durante los años ´90 mi país creció a tasas más que aceptables del 7 u 8 por ciento, y sin embargo, culminó el proceso con una tasa de desocupación del 25 por ciento. Con lo cual, escuchar de boca del Vicepresidente de los Estados Unidos que el crecimiento económico es importante en la medida que pueda mejorar la calidad de vida de la gente, generar puestos de trabajo calificados y mejor remunerados, señala un cambio muy importante y da indicios, realmente, de que podemos estar en una etapa en la que finalmente abordemos discusiones de fondo y de cambios estructurales, porque obviamente no podemos ignorar más allá de la valoración que le merezca a cualquiera el lugar que en el mudo ocupa en materia económica, militar, tecnológica Estados Unidos de Norteamérica, hacerlo, sería una ingenuidad. Lo decíamos también anoche con el Vicepresidente cuando sabíamos -todos lo sabemos- que representa el 25 por ciento del PBI mundial.
Ahora bien, creo que sinceramente, no solamente han fracasado el neoliberalismo o estas políticas; creo que también ha fracasado una forma de funcionamiento del sistema mundial en sus organismos multilaterales totales. Porque todos decimos, necesitamos un nuevo organismo multilateral, global, que controle el crédito, pero en realidad hay muchos organismos multilaterales, está Naciones Unidas en el orden político, está el Fondo Monetario Internacional, producto de Bretton Woods, que si uno lee los postulados de Bretton Woods del estado de bienestar, de régimen de pleno empleo, de cooperación económica, en realidad los objetivos y la constitución del organismo que debía llevar o que debía coadyuvar para llevar adelante esos objetivos, son indiscutibles. Tenemos también una Organización Mundial del Comercio.
Yo creo que otro de los problemas que hemos tenido, a partir no solamente de políticas de desregulación absoluta, de asignar al mercado un rol único y endiosado que era el que decidía todo, creo que también tenemos un problema de funcionamiento en donde no todos cumplimos las reglas que tiene Naciones Unidas, el Fondo Monetario y que también esta es una de las claves de la situación actual.
Lo charlábamos hace unos instantes con el Primer Ministro Gordon Brown, cuando decíamos que Naciones Unidas toma una resolución sobre un país débil y pequeño, aún cuando ese país tenga actitudes condenables y si no cumple la resolución de Naciones Unidas es invadido por fuerzas conjuntas o no conjuntas, cuando se rompió, por ejemplo, el multilateralismo en Irak. Pero sí hay una regla de Naciones Unidas que impone una determinada conducta a una de las grandes potencias y esta no la cumple, no pasa absolutamente nada.
Esto revela una cosa que creo que es grave: un mundo sin reglas es muy malo, pero un mundo donde las reglas solamente son cumplidas por los que no tienen fuerzas para oponerse a ellas y son violadas por los que pueden hacerlo, porque la relación de fuerzas así lo permite, también es un problema. Lo mismo se puede dar con el Fondo Monetario Internacional y ya vinculado a esta crisis que estamos viviendo, porque todos los países eran controlados en cuanto a la posibilidad de que tengan superávit comercial, superávit fiscal, o sea, exigencias para ser un país elegible en materia de préstamos o de calificaciones -y podemos también hablar de las calificadoras de riesgo- y, sin embargo, a los grandes centros del mundo no se les aplicaba las mismas reglas.
Yo creo que una de las primeras conclusiones y cosas que vamos a tener que hacer en el G-20, y ya vinculado con esto, es que las reglas que se adopten contemplen los intereses globales pero sean respetadas por todos, porque si no, va a ser muy difícil. Todos sabemos, por ejemplo, que hoy se están produciendo problemas desde las economías emergentes donde fluyen capitales, precisamente, hacia los grandes centros donde se ha producido la crisis y esto se debe, fundamentalmente, a cuestiones como moneda de reserva, inconvertibilidad del dólar, etcétera.
Yo creo que son problemas que vamos a tener que abordar en el G-20, porque la otra cuestión que se me ocurre en forma central y que la he expuesto en la cena de anoche, es que lo único que no podemos hacer cuando vayamos a Londres, es no tener resultados concretos en instrumentos que sean vistos por la sociedad global como que estamos realmente adoptando medidas estructurales que van a tender, no solamente a la situación de regularizar el mercado financiero, que sin lugar a dudas es muy importante para restablecer el crédito, pero la sociedad también tiene que percibir que vamos a tomar instrumentos con los cuales le podamos asegurar que van a volver a recuperar el trabajo o no perder el que ya tienen. Porque esta es otra de las claves, también, para poder abordar exitosamente la crisis que estamos viviendo.
Charlábamos anoche que tal vez algunos piensen que puede haber una colisión entre restablecimiento del crédito y únicamente debemos atenernos a la cuestión de restablecer ese crédito y no a la demanda global y yo creo que, conjuntamente con otros que hemos participado en la cena de anoche, que debe darse en un frente amplio en donde no solamente se aborde el restablecimiento del crédito, sino también se atienda al estímulo de la demanda global que es clave para poder volver a articular la rueda económica. Y, además, que las sociedades, que son en definitiva las que votan y las que nos invisten del poder para que las representemos aquí o en el G-20 o en cualquier otro foro internacional, vean que además estamos tomando medidas que tienen que ver con lo cotidiano, con lo que le pasa a ellos. Hay una percepción muy clara en las sociedades, de que se está produciendo un fondeo permanente de las entidades financieras y que, finalmente, estas entidades no articular nuevamente el crédito nacional o internacional y, al mismo tiempo, las empresas quiebran o cierran porque no tienen crédito, al cerrar o al quebrar o al achicarse la empresa hay gente que queda en la calle, con lo cual algunos ha comenzado a preguntarse por qué, entonces, el Estado no interviene como prestamista directamente al fondeo de las empresas para sostener las fuentes de trabajo y que la gente no pierda el trabajo y pueda pagar su hipoteca o pueda seguir consumiendo.
Entonces, yo creo que tenemos que discutir este tipo de instrumentos. Esto no quiere decir que no haya que atender al sistema financiero, pero me refiero a que deberíamos distinguir entre las medidas de inmediato plazo, porque ya no estamos en eso de que hablamos de medidas en el corto, mediano y largo plazo, casi como una retórica permanente, no, acá ha surgido otro tipo de medidas, las de inmediato plazo, las de ahora.
Cuando yo charlaba la otra vez con el presidente Barack Obama, cuando me llamó muy gentilmente por teléfono, y le decía que escuchaba que, por ejemplo, General Motors, una empresa emblemática de los Estados Unidos, podía cerrar porque, bueno, era obsoleta y no estaban dispuestos entonces a seguir financiando una empresa que no tenía las técnicas... Y yo le decía al presidente Obama que esto es como estar en medio del océano, como un náufrago, te tiren un salvavidas y vos digas "no, como no tiene la tecnología de última generación y los salvavidas japoneses son mejores que los americanos, la verdad que no quiero este salvavidas".
¿Qué es lo que estoy diciendo con esto? Que yo creo que nosotros deberíamos estar también mirando, pensando en la posibilidad de que el Estado, pese a que yo sé que a muchos, no los que estamos aquí, pero sí los que están en otros ámbitos que no participan en ámbitos progresistas, hablar del Estado y de la intervención del Estado demasiado directa y fuerte, es erizante en la piel.
Pero yo creo que en esta primera etapa inmediata de la crisis, el Estado tiene que cumplir un rol aún más activo que el que normalmente le asignábamos los progresistas al Estado. ¿Por qué? Porque estamos en una situación inédita de crisis donde el mercado, conocido como el gran asignador de recursos, está knock out, le están contando y van por el número 9, como lo decíamos anoche en la cena.
Entonces, yo creo que es imprescindible que el Estado tome aún un rol más activo en esta etapa inmediata para comenzar a dar soluciones a esas empresas que no encuentran financiamiento, a esos consumidores que no pueden pagar su hipoteca y que ya ni siquiera la quieren pagar porque la casa vale 100 mil dólares y la hipoteca está en 400 mil dólares. Alguien debería idear un mecanismo de que sigan con los 100 mil dólares y que se hagan cargo de la diferencia. Nosotros tuvimos un problema también de hipotecas muy fuerte, con otro modelo, eran créditos tomados en dólares que finalmente cuando cayó la convertibilidad y hubo una brutal devaluación, la gente quedó con casas que teóricamente valían 300 mil dólares, con salarios -el que conservaba el trabajo- en pesos y muy inferiores, con lo cual hay que tener una creatividad -los argentinos somos muy creativos, también debo decirlo, muchas veces demasiado creativos- y una adopción de nuevos instrumentos y de nuevas políticas que hasta ahora nunca habían sido pensados ni imaginados porque nunca habíamos vivido una situación similar. Siempre eran crisis absolutamente localizadas en los países emergentes, crisis que tenían que ver con los malos manejos de una economía interna de un país o de una región.
Pero ahora estamos con que han fallado los cimientos y los grandes paradigmas y entonces se requieren, ante grandes, extraordinarios e inéditos problemas, grandes e inéditas y extraordinarias soluciones.
Yo creo que en el G-20 deberíamos discutir, además de cómo rearticulamos el crédito, me parece muy interesante la propuesta del Primer Ministro Gordon Brown, en cuanto a también crear una línea de prefinanciamiento de exportaciones, un tema central, porque una de las cosas que más impacto ha sufrido, precisamente, ha sido el comercio exterior, sobre todo en aquellos países que tenemos también una matriz diversificada y una parte importante de nuestra economía está basada en la exportación, creo que una línea de prefinanciamiento de exportaciones es muy importante. Pero también es cierto que en un país, para que alguien adopte una línea de prefinanciamiento de exportaciones, tiene que tener la certeza que lo que exporta va a poder ser colocado porque van ha haber consumidores en su sociedad y en su país que le van a demandar esos productos.
Por eso sostengo, entonces, que es tan importante articular el tema de la demanda global, no solamente desde el aspecto de la financiación, sino desde lo más bajo del consumidor. Esto presupone también que las sociedades en donde se ha desarrollado la crisis y que tienen un alto nivel de endeudamiento, su sociedad y su sistema financiero, estamos hablando de economías donde el nivel de endeudamiento de sociedades y bancos excede el 100 por ciento del PBI, con lo cual se me dirá: "Pero, cómo hacemos entonces para esa persona que está con créditos tomados de 4 a 5 años pueda seguir consumiendo y pueda seguir endeudándose aún agravado por la pérdida del trabajo, si es que ha perdido el trabajo, o por el temor a perderlo, lo cual también restringe su posibilidad de consumo y su propio endeudamiento". Con lo cual también deberían adoptarse medidas que tiendan a restablecer, mediante estímulos fiscales o mediante eliminación de parte de los endeudamientos o mediante -voy a decir una palabra que va a sonar espantosa en los momentos que se viven- aumento salarial, de modo tal que, so pena, seguramente los que no creen en el salario como uno de los instrumentos movilizadores de la demanda puedan criticarlo.
Pero me parece que si nosotros no restablecemos esto, va a ser muy difícil lo otro, porque vamos a encontrarnos con esta situación: bancos a los que les han trasladado trillones -la gente lee en los diarios que a tal banco, a tal otro, más allá de las anécdotas de los bonus, la verdad que da mucha rabia cuando uno descubre los bonus de 175 millones de dólares-, convengamos que cuando hablamos de 3 trillones de dólares, los bonus de 175 millones de dólares serán condenables éticamente, pero en términos económicos financieros no son más que una anécdota, la verdad. Pero vende mucho en los diarios y suena fantástico como titular.
Pero lo real es que la sociedad está viendo que se desembolsan trillones de recursos en los bancos pero que finalmente esto no impacta en su vida cotidiana y yo lo que creo que tenemos que adoptar también en el G-20, por lo menos comenzar a discutir, es cómo tomamos y articulamos globalmente también medidas de esta naturaleza.
Creo que fondeos a través del Banco Mundial con distintos requisitos y sin las condicionalidades que siempre hemos conocido, en Banco Mundial, en Banco Interamericano de Desarrollo o en Fondo Monetario, para planes de infraestructura, para prefinanciación de exportaciones, pero al mismo en serio abordar el tema del consumo de la sociedad, de la preservación del trabajo, sin que la gente tenga trabajo o con el temor a perderlo y con altísimo nivel de endeudamiento, creo que va a tardar mucho más la recuperación y cuánto más se profundice el período de recuperación, vamos a pasar de tener un problema económico y financiero a un problema político. Y cuando comienzan los problemas políticos, normalmente tiende a complicarse aún más la economía y las finanzas.
Por eso creo que lo más importante que vamos a tener que hacer en el G-20, y creo que el documento sobre el cual se está trabajando es muy importante y creo que introduce cuestiones relevantes, creo que hay que abordar esto otro, que me parece que es lo que todavía no se a visualizado con demasiada claridad por parte de todos aquellos que tenemos responsabilidades en la reunión del G-20.
Sí, reiterar, que hay que cambiar -y lo hemos discutido en muchos otros foros- retornar a un multilateralismo, retornar a una democratización, como decía mi amigo José Luis Rodríguez Zapatero, pero fundamentalmente retornar, si es que alguna vez vivimos en ese mundo, a un mundo donde las reglas sean respetadas por todos los países que integran esos organismos multilaterales, que las reglas les sean aplicadas a todos. Porque si no, va a ser muy difícil restituir credibilidad y confianza de la sociedad en sus gobiernos y de algunos gobiernos que venimos criticando estas cosas desde hace mucho tiempo de que realmente estamos ante un momento de cambio y estamos decididos todos a profundizar y hacer esos cambios de los que tanto hablamos."

sábado, 28 de marzo de 2009

La confesión


Por Alfredo Zaiat
Es un viejo conocido de los argentinos. En los peores meses previos al estallido de la convertibilidad visitó el país en más de una ocasión. Ocupó uno de los principales cargos de la estructura financiera internacional. Conoció como pocos el funcionamiento del sistema que se derrumbó, no sólo sus aspectos formales sino la profundidad de la trama de intereses y presiones de los poderosos. El fue uno de los protagonistas de esa obra de la globalización. Experto en finanzas, trabajó para bancos y participó activamente en el proceso de reunificación alemana. Fue el número uno del Fondo Monetario Internacional en el período 2000-2004. Hoy es presidente de Alemania. El martes pasado, en el tradicional Discurso de Berlín, que se pronuncia una vez el año en la capital alemana dedicado a un tema general de actualidad, Horst Köhler se confesó: “Voy a contarles una historia sobre mi propio fracaso. Muchos, que conocían el problema, advirtieron sobre el peligro de una crisis en el sistema pero en las capitales de los países industrializados no se oyeron sus advertencias. Faltó la voluntad de imponer la primacía de la política sobre los mercados financieros. Demasiada gente con muy poco dinero pudo poner en movimiento gigantescas palancas financieras. Durante muchos años se logró convencer a la gente de que las deudas eran un valor en sí mismas, sólo había que comercializarlas. Los bancos compraban y vendían cada vez más papeles cuya repercusión no entendían ni ellos mismos. Lo principal era aumentar las ganancias a corto plazo. Los bancos abandonaron los fundamentos de su propia cultura que eran sentido de la estabilidad monetaria, respeto a los ahorristas y pensar a largo plazo. Los bancos olvidaron también el precepto constitucional según el cual la propiedad genera obligaciones. La construcción de pirámides financieras se convirtió en un fin en sí mismo, sobre todo para los bancos de inversión. Con ello no sólo se despidieron de la economía real sino de la sociedad en general, con lo que el problema se convirtió en un asunto de responsabilidad y de decencia. Ahora vemos que el mercado solo no arregla nada. Necesita un Estado fuerte que le imponga reglas. La crisis muestra que la libertad sin fronteras genera destrucción”.
Este impactante testimonio no sólo representa una contrición de uno de los intérpretes del frenesí financiero de las últimas décadas, sino que constituye un valioso documento que ofrece las señales acerca de un cambio de época. Si bien el poder de Wall Street sigue presente, como se reflejó en el plan de rescate de activos tóxicos que preserva a los banqueros del fracaso, ha comenzado una lenta pero persistente corriente de pensamiento en las esferas del liderazgo mundial que, sin romper con el esquema conservador del funcionamiento de la economía, busca recuperar espacios cedidos a esa abstracción denominada mercado.
Esa tendencia es difícil de percibir en el espacio doméstico porque éste sigue dominado por debates de visión pueblerina. El discurso hegemónico continúa con conceptos y visiones del mundo que están siendo desplazados. El caso extremo en la plaza local es la centralidad que tiene el dólar en la vida económica cuando esa moneda ha empezado a ser cuestionada como unidad de reserva a nivel mundial por nada menos que por la potencia emergente, China. También queda expresada en el desprecio a la participación del Estado en la economía cuando asume empresas privatizadas (Aerolíneas Argentinas), revoca el lucro de las finanzas con el dinero previsional de los trabajadores (AFJP), interviene en el esquema de rentabilidades relativas en el campo (retenciones) o estudia la constitución de una Agencia de Comercialización de productos agropecuarios (proyecto postergado).
En cambio, a nivel internacional se empieza a abrir el horizonte que Köhler esbozó en la idea de que “el mercado solo no arregla nada; necesita un Estado fuerte que le imponga reglas”. Otro concepto expresado por el ex número uno del FMI excede el escenario del pensamiento económico y se refiere a una subordinación que provocó el actual descalabro: el abandono de “la voluntad de imponer la primacía de la política sobre los mercados”. Esta última idea genera escozor en la secta de economistas del establishment doméstico, que confunden deseo con rigurosidad analítica acumulando así un compendio de desilusiones. Esa irritación la han estado manifestando sin pudor en sus visibles recorridas por gran parte de los medios de comunicación, pero con más intensidad en la cálida recepción que el mundo empresario le tributa en forma permanente. De esa forma se va instalando la idea de recuperar el mercado para frenar el avance del Estado, mayor participación del sector público en la economía que se expresa vulgarmente como “hacer caja”. Por ese camino se obtura la necesaria evaluación y crítica a la forma de intervención estatal por parte de la administración kirchnerista y, por lo tanto, la búsqueda de caminos superadores. La propuesta que emerge de ese rechazo a la participación del sector público es la de una regresión a un modelo que ha demostrado su fracaso, además de transitar a contramano de la tendencia que trata de abrir paso en los países centrales.
Una de las claves para comprender los motivos de esa perseverancia para que la economía domine la política se encuentra en el objetivo de restringir la democracia. Esa es la concepción básica para el funcionamiento de la sociedad que propone la ortodoxia. Para esas nutridas patrullas perdidas de la caída del Muro de Wall Street que deambulan por la Argentina, la democracia sólo funciona con reglas de juego estables si la política se subordina al mercado. El economista francés y profesor del Institut d’Etudes Politiques de París, Jean-Paul Fitoussi, explicó en La democracia y el mercado (Paidós, 2004) que “llama la atención dos hechos sorprendentes en el marco general del análisis que sirve de referencia a la valoración de las políticas económicas. Primero, las políticas económicas se valoran como si fuesen independientes del nivel de desarrollo del país en cuestión. Segundo, que esas mismas políticas son igualmente independientes del ámbito de la democracia”. Esto significa, según Fitoussi, que “el marco de la política económica debería ser independiente de la inspiración doctrinal de los gobiernos, es decir, de las preferencias colectivas expresadas por los electores”.
En los últimos dos años, en América latina se ha verificado en forma abierta ese pensamiento conservador en más de una experiencia, donde el “mercado, manifestación de variados reclamos del poder económico, ha puesto en jaque a gobiernos elegidos con legitimidad por las mayorías exigiendo ‘consensos’, ‘paz social’ y ‘tolerancia’”. Fitoussi se pregunta si el mercado es compatible con la democracia. Su respuesta negativa está basada en que, en teoría, el mercado no es compatible con ninguna forma de gobierno ni con la democracia ni con la oligarquía ni con la dictadura. “¿Acaso no enseñamos en la teoría de los mercados perfectos que toda intervención del Estado reduce la eficacia de la economía?”, señala, para destacar que “la función de gobernar interfiere por naturaleza con los mecanismos del mercado”. Por ese motivo, el discurso de los defensores del mercado es antiestatal, afirmando que el gobierno es un mal necesario y, por lo tanto, hay que limitar su imperio. A partir de esa base estructural expresan diferentes latiguillos, como la excesiva cantidad de empleados públicos, la existencia de elevados impuestos, la permanencia de un generoso sistema de protección social o el abuso de las regulaciones estatales. Su principal argumento, señala Fitoussi, es que “cuanto menos gobierne el gobierno, mejor le irá al mercado”. La principal consecuencia de esa concepción radica en que ésta se traduce en una negación global de la política. “Ya no son la política, el derecho y el conflicto los que deben gobernar la sociedad, sino el mercado”, cuestiona Fitoussi.
El actual proceso político y económico local refleja esa tensión, donde una fuerza quiere reinstalar al mercado como eje ordenador de la sociedad, ignorando lo que está pasando en el mundo global en crisis, mientras que otra esquiva el debate para ampliar espacios a partir del fundamental avance que ha tenido la participación del Estado en la economía.

Realidades Virtuales.

Por Luis Bruschtein
Se supone que cada quien lee la realidad como le parece o le interesa desde su lugar en el mundo, y los medios hacen lo mismo. Pero cuando los medios coinciden en una mirada uniforme, la pretensión es que esta vez se trata de algo tan resbaladizo como la realidad.
Una forma de ver las cosas: el Gobierno les niega la segmentación de las retenciones que piden los ruralistas, el Gobierno ganó el conflicto pasado y fijó las retenciones en 35 por ciento. El Gobierno rompió el diálogo y empujó a los productores al paro y los cortes de ruta. La zona de Pergamino está al borde del quebranto –según su intendente– por las retenciones a la soja.
O se puede ver al revés. Los ruralistas piden la segmentación de las retenciones, pero ellos la rechazaron cada vez que se la ofrecieron, piden que baje la retención a la soja, pero ellos la fijaron en 35 por ciento cuando ganaron el conflicto del año pasado. Acusan de violento al Gobierno, pero ellos son los que cortan rutas con piquetes amenazantes y al borde de la histeria. Hablan de la importancia del diálogo pero lanzan un paro con duros ataques en medio de las negociaciones. Hablan de la crisis y la sequía y llevan al intendente de Pergamino a dar testimonio. Pergamino es el corazón de la soja, no tuvo sequía y la crisis le pasa a muchos kilómetros de distancia.
Y hay otros contraluces. Se puede transmitir en directo un acto en Plaza de Mayo con mínima concurrencia a favor de la pena de muerte y destacar en primera plana los discursos que contraponen la inseguridad con los derechos humanos. Y al mismo tiempo darle mínima atención mediática a la movilización de cientos de miles de personas en todo el país el 24 de marzo.
Lo que se ve en la pantalla, lo que se lee en los diarios y se escucha en las radios tiene la pretensión de ser la voz “general”, lo que piensan “todos”, la mirada y el pensamiento “de la sociedad”. Los medios no son “la gente”, pero pujan como si lo fueran para tratar de convertirse en su identidad, un ser social. Y sin embargo, pese a toda la campaña que desplegaron sobre la inseguridad, la convocatoria que lograron fue mínima. Pese a la persistente y sistemática acción de subestimación y desgaste de la problemática de los derechos humanos y sin la más mínima convocatoria mediática, los actos por el 24 de marzo tuvieron una asistencia aun mayor que en otros años.
La realidad no se dirime tampoco en la matemática de los actos. La sensación de inseguridad está instalada en las clases medias y altas urbanas, aunque la asistencia a esos actos fuera mínima. Y el mal humor entre los productores rurales se mantiene aunque no vayan a los cortes de ruta ni asistan a los actos de la Mesa de Enlace. Pero la realidad virtual plantea el escenario más crispado de todos, el más violento e intolerante, retoma pulsaciones que se agitan en distintos planos de la sociedad y las proyecta a un estado de máxima exasperación. La asamblea de obispos advirtió sobre la reverberancia de este clima volcánico pero evitó referirse ni lejanamente a esa exacerbación mediática uniforme que se incrementó en los últimos años.
Las experiencias históricas en circunstancias donde los medios siguieron esta misma mecánica de realidades virtuales crispadas y extremas, como después del golpe del ’55, antes del golpe contra Illia en el ’66 o durante la Guerra de Malvinas, demostraron que incluso los grupos sociales que son llevados a esa exasperación o los que la expresan se repliegan después de un tiempo, y reflexionan sobre los excesos violentos del antiperonismo, la implacable exageración de los ataques contra Illia o los discursos patrioteros y demagógicos del ’82. Es imposible olvidarse, esconder o maquillar ese pasado porque quedó plasmado en los medios de la época que fueron sus principales instigadores. Ellos son la prueba de aquellos pecados que ahora avergüenzan, como haber participado en una horda de linchamiento.
Es interesante que en esos tres ejemplos históricos los signos políticos se entrecrucen. Lo que fue usado contra el peronismo en el ’55, después fue usado contra los radicales en el ’66. Y en el ’82 sirvió para alimentar ilusoriamente a la dictadura. Bien disfrazado, pero nunca a favor de una buena causa.
Cuando esa realidad virtual habla en nombre de toda la sociedad, en realidad deja fuera a un amplio sector que se relaciona de otra manera con ella. La relación de los sectores pobres con esa construcción mediática es diferente de la de los grupos medios y altos porque sus intereses son sus necesidades básicas, inmediatas y concretas que los medios no le resuelven. No ven programas políticos y como grupo social casi no aparecen en los medios. Cuando lo hacen es por lo general en situaciones denigratorias, en las notas policiales, como nota antropológica de la pobreza o de menosprecio político. No se produce un vínculo identitario tan fuerte como el que se crea entre los medios y las capas medias. En general tratan de interpretar a este amplio, y podría decirse mayoritario, grupo social con la idiosincrasia de las capas medias o altas.
Cuando los medios hablan en nombre de todos, incluyendo a los pobres, en realidad los desconocen. Los subordinan a una visión de la realidad sin saber exactamente cuáles son los puntos de contacto que tienen con ella. En una sociedad compartimentada como la que dejó la dictadura y luego el neoliberalismo menemista y delarruista, los pobres tienen poca visibilidad social. Pero las elecciones, como las del próximo 28 de junio, constituyen uno de los escasos momentos de afloración, donde algunos de sus deseos se hacen públicos para el resto de la sociedad.
Esa irrupción puede coincidir con el consenso mediático establecido. Pero es muy probable también que lo contradiga. Y en cualquiera de los dos casos, lo hará por razones diferentes a las de esta especie de sentido común supuestamente aceptado por todo el mundo. El lenguaje de los medios da por sabida, descontada y obvia la derrota del Gobierno en las próximas elecciones por el éxodo de las capas medias urbanas y rurales. Más que en el análisis, es la sensación que está en lo coloquial de los comentarios políticos, en la necesidad de proyectar un mensaje que hable en nombre de todos. El kirchnerismo asegura que los pobres no acompañaron ese derrotero de las capas medias y los más optimistas se preguntan hasta qué punto ese proceso en las capas medias es tan homogéneo.
Sin la intención de hacer pronósticos, sino solamente para hacer una especulación sobre el discurso mediático: suponiendo que los resultados estuvieran más cerca de esa expectativa del oficialismo aunque fuera en forma parcial, la realidad se habría expresado de una manera mucho más compleja que ese discurso tan cerrado. Estaría demandando el esfuerzo de una mirada un poco más profunda. La pregunta es hasta qué punto la realidad incidiría para modificar un discurso mediático que se construyó sobre una verdad inapelable que en este caso sería cuestionada.

jueves, 26 de marzo de 2009

La Argentina de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago" no va más para nadie, para ningún sector.




..."Yo diría que hay algunas medidas que ponen de manifiesto algunas cuestiones, que han sobrevolado en estos tiempos, y en este año y tres meses de gobierno que tiene esta Presidenta, que hoy está frente a todos ustedes; estás medidas que - como señaló Daniel y el intendente - había sido reclamada, proyectos, discursos y que una vez que la medida precisamente se produce es criticada y dispara el séptimo paro patronal, en un año y tres meses de gobierno. No recuerdo, sinceramente, en la historia ni siquiera nacional ni regional, que en un año y tres meses haya habido siete paros patronales, además con las características que se desarrollaron estos paros: cortes de rutas, desabastecimientos, agresiones, escraches a dirigentes, a intendentes. Muchos de ustedes, intendentes e intendentas, los han sufrido, durante el año pasado, no ahora.
Hoy leía, en algún diario que se criticaban duramente a los escraches y a la agresión y obviamente no podemos menos que sumarnos a esa condena y a ese rechazo. Que importante hubiera sido que esas voces se hubieran alzado, hace más de un año, cuando por ejemplo, la madre del ministro del Interior, Florencio Randazzo, que no tuvo que ver nada la señora con la 125, en realidad, sufrió un escrache en su casa de Chivilcoy. Tal vez el editorialista, que hoy en un importante diario, sugiere que tal vez podrían ir a la casa de ese ministro o de otro ministro, desconozca que hace más de un año, que la madre de ese ministro sufrió una agresión como la han padecido muchos y muchas de las que están aquí.
Entonces uno tiene la sensación como que hay un doble estándar en la Argentina, pero no solamente por esto, parece que hubiera agresiones malas y agresiones que debieran ser ocultadas; parece ser que por ejemplo, también, algunas manifestaciones que he escuchado que han adherido a la medida - y muy bien que se han adherido a la medida - que no están de acuerdo con los derechos de exportación, pero que igual aceptan el dinero porque lo necesitan.
Y yo me pregunto: ¿qué se piensan, que la Nación no necesita los recursos? Si los intendentes y los gobernadores necesitan los recursos para pagar sus policías, para pagar sus maestros, sus obras públicas, las necesidades de sus habitantes, la Nación también necesita los recursos para pagar a sus fuerzas de seguridad, de las fuerzas armadas. Muchas veces las contribuciones que hacemos a todas las provincias, en materia de pago de salarios docentes para que todos los docentes puedan tener un salario mínimo digno, a lo largo y a lo ancho del país. Ni qué hablar de la obra de infraestructura, que se ha extendido como nunca a todo el país. No puede haber, entonces, necesidades buenas y necesidades malas, las necesidades son necesidades, sean de los estados municipales, provinciales o del Estado Nacional. No hay agresiones buenas o agresiones malas, hay agresiones y cercenamiento de los derechos, se las produzcan oficialistas u opositores.
Yo creo que si todos tuviéramos un mismo prisma para analizar las cosas y los hechos habría, tal vez, mucha más calidad institucional en todos los ámbitos, en la República Argentina. Porque, de repente, cuando uno advierte, en el marco de esta crisis sin precedentes en el mundo, que suceden hechos inéditos como estos, reitero, siete paros patronales salvajes, en un año y tres meses, con desabastecimiento, aumento de precios, impedimento a la gente a transitar. Hoy leía, en un diario, que una persona había muerto producto de que una ambulancia no había podido traspasar un piquete, creo que fue en la provincia de Chaco, pero esto ya también había sucedido el año pasado y creo que si mal no recuerdo, fue en la provincia de Córdoba, aunque también haya sido ocultado o manipulada su información.
Creo que los argentinos necesitamos una mirada diferente sobre todos los acontecimientos que suceden, en nuestro país. Y yo me permito no ser ingenua, porque si solamente situara estas cuestiones en reclamos de intereses, cuestiones sectoriales naturales, lógicas y legítimas que suceden en toda sociedad, y fundamentalmente, en toda sociedad democrática, donde todos tienen derecho a expresarse. Pero yo no soy ingenua y si cada vez que se van logrando las medidas que se van solicitando, e igualmente entonces se pide otra, y cuando esa medida se obtiene tampoco sirve y así sucesivamente. Esta de hoy: la coparticipación que había sido solicitada por muchísimos proyectos, también, fue la que disparó el séptimo paro, tengo que pensar, entonces, que no estamos muchas veces ante reclamos sectoriales, legítimos, respetables, aún cuando uno no comparta esos planteos, sino que estamos antes situaciones, digamos, de mayor densidad institucional, para utilizar un eufemismo.
Creo que lo más importante que todos debemos hacer, todos los que tenemos responsabilidades de Gobierno: la Presidenta, los gobernadores, los intendentes, es tratar de tener criterios comunes. Esto no significa que tengamos proyectos similares, pero si criterios comunes, a la hora de exponer y analizar nuestras ideas. Yo personalmente creo que lo que se está discutiendo, lo que no se quiere y tal vez no se pueda decir, es este modelo al que hacía lugar y al que mencionaba el intendente Eseverri, de Olavarría. ¿En qué consiste básicamente este modelo, que como él decía comenzó en el año 2003? Consiste en un modelo de matriz diversificada basado, fundamentalmente, en valor agregado que permite que la gran parte de los argentinos tengan trabajos y salarios que les permitan ingresar a una vida digna.
Yo creo que lo que no se dice, tal vez, es que el modelo que se propugna es un modelo diferente, un modelo que tiene que ver con una Argentina agroexportadora donde queden mayores excedentes para exportar y, entonces, obviamente, con gente sin trabajo se come menos carne, se toma menos leche, se come menos pan y, entonces, queda un modelo agroexportador con grandes excedentes.
Escuchaba el otro día que alguien decía -un importante dirigente de los que suelen aparecer por televisión del sector de las patronales rurales- "para qué queremos industria automotriz, si son mejores los autos que se hacen en Japón -o no sé donde, decía-" y, en realidad, cuando uno escucha eso o que el precio de la carne debería pagarse a precio de euro o a precio de dólar, yo creo que ahí está la matriz verdadera, última y definitiva de lo que se nos está proponiendo enfrente, que no es un interés sectorial, es un modelo diferente que exige que los argentinos consuman menos. Este es el gran problema: que consuman menos carne, que consuman menos leche, que consuman menos pan, para de esta manera tener excedentes, como lo que fue el modelo agroexportador de principios de siglo.
No hace falta ser demasiado avispada ni demasiado inteligente para advertirlo, porque sino, es incomprensible que, a la luz de todos los acuerdos y de todas las medidas puntuales que se lograron -y que no los voy a fatigar porque para eso está la Ministra de la Producción que los enumera puntillosamente junto al ministro Randazzo que también es activo participante en la decisión de estas políticas cuando se reúnen con los sectores- realmente uno finalmente confluye en decir que hay otra cosa detrás de todo esto. Y no significa ser mal pensando ni acudir a teorías conspirativas, es mirar lo que pasa, escuchar lo que dicen y ver lo que hacen. Si uno reúne estas tres cosas y tiene alguna experiencia política de lo que pasó en este país durante mucho tiempo, las conclusiones caen de maduro y por sí solas.
No me molesta que alguien piense que este es un modelo viable, sería bueno que fuera explicitado en estos términos, de modo tal que la ciudadanía pudiera decidir, porque sino, parece una discusión simplemente de intereses o de gente que no se entiende o que falta diálogo. Yo creo que debemos sincerarnos, creo que hay una gran contribución y una gran actitud por parte del Gobierno al diálogo que siempre lo va a mantener porque esa es nuestra obligación.
Creo que es hora también de que cada uno comience a explicitar cuál es su modelo, decir cuáles son los costos fiscales también de las medidas, de dónde se van a sacar los recursos que se le van a dar a un sector y que están presupuestados y aprobados por el Parlamento Nacional, a quiénes se va a beneficiar y a quiénes se van a dar las cosas. Esto implicaría también una actitud de los medios de comunicación de al menos preguntar, de la misma manera que les preguntan a los dirigentes del oficialismo, donde muchas veces parecen más que preguntas o intervenciones casi interrogatorios, y que no nos molesta, al contrario, nos gusta la prensa de investigación y que pregunta con profundidad. Sería bueno también que ese ejercicio pudiera ser para todos los sectores para ayudar a construir mayor calidad democrática y, fundamentalmente, para asegurar que todos y cada uno de los argentinos puedan expresar sus ideas, que nadie sea ni reprimido ni castigado ni golpeado ni impedido de transitar una ruta porque piensa diferente o quiere ser algo diferente.
Esto también es clave, porque más allá de los proyectos válidos, todos los otros y los que nosotros sostenemos de matriz diversificada, que dan trabajo a los argentinos y salario para que puedan vivir mejor, o los de los otros, que quiere una Argentina agroexportadora y el que venga, sí debe sujetarse a reglas básicas que es el respeto a la democracia y a la voluntad popular expresada en ese sentido.
Este es el límite, porque no puede ser que si es condenable cuando alguien de tez oscura, sin trabajo o con problemas corta una ruta es condenado mediáticamente como un piquetero que debe ser reprimido y si alguien de aspecto, como dijo Lula, rubio de ojos celestes refiriéndose a los que causaron la crisis, y tiene un buen pasar económico, es considerado de otra manera.
Yo creo que esto hace también a la responsabilidad que todos tenemos, primero, en vivir una sociedad más igualitaria, más democrática, más equitativa pero, por sobre todas las cosas, igualdad de oportunidades y que todos sean tratados de la misma manera.
Luego, con estas reglas básicas la gente en elecciones libres decide.
Otra cosa, ya que estamos hablando, elecciones, creo que se está discutiendo en estos momentos en el Senado, otra muestra del doble estándar. ¿Cómo puede ser que lo que está bien para unos, esté mal para los otros? Y sobre todo cuando los otros, en este caso el oficialismo, mandan la cuestión al Parlamento que es, digamos, el lugar de mayor democracia y participación popular de acuerdo con la Constitución donde están representadas todas las fuerzas políticas para tomar la decisión que otros tomaron unilateralmente sin consultar al resto de las fuerzas políticas y, sin embargo, sufren de esto.
Entonces, yo creo que es bueno que charlemos estas cosas a título de reflexión, no con tono admonitorio ni condenatorio a nadie, pero viviríamos en una Argentina mejor si todos contribuimos a tener este tipo de valoraciones y, fundamentalmente, de comportamientos.
La Argentina de "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago" no va más para nadie, para ningún sector. Y esto sí, cuando digo "ningún sector y a ninguna institución" por más importante que sea la institución, por más relevante económicamente que sea el sector.
Creo que tiene que haber una coherencia muy fuerte entre lo que se dice y lo que se hace y que el comportamiento que se le demanda a los demás, bueno, sea en todo caso como regla en sí misma, el mismo comportamiento del demandante.

El proceso golpista sojero

Por Rubén Dri *
Un rehén de la zona de Gualeguaychú nos envía un mensaje en donde nos dice que “estamos en presencia de un avance de la peor derecha, la más cretina, la más inescrupulosa, la más descarada que nos haya tocado desde los tiempos en que la/su columna militar cometiera el genocidio más grande de la historia con la aprobación y/o el silencio cómplice de los que ahora usan el poroto transgénico como arma de guerra, y que si no hacemos algo nos va a pasar por arriba y después tendremos que lamentar quince o veinte años más de abusos fascistas”.
El 24 recordamos el golpe militar que instauró la dictadura militar genocida con la misma idea, el mismo proyecto, que hoy tiene esa derecha cretina impulsada entre otros grupos de poder por la Sociedad Rural, la misma que hoy impulsa, mandando adelante a los panzers de la Federación Agraria, el golpe que se suele denominar “clima destituyente” o golpe suave, pero que, a estas alturas, de suave no tiene nada, a no ser por la no presencia del ejército.
Para quienes sostenían en la anterior etapa de este proceso golpista que tal golpe era sólo un fantasma levantado por el Gobierno y que bastaba con retirar la 125 y en su lugar proponer retenciones segmentadas, hoy no pueden volverse a equivocar. Nunca interesó la 125 en sí, sino el golpear, desgastar –Buzzi dixit– al Gobierno hasta hacerlo caer, si es posible, para terminar con un Estado que pretende “entrometerse” en los grandes negocios del agro.
Las cosas ahora están claras. Las cartas están sobre la mesa para que cada cual las juegue como quiera. Todas las demandas desde el primer lockout, salvo la eliminación total de las retenciones a la soja, fueron concedidas, y todas, sin excepción, fueron rechazadas. Ahora ni siquiera aceptan que el producto de las retenciones a la soja sea compartido federalmente, como antes exigían.
Para esta derecha golpista que hace centro en el denominado “campo” y la “inseguridad”, las instituciones sirven si ellos las dominan. No habiendo ejército a utilizar, recurre ahora a las más groseras y salvajes patoteadas. Las amenazas y las acciones violentas denominadas “escraches” nos hacen recordar los peores tiempos. El energúmeno de Gualeguaychú amenazó directamente a Cantero, intimándolo a convocar a la Comisión de Agricultura “si quiere volver en paz a su provincia”, a no ser que “prefiera emigrar”.
Mientras tanto se vuelven a hacer dueños de las rutas, es decir, del país, porque determinan quiénes pueden pasar y quiénes no. Los grandes medios de comunicación que siempre levantaron la voz reclamando represión cuando los desocupados cortaban las rutas por una cuestión de subsistencia, ahora callan o directamente aprueba estos métodos utilizados por quienes claman por la “calidad institucional”.
“Pienso con lo poco que me queda de humano –continúa el mensaje que me llegó de Gualeguaychú– no sólo en los camiones cargados de productos que se pudren y camioneros que pierden el viático o el laburo. Pienso en niños enjaulados en los colectivos diez, doce, quince horas. Viejos que van a consulta o tratamiento y no llegan a tiempo.”
Este proceso golpista ya no puede ser llamado “blando”. Ya es duro y se endurece cada vez más.
* Filósofo, profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cristina inauguró obras en San Fernando.


..."Quiero contarles algo, recién cuando veía al padre de Ismael, tapar ese pozo ciego, decía Osvaldo que el 85 por ciento ya va a tener cloacas y con lo que acabamos de firmar el ciento por ciento de los vecinos de San Fernando van a tener cloacas. Y les puedo asegurar, tal vez, aquellos que hayan tenido cloacas toda su vida no le asignen demasiada importancia a ese tipo de cosas. Yo me acuerdo que en la casa, donde todavía vive mi madre, en la Ciudad de La Plata, en el barrio de Ringuelet, cuando fuimos a vivir allí no había cloacas y teníamos un pozo ciego, igual al que tapa hace unos instantes, el padre de Ismael. Y yo le comentaba recién a Daniel y a Sergio que me acordaba de la última utilidad que mi madre le había dado a ese pozo ciego y tiene que ver con lo que se recordaba ayer, 24 de marzo de 1976. Luego que tuvimos cloacas y que el pozo ciego se dejó de usar y quedó semitapado, cuando vino el golpe, mamá tiró toda la colección mía de la Revista "El Descamisado" y "Militancia", que estaban en ese pozo ciego porque eran tiempos difíciles y tenía miedo. Me acuerdo que fue una de las últimas funciones que tuvo aquel pozo ciego, antes de que vinieran las cloacas y fue precisamente, tal vez, hoy da risa pero en aquel momento no era nada risueño, era trágico, era terrible, daba mucho miedo.
Me acordé porque ayer, 24 de marzo, 33 años de aquel día, y dije entonces que los argentinos tenemos que aprender a valorar mucho esta democracia que hemos conquistado todos los argentinos, pero esencialmente la democracia no es solamente el ejercicio del voto ciudadano, es muy importante el ejercicio del voto ciudadano porque se decide, a través de la voluntad popular, quienes son los hombres y mujeres que nos conducen en provincias, en municipios, en legislaturas. Pero creo que tal vez lo más importante de la democracia sea respetar los derechos del otro, que nadie se arrogue derechos, ni con uniforme, ni sin uniforme para impedirles el ejercicio de otros derechos a todos los ciudadanos argentinos.
Creo que este es el logro más importante de la construcción democrática y creo que esto es lo que tenemos que valorar todos los argentinos: el respeto de los derechos de todos. Y además, fundamentalmente también, el respeto a las instituciones que representan esa democracia, y que cada dos años, tal vez como ningún otro sector de la vida económica o social del país, van a elecciones, a validar precisamente sus propuestas, sus ideas y sus proyectos al conjunto de la sociedad.
Yo quiero decirles, hombres y mujeres de San Fernando, que hoy me encuentro muy feliz de estar aquí con ustedes, y también decirles que como siempre voy a seguir teniendo el compromiso de lograr, con las decisiones, con los instrumentos de la política, de la Constitución, con las facultades que le pueblo te pone en las manos, cuando te elige presidente o presidenta, en este caso, a contribuir todos los días a una Argentina más justa y más equitativa.
Estoy absolutamente convencida, créanme, que solamente a través de la igualdad, a través de la equidad, a través de que todos los argentinos puedan tener trabajo, un salario digno, una vivienda, y que esa vivienda no tenga que esperar que se las dé el Estado sino que puedan comprarla con su trabajo, contribuir de esta manera a construir justicia y seguridad.
Miren, la seguridad de todos nosotros también está directamente vinculada a que haya argentinos con igualdad de posibilidades; está comprobado que no es tanto la pobreza lo que causa la inseguridad y la delincuencia, sino más la desigualdad entre las sociedades, cuando al lado de la extrema riqueza está la extrema pobreza, esa es una de las causas más terribles en materia de inseguridad.
Fíjense ustedes que las sociedades con altísimo grado de desarrollo social, que no quiere decir acumulación de riqueza, porque también hay poderosas naciones en el mundo que tienen las poblaciones carcelarias más importantes. ¿Por qué? Porque hay mucha riqueza pero hay mucha desigualdad. La clave es lograr que no haya tanta brecha, que no haya gente que envidie tanto lo que otro tenga y que él nunca pueda acceder, les puedo asegurar que esta sí es una de las claves para lograr una sociedad más segura.
En esto tenemos que estar comprometidos todos, y mientras se logra esta Argentina más justa, más equitativa, por la que tanta gente luchó y entregó su vida, tenemos que comprometernos todos, las instituciones de la democracia, desde la presidenta, los gobernadores, los intendentes, los legisladores, hasta también las entidades y organizaciones no gubernamentales, como cámaras empresarias, como sindicatos, como medios de comunicación social, en lograr construir una sociedad cada vez más democrática, cada vez más justa, cada vez más equitativa.
Creo sinceramente que ese es el gran compromiso, y eso se logra no solamente con hermosos discursos, si además de manifestar nuestras ideas, nuestros proyectos y nuestras convicciones, no pudiéramos llevarlos a cabo de la manera que hoy estuvimos haciéndolo, construyendo, inaugurando pavimentos, cloacas, entregando vivienda, firmando para nuevas viviendas, para más pavimento, para más cloacas, para mayor seguridad, se quedaría sólo en un ejercicio discursivo y de buenos deseos, de los que tantas veces hemos escuchado en etapas electorales, y que luego tantas frustraciones hemos tendido los argentinos; de lo que puedo enorgullecerme es de formar parte de un Gobierno que nunca envió un proyecto de ley para quitarles un derecho a los argentinos, pero además también de ser un Gobierno profundamente comprometido con la construcción, con el hacer, con el trabajo de todos los días, que es como se construye el país.
Hemos tenido demasiados enfrentamientos los argentinos, y demasiada violencia. Los argentinos queremos vivir en paz y en democracia, y que todos, absolutamente todos, respetemos los derechos del otro, pero además cuando esos derechos son violentados por aquellos que no han sufrido lo que han sufrido otros argentinos que todavía carecen de trabajo, de vivienda y de seguridad, entonces el imperativo democrático es ya de carácter épico y moral.
Por eso quiero convocar a todos los argentinos a contribuir a que esta Patria que tanto ha sufrido, a esta Argentina que tanto le ha dado a muchos, y que cada vez que pide ayuda de los que más tienen es poco escuchada, tenga la fuerza suficiente para hacerle ver a los pocos que todavía no entienden, que la patria somos todos y la construimos entre todos."