jueves, 21 de mayo de 2009

"El crecimiento de la actividad económica en la Argentina,es para nosotros un objetivo de hierro, al que vamos a apuntar con todo nuestro esfuerzo."


"Ahora, el 28 de mayo, inauguramos la línea de alta tensión, de 500, entre Recreo-La Rioja; estamos llegando al corazón de la Patagonia para la energía eólica, con la línea de 500, que solamente llegaba a Choele-Choel y de Choele-Choel la llevamos a Puerto Madryn, y de Puerto Madryn a Pico Truncado; la ejecución de la línea de alta tensión NOA, que va por primera vez a construir una obra energética que va por delante de la demanda precisamente para crear posibilidades de desarrollo a una región, como el NEA y NOA, que tiene un atraso estructural, en materia de infraestructura de importancia. Y bueno todas estas cosas y muchísimas otras obras, que hemos articulado con el sector privado, también a través de los planes de fomento de las energías, a través de fomento a las leyes de bioetanol, o de biocombustible como lo hemos también promocionado desde el Parlamento, y que hoy nos relataba el señor Secretario con inversiones en 14 proyectos, con inversiones de más de 100 millones, que además generan muchísimas obras.
Mientras estábamos haciendo todas estas cosas, en estos 6 años, había otros que nos decían que en cualquier momento nos quedábamos sin luz y además paralelamente a todo esto fuimos creciendo, durante estos 6 años, a tasas chinas. Los que nos decían que nos quedábamos sin luz pertenecían a dos grupos: a los que habían privatizado la energía, en los años 90, o a los que teníamos luz y cortes programados, de 6 horas, durante la década de los 80, donde además de tener cortes el país tenía crecimiento negativo.
Afortunadamente hemos completado, vamos a completar este 25 de mayo el crecimiento económico más importante de los 200 años de historia y me atrevería a decir también que en este período las inversiones más importantes en tan corto período de tiempo, en materia energética, que apuntan además a una cuestión clave para nosotros que era diversificar la matriz energética por los costos que traía y la gasodependencia que teníamos con la anterior matriz.
Creo que hoy estamos también dando un paso adelante en la consolidación de un modelo, que afortunadamente ha generado trabajo para los argentinos y también ha dado una solidez, nos ha permitido abordar este momento de crisis internacional de una manera como nunca lo hubiéramos hecho en otra oportunidad: en el año 1995 con el "efecto Tequila", la desocupación trepó al 18 por ciento; en el año 1999 con la devaluación al 15 por ciento. Somos, junto a Alemania, los únicos dos países en el mundo, registrados esto también en Europa, que hemos tenido crecimiento cero, en materia de desocupación, en el primer trimestre. Esto se debe a dos creo: a la intervención decidida del Estado con medidas diferentes, heterodoxas, según el problema que presente cada actividad y también al comportamiento que ha tenido buena parte de nuestros empresarios que han comprendido que los trabajadores nunca son un costo, sino que también son un inversión, que necesitamos sostener en el mercado interno. Creo que esto revela un salto cualitativo también de nuestra sociedad y de nuestros agentes económicos. Y también datos más que importantes en materia de lo que, ustedes saben, hemos considerado dos pilares de este modelo, que se viene desarrollando del año 2003, y que son el superávit comercial y el superávit fiscal, los famosos superávit gemelos; con una curiosidad, este primer cuatrimestre, del año 2009, en el marco de la más formidable crisis de la que se tenga memoria, nuestro superávit comercial, de este cuatrimestre, es superior al superávit comercial del primer cuatrimestre del año pasado, que fue de 4.083 millones de dólares contra 5.855 millones de dólares, de este primer cuatrimestre. Inclusive este último mes de abril fue, no como yo había informado, en base al informe de Aduana de un 46 por ciento, y que algunos dijeron que con las ganas de dar buenas noticias, es posible que a mí me guste dar buenas noticias, tan posible como que pareciera que a otros sólo les interesa cambiar las cosas para hacer aparecer que todo está mal. Vaya un pollo por tantas gallinas, como decía mi abuela.
Pero el crecimiento fue del 155 por ciento registrándose el superávit comercial más importante, 2.299 millones de dólares, casi 2.300 millones de dólares, contra 900 millones de dólares, del mismo mes del año anterior.
Son señales de mucha fortaleza, porque significa también la defensa del trabajo de los argentinos. Estamos absolutamente empeñados en defender el trabajo de los argentinos, que no significa atacar el trabajo de ningún otro país, sino simplemente hacer lo que cada país hace, asegurar que su gente, sus sociedades, sus empresarios, sus comerciantes, sus trabajadores, sus profesionales, tengan la protección por parte del Estado ante situaciones en las cuales el mercado evidentemente no puede dar respuestas. Este es el rol que tiene el Estado, que no es el de sustituir o competir con el mercado, simplemente es tener las políticas contracíclicas adecuadas, ante situaciones como las que estamos viviendo. Además los resultados que evidencian la fortaleza del modelo.
Eso no quiere decir que no tengamos problemas o que de prolongarse la crisis internacional no tenga coletazos en la República Argentina, pero lo cierto es que hay una solidez como nunca antes habíamos tenido. Y seguimos sosteniendo el crecimiento de la actividad económica en la Argentina, que para nosotros era un objetivo de hierro, y al que vamos a seguir apuntando con todo nuestro esfuerzo, con todos los instrumentos con los que cuenta el Estado, con toda la heterodoxia que además demanda la situación. No hay soluciones iguales para los distintos problemas, porque son precisamente diferentes distintos problemas según se trate de la actividad, según se trate de la región, según se trate de la propia situación de cada empresa, porque muchas obedecen no a una caída producto de la situación internacional sino a crisis que se han agudizado, otras se deben a la situación internacional, unas pueden tener soluciones alternativas asociándose el Estado con la empresa, otra puede hacerlo a través de créditos con tasas blandas. Son diferentes los problemas, esto de creer que hay una fórmula mágica que uno la aplica a cada uno de los problemas es no entender la diversidad y la versatilidad necesaria de quien gobierna para poder abordar las diferentes situaciones de crisis.
Esto que estamos haciendo hoy además pone en marcha un viejo proyecto como era el de contribuir, además de generar diversificación de la matriz energética, a un mejor cuidado ambiental, otra de las claves del mundo contemporáneo de fuertes climáticos que van a exigir de todos nosotros una actitud de activa militancia en el cuidado del medio ambiente. Hoy estamos dando un paso muy fuerte en ese sentido, pero como decía el señor Secretario, para tener energía eólica teníamos que tener línea de alta tensión de 500 que conectara con al Patagonia, porque de Pico Truncado por más que sopláramos no llegaba, necesitábamos el tendido y altas redes, con las inversiones que esto demanda.
Y así podríamos hablar de todas y cada una de las obras que hemos venido realizando en estos seis años y que vamos a seguir realizando, porque estoy absolutamente convencida que con los errores que obviamente todo gobierno y toda gestión tiene cuando hace, este es el camino en el que los argentinos debemos persistir para poder construir esta Argentina que alguna vez fue el país más importante de toda Latinoamérica. A eso tenemos que volver a tratar de orientarnos, a lograr reconstruir esa grandeza, porque si otros pudieron esta generación de argentinos también va a poder.
"

miércoles, 20 de mayo de 2009

"Hoy estamos aquí, profundizando lo que mejor sabemos hacer que es trabajar y gestionar por el bienestar del pueblo."


La presidenta Cristina encabezó un acto de firma de diversos convenios educativos y de infraestructura, en la ciudad de Mar del Plata. En su discurso, señaló: ..."un gobierno nacional, provincial o municipal necesita apoyo institucional para poder desarrollar sus gestiones y no máquinas de impedir y trabas. Porque se desarrolló durante mucho tiempo en la Argentina una rara concepción de la actividad política que todavía, desgraciadamente, anida en algunos sectores, el pensar, el creer que la manera de llegar es que fracase el que ya está, en lugar de ser mejor que el que ya está y entonces poder ganar la voluntad popular.

Yo que tengo muchos años de militante política, no solamente de estos últimos 25 años de democracia sino desde antes, comprobé que la teoría del tanto peor tanto mejor, que la teoría que del fracaso del anterior se va a gestionar un propio triunfo o victoria, es una teoría absolutamente equivocada pero que desgraciadamente los que pagan las consecuencias de esa teoría son las sociedades, son los pueblos.
Creo que todos, desde el que está en su barrio, desde el que está en un centro vecinal, en una cooperadora, siempre tienen que apostar al éxito del otro. Una sociedad no se nutre de éxitos individuales y aislados, la grandeza de una sociedad se construye con el triunfo colectivo, con el triunfo de una sociedad en conjunto, para que pueda avanzar armónicamente. Eso es en definitiva la clave del trabajo y del progreso.
Porque creemos en esas cosas, porque no queremos volver a un pasado que fue terrible en términos de atraso, en términos de deuda social, en términos de endeudamiento económico, en términos de procesos de desindustrialización; porque queremos seguir mirando adelante, porque sabemos que todavía faltan muchas cosas, que no hicimos todo, porque es imposible hacer todo, pero sabemos que hicimos mucho, y sobre todo sabemos que este es el camino, que este es el modelo, porque en 6 años hemos obtenido estos resultados y los podemos mostrar no solamente a los argentinos sino también al mundo.

Por estas cosas, porque creemos en estas cosas, hoy estamos aquí, haciendo honor a estas ideas, pero esencialmente profundizando lo que mejor sabemos hacer que es trabajar y gestionar por el bienestar del pueblo."

martes, 19 de mayo de 2009

Por primera vez en la historia un presidente visita la Casa del Teatro.


La presidenta Cristina visitó esta tarde la Casa del Teatro, dónde hizo entrega de un subsidio 350 mil pesos que tienen como objeto aportar al sostén de esa institución, que da albergue a numerosos artistas nacionales retirados de la actividad.
Allí, Cristina ratificó su "compromiso" con "todos los hombres y mujeres que nos han hecho llorar y reír a partir de su arte a generaciones y generaciones de argentinos".
Además, la Jefa de Estado recordó que "durante la anterior gestión y durante ésta hemos reconocido para actores y productores el derecho de su propiedad intelectual, para que su actuación sea reconocida y pagada por quienes vuelven a utilizar las imágenes para obtener nuevos beneficios. Esto, que parece simple, ha sido una lucha de intereses que costó más de 70 años", dijo la Primera mandataria.
Para la Presidenta, "el compromiso con el arte no tiene que ver solamente con la declamación a la cultura y los artistas, porque los artistas son hombres de carne y hueso y como cualquier ser humano necesita ingresos para sobrevivir". Por eso, hizo entrega del subsidio en cuestión y se comprometió a entregar "otra ayuda más antes de fin de año"
Por otra parte, sostuvo que su presencia en el lugar "darle visibilidad a esto que no se conoce", en referencia al trabajo de asistencia que brinda a los artistas retirados.
Asimismo, Cristina reconoció que se lleva de la Casa "un recuerdo muy especial", en referencia al encuentro que pudo mantener con el autor de noveleas Jacinto Pérez Heredia.
"Gracias por todo lo que ustedes han hecho para hacer reír y llorar a los argentinos con el arte. Son parte misma de la cultura y la identidad de nuestro pueblo", expresó la Presidenta en su despedida.

lunes, 18 de mayo de 2009

"Igualdad de oportunidades, esa es la Argentina a la que aspiramos."


Cristina estuvo en Neuquén y allí nos refrescó la memoria:

"Hemos vuelto a colocar en la Casa Rosada el centro de la decisión política, de la República Argentina. Hemos vuelto a colocar en el Parlamento la institución que brinda y da derechos a los argentinos, no la institución a la cual se enviaban proyectos de leyes o decretos de necesidad y urgencia donde se restringían derechos, se descontaban salarios a los empleados públicos o haberes a los jubilados; hemos vuelto a colocar a la justicia, a esa justicia que alguna vez avergonzó a los argentinos, en el verdadero lugar con una Corte independiente, modelo frente al mundo en materia de Justicia y haber renunciado también, en un acto de autolimitación, pese a que las leyes lo permitían a seguir nombrando miembros, volviendo a la antigua Corte de cinco miembros, rescatando el valor de la Justicia; hemos logrado también volver a recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores, a través de la negociación colectiva, de más de 1.500 convenios, en un país donde hablar de sindicatos, donde hablar de convenios colectivos era visto como algo demodé, como algo fuera de tono, de época. Es que no habían advertido, tal vez imbuidos por doctrinas neoliberales, que la clave de un país, el verdadero crecimiento de un país está en generar empresarios, productores fuertes, pero también sindicatos porque significa que los trabajadores han vuelto a recuperar poder adquisitivo y protagonismo en la vida nacional.
Ese modelo de producción de agregar valor a nuestros recursos, a nuestras materias primas es lo que explica que, en estos 6 años, hayamos hecho el descenso más vertiginoso de ese casi 25 por ciento de desocupación con que un hombre, aquel 25 de mayo del año 2003, recibía el gobierno. Siempre le digo: "tenías más desocupados que votos".
También me enorgullezco como Presidenta de todos los argentinos de haber enviado al Parlamento el proyecto de Ley que volvió a instaurar en la Argentina el sistema de reparto solidario recuperando para el Estado, para el sector público la administración de los recursos de los trabajadores. No es solamente, como algunos quieren reducir, ahora que está en manos del Estado la llaman la "caja" a la ANSES, cuando los recursos estaban en manos de los privados y los giraban para afuera nadie decía nada, no por lo menos desde los grandes economistas y consultores económicos.
No es solamente haber recuperado la administración para la esfera de lo público, es también haber recuperado un sistema de solidaridad del que todos parecen haberse olvidado, porque en definitiva el Sistema de Capitalización condenaba a los salarios bajos o medios a jubilaciones de miseria; de hecho el Estado estaba completando el 60 por ciento de aquellos que estaban dentro del Sistema de Capitalización para poder llegar a la jubilación mínima; es haber terminado con el darwinismo, es haber terminado con esa sociedad que nos querían instalar, donde decían que los más débiles deben ser dejados a la vera del camino. Nosotros no creemos en esa sociedad, no creemos en un país o en una nación que se desentienda de los más débiles, que deje de lado a aquellos que no han conseguido el mejor trabajo o la mejor capacitación porque aspiramos a una sociedad y a un país en el que todos tengan las mismas posibilidades. Siempre digo no somos iguales, siempre hay alguien que ha puesto más esfuerzos, que se ha sacrificado más, lo importante, lo verdaderamente importante es que todos tengan la misma oportunidad, igualdad de oportunidades, que el nacer de una casa de más o menos recursos no te condene de por vida, esa es la Argentina a la que aspiramos.
También nos tocó recuperar nuestra línea de bandera, nuestra Aerolíneas Argentinas. Tal vez los que tienen la suerte de vivir en la Capital Federal no entiendan lo que significa en materia de conectividad y conexión y de integración del país tener una línea de bandera que vuele a todos y cada uno de los rincones de nuestro país, una aerolínea de bandera que todos ustedes lo saben ha aumentado frecuencias, de las 300 y pico que tenían en manos privada a más de 500 y que hoy conecta a todo el país y que es el país que también nos ha permitido reducir el endeudamiento, que cuando asumimos en el año 2003, era de más del 150 por ciento del Producto Bruto Interno y hoy llega apenas al 40 y pico, 50 por ciento del Producto Bruto Interno, sin la tutela tampoco del Fondo Monetario Internacional, que venía a dictaminar cuáles eran las políticas que teníamos que llevar adelante.
Podemos, además, decir hoy, en este mundo actual, no ya el del 2003, tampoco el del 2007, cuando me tocó asumir como Presidenta, sino este mundo que a partir de septiembre, del año pasado se desmoronó literalmente, se pulverizó. Ese modelo que siempre consultoras y gurúes nacionales e internacionales nos presentaban como el modelo, esos mismos que puntualmente, durante todos estos años, en los que crecimos a tasas chinas, teniendo el crecimiento más importante de nuestros 200 años de historia, nos decían sin embargo todos los años que era un veranito, que se derrumbaba y que debíamos seguir ese otro modelo y repetían casi monocordemente que nosotros íbamos a llevar al país al desastre, lo podemos recordar. Y si alguno no tiene memoria, mire algunos videos o mire algunas crónicas periodísticas. Y lo van a ver, lo van a poder escuchar, lo van a poder leer.
Hoy frente a la crisis más profunda de la que se tenga memoria, en los últimos dos siglos, en materia de economía global, nuestro modelo, nuestro proyecto de país está aquí, a pie firme defiendo con uñas y dientes lo logrado en estos años: trabajo y producción sosteniendo la actividad económica, interviniendo en todos aquellos sectores y en todas aquellas situaciones que reclamen la presencia del Estado, sin recetas ni modelos uniformes porque los problemas son diferentes, según sea la actividad económica; porque los problemas no son iguales, según sea la región; porque los problemas no son iguales, según cómo haya impactado en cada una de estas empresas o en cada una de las regiones la crisis internacional, pero aquí estamos y tenemos el orgullo de ser uno de los dos países del mundo, según estadísticas de Europa, que ha conservado el nivel de empleo, durante todo el primer trimestre, de este año 2009, únicos en América latina. Esto no significa que no tengamos problemas, esto no significa que seamos invulnerables frente a esta crisis global, pero la fortaleza de nuestro mercado interno, las decisiones de economía política para defender el trabajo argentino y no importar trabajo extranjero; la decisión de encarar en muchas actividades una verdadera sustitución de importaciones para crear y exportar trabajo argentino, la decisión de defender las fuentes de trabajo, el vínculo laboral de todos y cada uno de nuestros trabajadores; la decisión de ayudar a las pymes a blanquear a sus trabajadores, lo que nos ha permitido desde que hemos sancionado la ley regularizar a más de 160.000 argentinos que estaban en negro ; la decisión de intervenir con programas del Ministerio de Trabajo para ayudar a aquellas empresas a sostener su planta laboral, y las decisiones que tengamos que tomar para defender el trabajo de los argentinos, las inversiones de nuestras pymes, nuestras empresas, nuestros productores, las decisiones que tengamos que tomar para sostener este nivel de actividad económica las vamos a tomar y no me va a temblar la mano como Presidenta de los argentinos.
Quiero decirles que para nosotros sostener el trabajo, sostener la producción, tiene la misma fuerza que el compromiso que también hemos puesto con la memoria, la verdad y la justicia, banderas irrenunciables de nuestro gobierno, que ha vuelto a colocar con mucho orgullo a nuestro país, la República Argentina, al frente de las naciones en materia de garantías, respeto y defensa de los derechos humanos, un orgullo para todos los argentinos.
Quiero decirles, neuquinas y neuquinos, señor Gobernador, que el compromiso de esta Presidenta con la Patagonia, con el NEA, con el NOA, con el país profundo, no es solamente una cuestión de retórica, yo estoy convencida absolutamente de que la redistribución social del ingreso también tiene que ver con la redistribución geográfica del ingreso. Recién cuando mirábamos el video de las obras que se están ejecutando veíamos gasoductos para pequeños pueblos y localidades de la provincia de Neuquén. Le comentaba en voz baja a Jorge que a todos nos pasó lo mismo, grandes productores de gas, grandes productores de aquello que iba a la ciudad puerto, donde tienen todo, gas, luz, agua potable, y muchas veces nuestros pueblos que producen petróleo, energía, gas, no tienen nada. Esto también es una injusticia secular de nuestro país. Este plan de obras públicas basado en el proyecto y programa de intervención territorial tiene que ver también con esto, con modificar estructuralmente las injusticias en materia de infraestructura que ha tenido nuestro país en todas sus regiones.
Quiero decirles de mi compromiso fuerte como mujer, como militante política de toda la vida, dirigido a todos los hombres y mujeres que habitan nuestro país, a los que nos votan y a los que no nos votan como digo yo; a los que nos quieren y a los que no nos quieren. Estamos en el camino, créanme, de transformación más profunda que se recuerde en las últimas décadas, estamos en el camino de lograr un país donde todavía faltan muchas cosas, pero si uno mira hacia atrás y tiene la honestidad de reconocer lo que era nuestra patria allá por el 25 de mayo del 2003 podrá ver lo que hemos construido en estos casi 6 años. Les pido a todos ustedes que hagan un ejercicio y se trasladen a aquellas fechas, si alguien les hubiera dicho ese 25 de mayo del 2003 que en estos 6 años íbamos a construir todas estas cosas, este crecimiento económico; que íbamos a olvidarnos de la palabra FMI que repetían hasta los chicos; que íbamos a lograr nuevamente que nuestros jubilados tuvieran la dignidad del aumento; que íbamos a lograr que se jubilaran casi 2 millones de personas que se habían caído del aparato productivo y no tenían acceso a una jubilación o una pensión; que íbamos a lograr volver a abrir las escuelas técnicas, a volver a tener records de exportación, ya no solamente de materias primas sino de manufacturas industriales y agroindustriales; que íbamos a lograr -como lo hemos hecho- también en estos primeros 4 meses del 2009 batir records de superávit comercial con nuestras exportaciones en medio de una crisis formidable ; seguramente si hubiéramos dicho todas estas cosas en aquella campaña no nos hubieran creído, o tal vez algunos, muy poquitos, hubieran hecho cualquier cosa para que no asumiéramos si hubiesen sabido todo lo que íbamos a hacer. Al revés de lo que decía otro, que si él hubiera contado lo que iba a hacer nadie lo hubiera votado. Tengo el orgullo de decir que si hubiéramos dicho todo lo que íbamos a hacer seguramente hubiéramos obtenido mucho más que aquél 22 por ciento del 25 de mayo del 2003.
Y ese es mi orgullo como argentina y como militante política, volver a darle esperanza, certeza y credibilidad a la palabra política. No crean en esos que dicen que la política es la responsable de las cosas malas que nos han pasado a los argentinos, han sido las malas políticas, las políticas antinacionales, las políticas dictadas de afuera y aceptadas adentro. Pero tengan presente, argentinos y argentinas, que cada vez que en este país hubo derechos y garantías vinieron de la mano de la política y de los movimientos vinculados con lo nacional y lo popular. Tengan siempre presente que es en definitiva desde esa vocación de transformar la realidad donde podemos lograr que derechos y garantías no sólo se reciten en la Constitución sino que se cumplan en la vida cotidiana de todos los argentinos. Ese es el objeto de la Constitución, ese es el objeto de la política, esa debe ser la visión de todos aquellos que por representación popular hemos decidido tomar el camino de representar los verdaderos intereses de nuestro pueblo.
Yo estoy comprometida desde muy joven con esa representación y, como decía alguien, que no llegó a la Casa Rosada para dejar los ideales en la puerta, quiero decirles también que no he dejado toda mi vida y muchas veces hasta los propios intereses personales o familiares para venir a hacer algo en lo que no creo, no podría, no me saldría. Para mal o para bien tengo una forma de ser que me impide traicionar lo que pienso, una forma de ser que cree en el diálogo y en el consenso, pero que diálogo y consenso no pueden ser traicionar lo que uno piensa y dar pasos para atrás en todo este camino que hemos construido.
Tengo una forma de ser que cree profundamente en el pueblo, en el compromiso, y en que mucha gente durante mucho tiempo fue traicionada y olvidada. Yo quiero que cada uno de los argentinos cuando algún día me recuerde, bien o mal, nunca pueda decir "traicionó lo que ella pensaba o lo que alguna vez dijo". Eso no, y ése es mi compromiso, para con ustedes y para con todos los argentinos
. "

viernes, 15 de mayo de 2009

Chávez en Argentina.


Cristina se reunió con su par de Venezuela, Hugo Chávez. Allí, los mandatarios reafirmaron la relación bilateral y afianzaron los lazos de amistad y cooperación entre ambos países. Más tarde, firmaron convenios de cooperación internacional relacionados con las áreas de educación tecnológica y formación docente.

miércoles, 13 de mayo de 2009

" Hoy podemos mirarnos de frente, decir lo que hemos hecho y lo que queremos seguir haciendo."

Más de dos mil jóvenes provenientes de sectores rurales de todo el país participaron del acto de apertura del Primer encuentro de Jóvenes de la Agricultura Familiar, que se lleva a cabo en el Centro de Exposiciones Costa Salguero, de la ciudad de Buenos Aires. Allí Cristina expresó:
..."déjenme decirles que además de formar parte de esa familia rural argentina, la del pequeño predio, pero la de los grandes saberes y los grandes compromisos, ustedes tienen además un atributo, ustedes son el futuro, pero son también el presente y por eso se están organizando, aquí y ahora, y los vamos a seguir apoyando porque estamos convencidos que la organización, la articulación de tantos intereses entre ustedes, sus comunidades, los municipios, ustedes que son el nosotros, porque en definitiva la Argentina se reconoce en los rostros de la Argentina profunda, como a mí me gusta llamarla, esa Argentina que todos los días trabaja, cualquiera sea las circunstancias nacional o internacional, esa Argentina que fue ignorada, durante décadas, esa Argentina que tiene que ser no solamente apoyada desde el Estado, sino también por todos los sectores de la vida nacional, que tienen que comprender que precisamente en nuestros jóvenes, en nuestros agricultores rurales está una de las claves para seguir trabajando y generando mejores condiciones de vida, y mejores condiciones de producción para que ya no más - como recién decía el Secretario - deban trasladarse de la ruralidad a los grandes centros urbanos por falta de trabajo y oportunidades.
Por eso estamos apostando muy fuerte a ustedes porque creemos en esto, porque sabemos que tienen las fuerzas, que teníamos nosotros también, cuando éramos más jóvenes y nos jugamos enteros por cambiar un país. Ustedes también lo están haciendo de manera diferente, de la manera que deberíamos haber interpretado en otras épocas. Tal vez este cambio que tardó 30 años en venir a la Argentina no se hubiera demorado tanto. Por eso me gustan ustedes que apuestan al amor, a la democracia, al trabajo, a la producción, a la tolerancia, a la amistad, a la convivencia.
Déjenme decirles que ese es el camino, y ese es el camino también que había elegido el Padre Mugica, el del amor y el de la entrega, no el de la violencia; el del sacrificio personal y el esfuerzo propio. Seguramente algunos de ustedes estuvieron en Mar del Plata en aquel encuentro donde se constituyó el Centro de Jóvenes Padre Mugica, y déjenme decirles que en ese ejemplo, que es un ejemplo no sólo para ustedes como jóvenes sino para todos los argentinos, va a estar la clave para seguir profundizando este modelo que estamos impulsando desde el 25 de mayo del año 2003, y que quiere tener a todos los argentinos de protagonistas en el crecimiento con el trabajo y la producción. Nosotros hemos desarrollado y expuesto a través de políticas, de hechos, de gestión y de resultados los principios de ese modelo. Se han aprovechado a millones y millones de argentinos, a jóvenes, a trabajadores, a productores, no solamente pequeños sino grandes y medianos. Podemos contar el proyecto de país que tenemos porque lo estamos realizando desde el 25 de mayo del año 2003. Quizás algunos otros no puedan contar qué proyecto tiene, porque como dijo alguna vez alguien, "si hubiera contado lo que iba a hacer seguramente nadie me hubiera votado". Nosotros somos de los argentinos que creemos en la necesidad, como ustedes también, de desarrollar otra práctica política que tiene que ver con esto, con el poder pararnos hoy aquí en este encuentro de jóvenes de todos los rincones del país, mirarnos de frente, decir lo que hemos hecho y lo que queremos seguir haciendo. Porque esta es la clave, la legitimidad viene de lo hecho, la propuesta viene desde el fondo de la historia, desde la confrontación de modelos que siempre tuvieron como eje mirar para afuera, modelos extraños y políticas que no tenían nada que ver con nosotros, o ejecutar un proyecto nacional y popular, que tenga que ver con los intereses profundos de nuestra Patria, de nuestro país, mirarnos como nación."

Cristina anunció el Programa de Apoyo para el Desarrollo de la Infraestructura para la Educación Superior .

En el acto Cristina reflejó las cifras que dan cuenta de la exponencial mejora en la educación superior de nuestro País del 2003 a la fecha.
"Esto no es una política que empezó antes de ayer, esto es una política que nos permite decir hoy frente a todos los argentinos y frente a ustedes cifras que tienen que ver en cómo encontramos a la universidad en aquel año 2003 y cómo está en junio de este 2009. Lo que ha significado por ejemplo para un ayudante de primera dedicación semiexclusiva que percibía en el año 344 pesos en el año 2003, y con el último acuerdo que hoy elevamos y suscribimos ha tenido un aumento del 421 por ciento, 1.795 pesos de salario. Y podríamos seguir enumerando hasta llegar al profesor titular que cobraba 2.200 pesos con dedicación exclusiva allá por el año 2003, y hoy está con este último acuerdo en casi 10 mil pesos mensuales. Les recuerdo que esta presidenta, como presidenta de todos los argentinos, cobra entre 13 y 14 mil pesos. Esto significa además el crecimiento exponencial que han tenido respecto del PBI los fondos que dedicamos a la universidad. Del 0.53 del PBI del año 2003- un PBI bastante más flaco que este PBI- hemos pasado al 0.88 del PBI en materia de participación universitaria, de un PBI de casi 300 mil millones de dólares.
Además comenzamos en el año 2003 con un programa de becas universitarias que era de 2.723 becas para todo el país; terminamos el año 2007, cuando me tocó asumir como presidenta, con un programa de 10 mil becas universitarias. En este año 2009 tengo el orgullo como presidenta de los argentinos de decir que llegamos al record de becas universitarias con 42 mil becas universitarias debido a las Becas del Bicentenario con orientación a la ciencia y el conocimiento, más las 2 mil de ciencia y tecnología.
A algunos pueden parecerles solamente cifras, pero a mí me hace acordar a alguna otra época donde no era presidenta, y tampoco era presidente el anterior, sino que yo era legisladora, y hubo partidos, gobiernos y legisladores que creyeron que reducir el presupuesto a las universidades podía ser la salida al problema económico que tenía la República Argentina. Son una serie de gobiernos a los que yo llamo gobiernos tornillos, ustedes dirán que poco académica la palabra, tornillos porque son los que ajustan para abajo pero aflojan para arriba. De esos gobiernos tornillos hemos tenido muchos en las últimas décadas.
Nosotros estamos absolutamente convencidos de la necesidad de poner a la educación, y también a la educación universitaria, en el lugar en que la estamos colocando, que no significa únicamente darle importancia en lo económico, sino también como un instrumento primordial en el desarrollo de un proyecto de país diferente. Porque también debemos decirlo que durante mucho tiempo la universidad como productora de conocimiento estuvo disociada de lo que era un modelo económico y productivo en la República Argentina, tal vez porque la autonomía universitaria, esa reforma arrancada por la lucha revolucionaria allá en 1918, no ha sido debidamente reformulada y reinterpretada. Hay que seguir defendiendo la autonomía universitaria, lo que hace a la libertad de cátedra, a la libertad de enseñanza, a la libertad de que cada profesor pueda expresar sus conocimientos, sus ideas, sin ningún tipo de restricción Pero hay que concebir también a una universidad aliada a un proyecto de país junto al pueblo que la sostiene y con la convicción, además, de que la inmensa mayoría que sostiene a esa universidad pública y gratuita, tal vez nunca pueda acceder a ella.
Es por eso que todos aquellos que hemos egresado de la universidad pública y gratuita, debemos tener un compromiso con las inmensas mayorías que han sostenido y siguen sosteniendo la posibilidad de tener universidades gratuitas.
Ustedes saben que son pocos los países en el mundo que cuentan con esta calidad académica y que además sea gratuita. Esta es una conquista de los argentinos, pero los universitarios, nosotros, tenemos la obligación de retribuir al pueblo ese inmenso esfuerzo que pone, precisamente, para contar con casas de altos estudios a las cuales pueda ser gratuito acceder. Y por eso, el compromiso debe ser el de considerar a la universidad como un instrumento para tener mayor desarrollo económico en un país.
Miren y ustedes lo saben mejor que yo: todos los grandes modelos de desarrollo económico en el mundo han tenido a las universidades como la cantera fundamental de donde se extrae el conocimiento y se aplica a la práctica concreta.
Por eso también este último Plan de Becas del Bicentenario tuvo una clara y marcada orientación hacia lo que se denominan las Ciencias Duras o Ciencias de la Tecnología, como en el caso del Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero, fundamentalmente, están orientadas a un modelo de país que ha vuelto a tener en la producción y en el trabajo las claves para un crecimiento armónico y desarrollado en todo el país.
No es casual, entonces, que junto a la mejoría de los distintos sectores de la vida nacional en un proceso de estas características, la universidad también crezca. Porque han crecido los empresarios nacionales, porque han crecido los comerciantes que han podido volver a abrir sus comercios, porque han crecido los trabajadores que han vuelto a recuperar sus trabajos, porque han crecido aquellos que no tenían trabajo y lo consiguieron o aquellos que a través de más de 1.500 convenciones colectivas de trabajo, entre las cuales se cuenta la que hoy estamos ratificando, tienen mejores condiciones salariales y mejores condiciones laborales, porque lo han logrado también los que producen en el país con exportaciones récords en el año 2008 y porque el camino de articular el esfuerzo del conocimiento, el trabajo y la producción, son las claves para seguir desarrollando, generando conocimiento y generando crecimiento.
Yo apuesto totalmente a eso y estoy convencida de que junto a todos ustedes vamos a trabajar fuertemente también en la necesidad de un nueva ley de Educación Superior de la misma manera que discutimos y debatimos la Ley de Educación que fue sinceramente el producto de talleres de trabajo. Considero que debemos hacer lo mismo con la Ley de Educación Superior para que no sea solamente el proyecto que un gobierno envía al Parlamento, sino que sea el proyecto que una sociedad asume como propio y lo pone en la caja de la democracia, en la caja del debate parlamentario a consideración de los distintos partidos políticos lo que significará, en definitiva, ponerlo en consideración de la totalidad de la ciudadanía allí expresada."

martes, 12 de mayo de 2009

Plebiscito y proceso golpista

Por Rubén Dri *
Hace unos días, el conocido amante de los golpes Mariano Grondona y el patrón sojero Hugo Biolcati se divertían en la televisión jugando a las adivinanzas sobre el momento en que se produciría el golpe destituyente. El candidato propuesto, que por otra parte ya tiene el gabinete en la sombra, es Julio Cobos. La manera sobradora en la que se expresaron ambos protagonistas es una clara manifestación de la seguridad con la que camina el movimiento golpista (o “destituyente” para no herir oídos delicados). Desde que las patronales del agro se largaron a hacer el agresivo y violento lockout del año pasado, estuvo claro para quien quiso verlo que lo que se pretendía como máxima era la destitución del Gobierno y, como mínima, su debilitamiento. Por ello a Eduardo Buzzi no le importó que el rechazo de la 125 dañase logros para los medianos productores, pues lo que se pretendía era derrotar al Gobierno, debilitarlo para terminar con un Estado que pretende “entrometerse” en los negocios sojeros. Aunque a mentes puristas les incomode, de lo que se trató (y de lo que se sigue tratando ahora, y el próximo plebiscito es parte de ello) es de la lucha entre dos proyectos de país enfrentados. No me gusta hablar de modelos, porque éstos hacen alusión a algo puro, cosa que no se da en ninguno de los dos proyectos. Si bien es cierto que el proyecto expresado por el gobierno de Cristina Fernández presenta contradicciones que lo oscurecen, poseemos algunas claves infalibles para saber si efectivamente se trata de un proyecto nacional y, en consecuencia, con beneficios para el pueblo. Se trata de ver cómo lo tratan Clarín y La Nación, sus voceros más connotados, Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, y los canales de televisión en manos en los grandes monopolios. Pocas veces se han visto en nuestra historia reciente tanto odio, tanta saña, tanta mentira, como la que diariamente nos muestran los grandes medios de comunicación. Da la impresión de que nos encontramos bajo la más feroz dictadura, con el peligro diario de ser asaltados, con la prensa amordazada, aislados del mundo. Una negra dictadura a la que sólo le falta Auschwitz, como dijera la pitonisa chaqueña. A partir del feroz lockout con que las corporaciones agrarias castigaron a la sociedad toda, salió a relucir el accionar de una derecha reaccionaria que supo conquistar un espacio social en proporciones que nunca antes había logrado. Su avance es el dato más peligroso que presenta la actual coyuntura. En un momento en que finalmente en América latina se está respirando un aire de autonomía y de solidaridad en proyectos independentistas y liberadores, esta derecha presenta el peligro mayor. Néstor Kirchner llega a la presidencia por la ventana, sin base social. Con una inteligente lectura de lo que había sucedido en la pueblada del 19-20 diciembre de 2001, rápidamente toma diversas medidas direccionadas a responder a demandas urgentes que habían sido expresadas en dicha pueblada. Es necesario confesar que nadie o muy pocos, si había alguno, sospechaba el giro que su gobierno habría de tomar rápidamente. Recuperación del Estado, saneamiento de la Corte Suprema y del Ejército, derogación de las leyes de impunidad, fortalecimiento de los organismos de derechos humanos, una serie de reestatizaciones como AYSA, Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas, fin del negocio de las jubilaciones privadas, creación del Museo de la Memoria y del Archivo Nacional de la Memoria en lo que fuera la ESMA, fortalecimiento de la integración latinoamericana, muerte del ALCA, creación de Unasur y del Banco del Sur, por citar algunas de las acciones del Gobierno que hace que se pueda hablar de un gobierno nacional con medidas en beneficio del pueblo. Para ser efectivamente “popular” se necesita algo más, participación popular, la que es imposible sin la creación de un movimiento popular. Este movimiento existe “en-sí” o en potencia, en la medida en que se encuentra fraccionado, sin posibilidades de constituirse en el actor fundamental de la política del Estado. La política de transversalidad intentada por el Gobierno tuvo magros resultados, en gran parte por no ser una iniciativa que creciera de abajo hacia arriba. Desde los ’60 y ’70 la deficiencia fundamental para una política nacional y popular ha sido la falta de ese movimiento que supo expresarse en momentos críticos como 2001, pero que no pudo cuajar en una organización o estructura en la que se respetasen las divergencias para ser realmente el factor fundamental de poder. En el proyecto del Gobierno hay una profunda contradicción entre la política del Estado que, pese a fallas graves, se orienta hacia la recuperación del Estado con orientación popular en lo interno y latinoamericana en lo externo, y el instrumento político formado por el PJ y sus alianzas. De no resolverse esa contradicción de forma superadora, que sólo puede efectivizarse con la creación del movimiento popular, se resolverá con un retroceso inevitable. Creación del movimiento popular, creación de poder popular, de abajo hacia arriba, es una tarea imprescindible si se pretende que el proyecto nacional sea verdaderamente popular y tenga posibilidades ciertas de producir las profundas transformaciones que requiere el país. Mientras, ¿qué pasa con las próximas elecciones? ¿El movimiento popular debe desentenderse? Para una respuesta, menester es tener en cuenta que las elecciones legislativas a mitad de un período presidencial siempre fueron plebiscitarias, es decir, siempre sirvieron para aprobar o desaprobar la política del Ejecutivo. Cuando se produce una fuerte desaprobación, esto es, una derrota del Ejecutivo, éste ya está muerto aunque todavía pueda durar un tiempo. Así les pasó a Alfonsín y a De la Rúa, quien pretendió desentenderse del problema alegando que él no era candidato. Un triunfo de esta derecha agresiva que ante nada se detiene significará la marcha hacia la destitución soñada y predicada por Grondona, el inicio del retroceso hacia el neoliberalismo y todas sus nefastas recetas, la vuelta del FMI, de las relaciones carnales con el imperio. Los diversos movimientos populares encontrarán los mayores obstáculos para su crecimiento. Uno de los aspectos más negativos que se producirían con el avance de la derecha sería el dar la espalda a la construcción de la Patria Grande Latinoamericana. La Argentina podría tener el triste y nefasto papel de ser tal vez el mayor obstáculo para esta construcción.
* Profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

lunes, 11 de mayo de 2009

"Hicimos mucho y sabemos que falta, y porque sabemos que falta, queremos seguir trabajando junto a todos los argentinos"


Cristina visitó Merlo y allí expresó lo siguiente:

..."creo que hemos también instalado una forma diferente, no solamente es un proyecto político, que cree en el trabajo, que ha recuperado millones de puestos de trabajo; que ha recuperado la educación con un financiamiento como nunca se ha tenido; que hemos construido más de 670, casi 700 escuelas, como nunca se había hecho en el país; que hemos construido más de 260 mil soluciones habitacionales, como nunca en otros períodos se habían hecho en el país; que hemos crecido, estos casi seis años, que se van a cumplir en este 25 de mayo de 2003 - argentinos y argentinas, hemos tenido el crecimiento económico más importante de nuestros 200 años de historia como país.
Y mientras estábamos ocupados en estas cosas, porque un proyecto puede tener muy buenas ideas, pero además necesita la gestión diaria, cotidiana y saben de la necesidad de tener un proyecto nacional, en el cual las provincias y sus municipios puedan reconocerse y progresar. Es imposible que una provincia o un municipio pueda crecer, sino crece el país, pero además saben que en ese proyecto se necesita gestión y entonces, mientras otros hablan y critican, nos hemos dedicado, estos seis años, a construir, a hacer, a impulsar cada día una obra nueva, una gestión, una beca nueva; cada vez que un argentino consigue trabajo; cada vez que un gremio consigue negociar mejor su convención colectiva; cada vez que un trabajador que estaba en negro pasa a formar parte del trabajo formal; cada vez que un pibe recibe una beca para poder estudiar en el colegio secundario o acceder a una carrera tecnológica en la universidad; cada vez que un hombre o una mujer se había caído del aparato productivo o un patrón inescrupuloso no le había hecho los aportes y que ahora puede jubilarse gracias también a esta gestión; cada vez que un jubilado o una jubilada, durante años dejados de la mano de Dios, haya conseguido cristalizar en una ley el aumento dos veces al año de modo tal que ya nadie pueda, como sucedió en otros gobiernos y en otras gestiones, no tan lejanos y con los mismos actores en muchos casos de los que protagonizaron aquella historia, acceder a esa movilidad jubilatoria; cada vez que los recursos de los trabajadores veamos que ya no están en manos de privados y que distribuían alegremente entre selectos clubes de amigos los fondos, sino que al contrario, ahora son recursos que sirven para sostener la actividad económica porque sosteniendo la actividad económica y sosteniendo el nivel de empleo estamos sosteniendo los ingresos de todos los trabajadores y de los futuros jubilados de la Nación; cada vez que un argentino o una argentina que no podía acceder a una casa recibe su vivienda; cada vez que alguien deja de llevar el balde en la mano durante diez cuadras porque ahora tiene agua potable y cloacas, en cada un de esos instantes, en cada uno de esos momentos, es cuando vemos en toda su magnitud, en toda su intención lo que algunos llaman proyecto, modelo o gestión y que yo llamo construir Patria, país y dignidad.
Déjenme decirles que de eso me enorgullezco y mucho y también de formar parte de un espacio político que nunca envió un proyecto de ley al Parlamento para cercenar un derecho o quitar una garantía. Al contrario, cada uno de los proyectos de ley, cada uno de los instrumentos que me ha tocado firmar a mí o al anterior presidente, han sido para dar derechos, garantías y reconocer más y más dignidad a trabajadores, a jubilados y a empresarios.
También llevamos a cabo la conformación de un proceso de reindustrialización del país que ha permitido, junto a las condiciones macroeconómicas del modelo, batir récord de exportaciones en el año 2008 con más de 71 mil millones de dólares y en lo cual han tenido un protagonismo importante nuestras manufacturas industriales. No es casual, amigos y amigas, porque en economía nada es casualidad ni nada es por viento de cola; es porque se tienen ideas y se decide representar los intereses de la mayoría.
Y es entonces cuando advertimos el por qué pudimos descender ese índice de desocupación de dos dígitos -casi un cuarto de la población económicamente activa en la Argentina no tenía trabajo- aquel 25 de mayo del año 2003 y pudimos hacerlo porque apostamos a agregar valor, porque creímos en nuestra producción nacional, en nuestras industrias, en nuestros servicios, porque creímos que era posible desarrollar una economía de fuerte contenido nacional, que no significa negarse al mundo, al contrario, antes, durante los '90, decíamos que estábamos integrados al mundo, pero no exportábamos casi nada y hoy, reitero, exportamos más de 71 mil millones de dólares y eso es estar integrado al mundo, vender nuestras cosas al mundo. Porque si no, si solamente recibimos cosas de afuera, en realidad estamos importando trabajo de otras latitudes pero estamos condenando a la desocupación y al hambre a nuestros compatriotas.
Por eso, yo quiero decirles que no son cuestiones menores, son las cuestiones centrales sobre las cuales debe girar la construcción de políticas y el debate en la Argentina, es decir, cuáles van a ser las políticas que sigan apuntalando la industrialización, cuáles van a ser las políticas que sigan sosteniendo las variables macroeconómicas que nos hicieron un país competitivo, cuáles van a ser las orientaciones educativas que nos permitan encajar en el modelo productivo para unir conocimiento, universidad, escuela, educación y producción y trabajo.
Estas son las cosas que hemos estado haciendo en estos seis años, aunque esto no signifique que hayamos hecho todo, no hicimos todo, hicimos mucho y sabemos que falta, y porque sabemos que falta, queremos seguir trabajando junto a todos los argentinos para poder llegar a este régimen de pleno empleo con el que sueño, a esas más de mil escuelas que necesitamos, a ese más de medio millón de viviendas que también necesitamos. Tenemos que seguir trabajando en ese camino y en esa dirección, ese es el compromiso.
No es el compromiso de lo que vengo a prometer, podemos mirarlos a todos a los ojos y decir que hemos hecho mucho más de lo que dijimos en aquella campaña del 2003 porque, por sobre todas las cosas, nuestro compromiso es con el trabajo y con la gestión.
Finalmente, quiero decirles que de la misma manera que Mónica se pone al frente aquí en Merlo; que vos, Daniel, como decís, te pones al frente como siempre lo has hecho en toda tu vida, de la provincia de Buenos Aires, quiero decirles a todos ustedes, amigos y amigas de Merlo, hombres y mujeres de la provincia de Buenos Aires, que esta Presidenta se pone y se sigue poniendo al frente de la República Argentina, de nuestro país y como siempre lo hice, defendiendo las ideas, el proyecto, la Patria. Lo hice en las condiciones más adversas en forma casi solitaria cuando era solo una diputada, solo una representante de la Patagonia, del Sur, y lo voy a seguir haciendo hasta el último de mis días porque es en lo que creo: creo en la Argentina, creo en la patria, creo en ustedes, creo en la fuerza del pueblo, de sus trabajadores, de sus empresarios, de sus comerciantes, de sus estudiantes, de sus amas de casa, creo en la Argentina, reitero, y la amo profundamente. Créanme que voy a dejar lo que tengo y lo que no tengo también para defender de corazón las consignas siempre junto a ustedes."

sábado, 9 de mayo de 2009

" Podrán decir o hacerme las cosas más terribles, pero quiero dejarles el compromiso de que no voy a dar un solo paso atrás."


Cristina Fernández, encabezó en La Plata el acto de firma de un convenio entre la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) y la municipalidad de la capital bonaerense, para la ejecución de obras de infraestructura. Allí, la mandataria afirmó: "Ustedes saben que lo hago desde el corazón, yo nunca especulo cuando digo algo, cuando expreso lo que pienso, lo que siento, o cuando tomo una decisión. Siempre pienso que quien tiene la responsabilidad de conducir un país es responsable por todos, por los 40 millones de argentinos que viven aquí, por los que te votan, por los que no te votan, por los que te quieren, por los que no te quieren, por todos. Pero a mí me gusta hablarles con la verdad, con las cosas que uno vive todos los días, con las dificultades que tenemos, y pedirles que nos ayuden a seguir profundizando este modelo que nos han permitido salir de aquel infierno, que algunos dicen que recordamos, y cómo no recordarlo, yo era legisladora nacional, quien no recuerda lo que vivió la Argentina. La necesidad de la memoria, la necesidad de perseverar en las políticas que han dado resultado, porque esta también es otra de las cuestiones que tenemos que aprender, todos, desde los que tenemos mayores responsabilidades hasta el último ciudadano o ciudadana, a ver si los argentinos podemos comenzar a hablar de las cosas que hemos hecho, de los hechos, dejar de lado las descalificaciones, los agravios o hablar del otro, si no hablar de lo que hemos hecho. Y yo siento como argentina y como platense que hoy puedo venir a mi ciudad natal a pararme frente a ustedes, a mirarlos a todos y a todas a los ojos y contarles las cosas que hemos hecho. ¿Que faltan cosas?, claro que faltan cosas, pero hemos hecho muchas cosas juntos los argentinos en estos casi seis años que se van a cumplir el 25 de mayo. Cosas impensables, volver a recuperar nuestro sistema de decisión nacional, si alguien decía que iba a reestructurar la deuda externa como se hizo y a desembarazarse del Fondo Monetario Internacional que nos controlaba y nos decía cuáles eran las políticas, todos hubieran dicho que era una promesa de campaña, pero allí está; si alguien hubiera prometido en aquel 25 de mayo del 2003 que en seis años íbamos a estar en el índice de desocupación más bajo, aún en medio de esta crisis sin precedentes en el orden internacional, tampoco nadie lo hubiera creído; si hubiéramos dicho que íbamos a batir record de exportaciones en la República Argentina devolviendo trabajo y capacidad adquisitiva a nuestros hombres y mujeres, tampoco nadie lo hubiera creído. Por eso a nosotros no nos gusta hablar, nos gusta hacer, y esa gran diferencia.
Venimos a hablarles de las cosas que hicimos y esto nos da legitimidad para encarar las que nos faltan, estas que venimos a presentar hoy junto a ustedes a la ciudad de La Plata, con el compromiso de que siempre, absolutamente siempre, vamos a trabajar en beneficio de todos. Es difícil, porque hay intereses minoritarios pero poderosos que muchas veces uno tiene que enfrentar, y también pagar costos por enfrentar esos intereses,
pero quiero decirles algo: en nombre de todas las cosas en las que siempre creí, en nombre del compromiso que siempre tuve desde muy joven, quiero decirles que podrán decir o hacerme las cosas más terribles, pero quiero dejarles el compromiso de que no voy a dar un solo paso atrás en todas las conquistas que hemos conseguido. "

¿Y el default?

Por Alfredo Zaiat

En cualquier otro ámbito serían los hazmerreír de la mayoría, burlados por su escasa rigurosidad y finalmente abandonados por ofrecer escenarios futuros sólo en base a sus deseos. Esa debilidad expuesta en más de una ocasión posee un contrapeso que más que compensa la carencia de seriedad en sus análisis. Se trata del apoyo del poder financiero, con su brazo mediático dispuesto a amplificar y construir realidades, moldeando el sentido común económico, que termina atrapando también a cierta heterodoxia y a no pocos integrantes del progresismo testimonial. El papelón más reciente quedó en evidencia en estos últimos días con la acelerada suba de las cotizaciones de los títulos públicos. Desde el último trimestre del año pasado y hasta hace muy poco el fantasma del default de la deuda fue alimentado con fruición por la mayoría de los economistas del establishment, convalidado en reiterados comentarios en el mundo empresario. El derrumbe de los precios de esos papeles era la prueba irrefutable del inevitable peor desenlace. Pero luego de golpear una y otra vez sobre la misma piedra con el costo derivado de afectar las expectativas económicas, ahora dicen que el peligro de default ha cesado y que por ese motivo suben las cotizaciones de los bonos. Algo no deja de ser si antes no era.
La comprensión del proceso económico doméstico enfrenta esa complejidad, que la administración kirchnerista hace poco para desmontar. En este caso la ha favorecido dejando vacío el casillero de la publicidad del programa financiero de este y del próximo año. De todos modos, si bien esa información hubiera servido como arma disuasiva, lo cierto es que revisando los archivos se encuentra que la campaña de la city adelantando una nueva cesación de pagos de la deuda tuvo su comienzo luego de aprobarse el fin del negocio financiero de las AFJP con el dinero previsional de los trabajadores. Los financistas no sólo perdieron la ventanilla de ganar mucha plata fácil, sino que los más perspicaces se dieron cuenta de las implicancias profundas de esa reforma. El entierro de la jubilación privada ha sido la reforma estructural más contundente para que el Estado recuperara márgenes de autonomía en el frente fiscal y financiero, además de plantear la posibilidad de una relación no tan desequilibrada con el poder económico al tener el derecho de nombrar representantes en directorios de unas cuarenta empresas líderes. Esto último ha provocado la reacción del establishment mientras en las filas del arco del progresismo ha sido casi nula la evaluación de la importancia de ese desembarco estatal.
La reconquista de la capacidad de intervenir en áreas sensibles para el interés de las mayorías, al tiempo de recobrar solvencia fiscal presente e intertemporal, explica el bombardeo de críticas desde el poder sobre el manejo de fondos por parte de la Anses, organismo que se ha convertido en una pieza clave de la economía. No colabora para enfrentar esa embestida que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se encuentre en mora en el compromiso de instrumentar la comisión de control sobre esa dependencia, mientras que el Congreso no avanza en la constitución de la comisión bicameral que también la monitoreará. Esos incumplimientos no favorecen el tránsito de reafirmar la legitimidad de la participación del Estado de la economía, en esta ocasión, a través de la Anses.
El fin de las AFJP ha tenido varias derivaciones sustanciales sobre la economía. Una de ellas fue que, en el corto plazo, ha sido una potente herramienta anticíclica para enfrentar en mejores condiciones el impacto negativo de la crisis internacional. El análisis vulgar del actual estado de las cuentas públicas señala que si no fuera por el dinero que antes iba a las AFJP, la situación fiscal sería preocupante. En rigor, el recorrido para comprenderla es el opuesto si se quiere eludir la corriente dominante tributaria de la ortodoxia. La debilidad fiscal del sector público se agudizó en la década pasada con la reforma que impulsó la jubilación privada. El Estado comenzó a transferir recursos previsionales a las AFJP, profundizando su desfinanciamiento, lo que impulsó un ciclo de endeudamiento creciente. Esta dinámica perversa requería de políticas de ajustes permanentes y más adelante, luego del estallido de la convertibilidad, de una sobrerrea-cción para obtener un elevado superávit fiscal. La recuperación de esos recursos, que son propios del sistema de seguridad social, permitió ordenar el desbarajuste de las cuentas públicas provocado por el régimen de AFJP. La situación fiscal consolidada hoy es más sólida a nivel estructural gracias al fin de ese negocio de bancos & afines. En estos meses, la caída de ingresos tiene su origen en el impacto en el comercio exterior de la crisis internacional y en la desaceleración de la economía doméstica. En un escenario de recuperación de la actividad, el horizonte fiscal mostrará un cuadro que será envidia de la ortodoxia, lo que debería abrir las puertas de una recomposición adicional al doble ajuste anual de la movilidad de los haberes de los jubilados para moverse a contramano del fundamentalismo fiscal, entre otras medidas redistributivas.
Otro de los efectos fundamentales del fin de las AFJP ha sido el de obtener mayores grados de libertad en el manejo de los pasivos públicos. La transferencia a la Anses de una inmensa cartera de bonos, deuda que se incrementó por el sistema de jubilación privada, permite una administración bastante más desahogada de los vencimientos y de su refinanciación. Un informe del Estudio Bein & Asociados destaca, por primera vez en el circuito de la city, esa fortaleza del sector público. De acuerdo con sus estimaciones, el 31 por ciento de la deuda total del Tesoro tiene como contraparte a la Anses, el Banco Central y otras agencias gubernamentales. En ese cálculo se incluyó la deuda de los holdouts valuada a un tercio, que sin ese compromiso hoy ese porcentaje se eleva al 35 por ciento. Los precios de “default” de los títulos públicos permitieron a esos organismos comprar deuda en el mercado en los últimos meses. Con el traspaso de los papeles de las AFJP, con el pago al FMI con reservas que generó una deuda del Tesoro con el Banco Central y con operaciones de recompra en la plaza de bonos se estructuró un escenario donde el 29 por ciento de los vencimientos en 2009 son intra sector público. Bein estima que, dependiendo de los supuestos de refinanciación (en especial, los vencimientos del Anses), ese porcentaje se incrementa al 43 por ciento en 2010. Es un margen que brinda bastante alivio al balance financiero del Tesoro. En ese informe se detalla que “en los últimos años, Argentina viene atravesando un acelerado proceso de desendeudamiento: por cancelaciones netas de amortizaciones con superávit financiero, por el pago al FMI con reservas del BCRA, por la reducción de facto de los mecanismos de indexación de la deuda ajustada con el CER (ahorro estimado en 13.500 millones de dólares), por las recompras efectuadas por agencias del sector público y, finalmente, por la decisión de estatizar los fondos de las AFJP”. Para luego precisar que “todos estos factores, sumados al aumento del PIB nominal en dólares producto del crecimiento, contribuyeron a reducir fuertemente el coeficiente deuda pública/PIB”, indicador vital de solvencia de una economía.
La deuda igual sigue siendo una carga, aunque más liviana debido a esos movimientos en la cartera de administración de pasivos públicos, pero fundamentalmente por la defunción del régimen previsional privado. De esa forma, la política económica adquirió más márgenes de libertad y, en especial, puede eludir el tradicional veto del poder financiero. Si no se lo necesita para refinanciar deuda, disminuye su capacidad de influencia en la política económica doméstica. Se trata de una pequeña pero relevante ampliación de los estrechos espacios de autonomía de una economía periférica, que implicó no pocos esfuerzos fiscales. Entre otras razones, esto ha provocado la reacción del establishment, con su elenco de economistas de la city dispuesto a satisfacer mandados. Con la complicidad de ciertos funcionarios técnicos de despachos oficiales, presionan por el regreso a los brazos del Fondo Monetario Internacional para así contrarrestar esos mayores grados de libertad. La trampa está abierta y es visible.

viernes, 8 de mayo de 2009

"Somos parte de la Argentina que hicimos y que queremos profundizar"


Cristina estuvo en Paraná inaugurando una nueva planta potabilizadora de agua, y diversas fabricas, allí expresó: ...." a lo largo y a lo ancho del país uno lo recorre y ve la transformación que hemos protagonizado en estos años, cómo la vida de la gente se ha ido desarrollando con obras, con nuevos trabajos, con nuevos emprendimientos, y además nos ha permitido, en este momento tan particular de la economía global, de derrumbe de los paradigmas, tener el sostenimiento de este modelo que apostó no solamente al crecimiento de las exportaciones sino también al desarrollo del mercado interno y al poder adquisitivo de los trabajadores, eje central de la recuperación.
En estos años los trabajadores hemos llegado a la participación del 43,6 por ciento del Producto Bruto; cuando Kirchner empezó siendo Presidente con más del 20 por ciento de desocupación, apenas rozábamos el 32-33 por ciento. No es casual esta recuperación en la generación de millones y millones de puestos de trabajo, en el surgimiento de las convenciones colectivas y la negociación salarial; no es casual esa magnífica movilización que el otro día protagonizó la CGT, luego de varias décadas en la República Argentina. No era que se habían organizado más o menos bien, era simplemente que el trabajo ha retornado a la Argentina y los trabajadores aparecen en sus calles, en sus sindicatos.
Y déjenme decirles que ése es el sueño que tuvieron los hombres y mujeres que nos precedieron, desde los que fundaron nuestro mítico movimiento a los miles y millones que luego se sumaron a él en las generaciones que allá por la década del 70 -como usted recordaba, señor Intendente- apostaron a la construcción de una sociedad diferente. También en nombre de ellos y de nuestra memoria, otro de los ejes de este proceso iniciado el 25 de mayo del 2003, que es memoria, verdad y justicia; reparación histórica a la cultura democrática, a la verdadera cultura democrática de todos los argentinos.

Quiero decirles que es también una nueva forma de trabajar en política, no porque se tenga un partido nuevo, no porque se crea que lo mediático puede suplir a lo sustancial, una nueva forma porque fuimos gobierno no prometiendo cosas que no íbamos a hacer, fuimos gobierno por nuestros valores, por nuestros proyectos. Algunos nos miraban escépticos, pero llegamos a este gobierno para dar cumplimiento a la palabra empeñada.
Hoy a 6 años, que se van a cumplir este próximo 25 de mayo, podemos mirar de frente a todos los argentinos, a los que nos votaron y a los que no nos votaron; a los que nos quieren y a los que no nos quieren; y decirles que hemos cumplido con la palabra empeñada, con nuestras convicciones, y que podemos hablar de las cosas hechas, de las cosas que hicimos. Será por eso que no hablamos de los demás, hablamos de las cosas que hicimos. Siempre digo que cuando en política se habla demasiado de otro es porque se tiene muy poco para decir de lo que uno mismo ha hecho.

Somos parte de la Argentina que hicimos y que queremos profundizar, porque todavía falta, queremos llegar al régimen de pleno empleo, queremos llegar a un proceso más profundo de industrialización, donde los insumos básicos también los podamos producir aquí en el país, transformarlos, agregarles más valor y así tener más exportaciones.
Queremos tenemos más educación, queremos tener más carreras vinculadas con este modelo económico. Por eso hace pocos días estábamos entregando, en el más formidable plan de becas universitarias, más de 30.000 becas para carreras técnicas, tecnicaturas, ingenierías. Porque este modelo de país también requiere un nuevo modelo de educación, por eso abrimos las escuelas técnicas, por eso estamos trabajando en el desarrollo de un plan energético, porque necesitamos energía para seguir sosteniendo el crecimiento. Fíjense, durante casi 6 años estuvieron pronosticando algunos agoreros, de los que habían privatizado en los años 90, o de los que nos habían dejado sin energía en los 80 cuando el país decrecía, que nos íbamos a quedar sin luz y sin energía. Siempre la amenaza y el fantasma de un block out y siempre estuvimos trabajando para que hubiera más energía y además desacoplada en los precios internacionales para darle mayor competitividad a nuestros industriales y vamos a seguir en el mismo camino de sostener estas políticas, porque un país no se construyen con movimientos espasmódicos, un país no se construye con períodos que quedan truncos porque el que viene dice que hay que hacer otra cosa totalmente diferente, sin explicar nunca claramente qué es esa cosa diferente. Siempre digo cuando no se hablan de las cosas que se van a cambiar, pero de las cosas concretas, de las cosas que interesan es porque tal vez no es que se quiera cambiar, sino que se quiera volver para atrás.
"

Disculpen la molestia


Por el genio de Eduardo Galeano


Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.
¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

jueves, 7 de mayo de 2009

miércoles, 6 de mayo de 2009

"No concibo un país que crezca de manera desformada, donde solamente crece el centro y el resto se empobrece"

Dijo Cristina:
"Recién, cuando venía para acá, acabo de recibir otro número, que realmente es muy bueno porque es el superávit de nuestra balanza comercial de exportaciones e importaciones, de abril a abril, donde hemos incrementado el 46 por ciento el superávit comercial del mes de abril, esto es dólares que ingresan al país, contra abril, del año pasado, que estábamos en el orden de los 1.500 millones de dólares. En el mes de abril pasado, el superávit comercial es de 2.283 millones de dólares, 46 por ciento más que abril del año pasado y además es el tercero en la serie histórica, porque hay dos record de superávit comercial en la historia argentina, que fueron durante mi gobierno, en agosto y septiembre, del año 2008, y este es el tercero, también en materia de record de superávit. Así que estamos muy contentos, con incrementos realmente importantes, por ejemplo, en materia de carne vacuna (por tonelada, no por precio) 200 por ciento más de exportaciones de carne vacuna, que en abril del año pasado. Y además con un 5 por ciento en materia cerealera y granaria contra abril del año pasado también, y conquistando mercados nuevos, como Yemen, Vietnam y otros más muy importantes.

Así que son números que reflejan la fortaleza, la vitalidad del modelo económico argentino, de los argentinos, de la producción en definitiva, de nuestra capacidad exportadora. Son los números que por allí parecen fríos en la economía pero que significan poder mantener el nivel de actividad económica y mantener el nivel de empleo que es para nosotros lo fundamental. Si además le agregamos estas obras en nuestra querida provincia de La Rioja, y todo lo que significa para nosotros la modificación estructural del NEA-NOA, como recién decía el Gobernador, sin electricidad y sin gas es imposible pensar en un proceso de agregar valor a las materias primas, a los recursos naturales, y sin caminos lo mismo. Acá estamos haciendo un camino que va desde el Pacífico al Puerto de Aguas Profundas en Copiapo en Chile, lo cual va a generar un valor agregado a la producción de La Rioja, porque obviamente un pronto transporte le agrega competitividad a la economía que es beneficiada por estas obras. Y si a esto le agregamos la línea de 500 y le agregamos también este gasoducto que estamos firmando hoy el contrato, con una obra que se iniciaría en 30 días, estamos ante medidas, y fundamentalmente obras y resultados que transforman en serio el perfil productivo de una provincia y por supuesto también contribuyen a hacerlo por toda la República Argentina.

Yo no concibo, nunca lo concebí, un país que crezca de manera desformada, donde solamente crece el centro o la ciudad puerto, y el resto se empobrece o tiene que vivir de las migajas que le tiran desde la Capital Federal. Yo lo que creo sinceramente es en este modelo de desarrollo donde a cada uno se le dan los instrumentos que se le privaron durante tantas décadas, durante tanto tiempo, para que pueda tener un autodesarrollo sostenido y sustentable; esto es transformar, esto es no depender más del gobernante de turno que está en una ciudad capital; esto es dotar a las provincias de los instrumentos para que ellas puedan crecer en forma armónica. Además porque no hay Nación sin provincias que crezcan y se desarrollen, sobre todo porque fueron previas a la existencia de la misma Nación, por lo menos muchas de ellas, La Rioja entre ellas. Esto causo guerras civiles entre los argentinos durante el siglo XIX. Creo que el desafío de federalizar tiene que ver con esto, con la necesidad de dotar de recursos y de obras de infraestructura que modifiquen definitivamente el perfil económico y social de nuestras queridas provincias."

martes, 5 de mayo de 2009

"Hace 6 años nos vienen augurando el final. Y el final les llegó a otros"


La presidenta Cristina, visitó hoy la provincia de Tucumán, donde anunció la creación de la Dirección Nacional de Agroenergía, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación; y puso en marcha una serie de programas de inversiones en obras de infraestructura, desarrollo agrícola y en materia de seguridad para esa provincia.
En el acto, el gobernador de la provincia de Tucumán, José Alperovich, agradeció que su distrito haya sido elegido para poner en marcha la Dirección Nacional de Agroenergía, y calificó al hecho como "un fuerte respaldo" para las "posibilidades de desarrollo" de la provincia.
Además, Alperovich subrayó que desde el gobierno nacional se impulsa "una política que pone el acento en la producción", al tiempo que destacó la defensa de "un Estado fuerte comprometido con la salud, la educación, el trabajo y la seguridad de su pueblo".
A su turno, la presidenta Cristina Fernández destacó que desde su administración se trabaja para demostrar que "es posible llegar al gobierno, no para traicionar todo lo que se le había dicho a la gente en las elecciones, sino para cumplir con la promesa y la palabra empeñada".
"Venimos a terminar, a desterrar definitivamente la idea casi cínica de que se decía una cosa en la campaña y se hacía otra en el gobierno" afirmó la Jefa de Estado, quien además expresó que "ese recuperar la palabra empeñada permitió recuperar la dignidad del trabajo" en nuestro país.
En este contexto, la Primera mandataria indicó que "en el año 2008 batimos récords en exportaciones", y agregó que "el sector industrial ha tenido un importantísimo rol en el crecimiento de las exportaciones". "El proyecto que puso en marcha en 2003 volvió a recuperar al trabajo, la producción y el esfuerzo como los actores centrales de la economía, y no nos equivocamos, pese a que desde hace 6 años nos vienen augurando el final. Y el final les llegó a otros", sostuvo Cristina Fernández. Por eso, agregó: "Aquí estamos los argentinos, nuestro gobierno, nuestra sociedad, con este modelo que nos ha permitido afrontar el vendaval en mejores condiciones". La Primera mandataria destacó especialmente la "decidida y enérgica intervención estatal, trabajando sobre cada sector para seguir sosteniendo la actividad económica y el empleo". "Que la gente tenga trabajo y lo conserve, esa es la clave", expresó. Y pidió que "que la variable de ajuste no pase nunca más por los trabajadores, ni por los jubilados, ni por los empleados".
Por otra parte, pidió a los representantes de las fuerzas opositoras "que todos los hombres y las mujeres que hoy estamos en política, y que legítimamente todos disputamos el voto de la ciudadanía, hablemos no de las circunstancias personales, no de las banalidades, hablemos de los hechos que cada uno ha hecho o no ha hecho en estos 20 años. Porque permítanme decirles que no hay nada nuevo en la política argentina, todos los hombres y mujeres que hoy se presentan ante el juzgamiento de la ciudadanía han tenido responsabilidades de gobierno, han estado en algún lado, han impulsado políticas, han apoyado o no determinadas políticas. Sería muy bueno para toda la política en la Argentina que habláramos de lo que cada uno ha hecho cuando ha tenido responsabilidades de formar parte de un gobierno o ha apoyado a un gobierno en una cámara, en un congreso, porque sería más fácil, ya no discutiríamos acerca del color de mi pelo o del tamaño de mi cartera, discutiríamos acerca de las cosas que le interesan a la gente (APLAUSOS) Porque al 2001 no se llegó en un plato volador, se llegó después de políticas muy duras que eran las políticas del Consenso de Washington, y se llegó también después de los que prometieron que iban a cambiar todo y en realidad no hicieron más que profundizar ese modelo. Esto no significa atacar a nadie, porque no estamos calificando ni adjetivando, estamos describiendo resultados de políticas, de descuento a los sueldos de estatales y jubilados, de los megacanjes, del ajuste permanente, de la única propuesta que era que siempre fuera el pueblo, los hombres y mujeres concretos de carne y hueso, pequeños empresarios, comerciantes, estudiantes, amas de casa, jubilados, trabajadores, los que estuvieran a cargo y pagaran los platos que otros habían roto". Y les solicitó "tener una actitud positiva, constructiva y tener una actitud autocrítica".

sábado, 2 de mayo de 2009

Inseguridad

Por Alfredo Zaiat
Uno de los principales temas que se debate en la arena de la batalla electoral es el de la inseguridad. Las pantallas de televisión derraman sangre al ritmo del morbo del minuto a minuto del rating. La atención de políticos y analistas se concentra en la violencia de jóvenes menores y al proyecto de régimen penal juvenil, que muchos lo resumen en la baja de la edad de imputabilidad. La complejidad de un problema que indudablemente afecta a la población de los centros urbanos adquiriría mayor densidad para su comprensión si se incluyera otro tipo de inseguridad: la laboral. Esta no se la asocia a la genérica que tiene el privilegio de recibir un especial esmero en gran parte de los especialistas que circulan por los medios y que incluso es el eje de campaña de uno de los candidatos. Sin minimizar la inquietud social alimentada por la voracidad mediática respecto de la inseguridad, la referida específicamente a la estabilidad de los puestos de trabajo adquiere mayor envergadura en el actual contexto de crisis internacional. El énfasis en la demanda de un mayor compromiso del sector público en la esfera represiva para brindar seguridad a los ciudadanos no se encuentra cuando se trata de la inseguridad laboral. Pese a ello, el Estado está teniendo una activa intervención para disminuir la incertidumbre y la fragilidad en el mercado de trabajo, lo que en última instancia constituye un aporte valioso para la seguridad global de una sociedad.
Es indudable el impacto del derrumbe del Muro de Wall Street en el nivel de la actividad doméstica. También en la estructura ocupacional con pérdidas de puestos informales y suspensiones, reducción de la jornada laboral y despidos en el sector formal de la economía. Pero la respuesta a esta tensión ha sido diferente a la dinámica que predominó en crisis pasadas. En esta oportunidad no ha quedado en manos del mercado el ajuste para definir el rumbo del mundo laboral. Cada una con su estilo, las centrales sindicales (CGT y CTA) han mostrado responsabilidad en sus reclamos ante la crisis y a la vez firmeza en sus convicciones para defender a los trabajadores en un contexto complicado. El empresariado tuvo una primera reacción con los reflejos de los noventa buscando el ajuste por el lado del empleo, aunque algunos han aprendido que no pueden descapitalizarse de recursos humanos ante la primera señal de cambio de tendencia. La acción sindical junto con las políticas del Ministerio de Trabajo pudieron revertir ese reflejo inicial. A través de dos herramientas de intervención (Procedimiento Preventivo de Crisis y Programa de Recuperación Productiva), el Estado está actuando como un actor fundamental para amortiguar las esquirlas del estallido del capitalismo financiero global en la economía nacional.
Esa participación puede ser señalada como un indicador de la gravedad de la crisis, análisis que descontextualizado resulta funcional a alimentar expectativas negativas que terminan profundizándola, o destacada como la recuperación de instrumentos del Estado para intervenir en la economía. Esos dos mecanismos mencionados sirven para destinar recursos públicos que permiten disminuir la inseguridad laboral, mantener en línea de flotación el consumo interno y así plantear un mejor horizonte para el momento de la recuperación. No se trata de optar entre visiones pesimistas u optimistas, sino en remarcar la relevancia para los sectores vulnerables de la existencia de un Estado con políticas activas y efectivas. Quienes las minimizan son los mismos que transitan con arrogancia el sendero del progresismo testimonial. También las menosprecian nostálgicos de la década del noventa que prefieren exhibir el telegrama como potente disciplinador social. Estos tienen voceros bien dispuestos para amplificar su discurso olvidando que también ellos son trabajadores y que sus empresas no recordarán sus diligentes servicios a la hora de despedir.
El mercado de trabajo ha sido golpeado por la desaceleración de la economía precipitada por la crisis externa y por factores internos, como el conflicto con el sector del campo privilegiado al que se le sumó la fuerte merma de producción por la sequía. En ese contexto, el heterogéneo mercado laboral ofrece en la actualidad el siguiente panorama:
- Creció el trabajo informal en poco más de 1,5 punto porcentual en el último trimestre, superando el 38 por ciento del total de los empleos, revirtiendo así una larga tendencia de descenso de ese indicador.
- El aumento del desempleo se registra por las restricciones a nuevas contrataciones más que en despidos generalizados.
- Esta disminución de incorporaciones de personal no sólo respondió a un retroceso en la demanda de bienes o servicios que las empresas producen, sino a una política de no cubrir vacantes existentes. Es decir que las expectativas negativas jugaron un rol importante en la caída de las contrataciones de personal.
- El sector más vulnerable es el de empleos eventuales y contratados, que no son renovados al vencimiento del plazo de vigencia.
- La industria manufacturera y el comercio han reducido sus dotaciones de personal, con excepción de la producción de alimentos y bebidas, única actividad industrial que registra crecimiento de empleo.
- El total de obreros ocupados cayó 2,6 por ciento y la cantidad de horas trabajadas disminuyó 4,3 por ciento durante el primer trimestre con relación al mismo período del año pasado, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
- El empleo en la construcción y la estabilización de la dotación de personal en la mayoría de las actividades del sector servicios actuaron como factor compensador.
La explosión de despidos para el primer trimestre que anunciaron a fines del año pasado los economistas del establishment no se verificó, en una prueba más de la rigurosidad de esos especialistas en el error. Por miopía ideológica, esos gurúes y los fieles de su secta no tienen incorporado en sus análisis la posibilidad de una intervención activa del Estado. Entonces no consideraron la posibilidad de que los trabajadores puedan ser protegidos con políticas públicas. El año pasado se dispusieron 67 procedimientos preventivos de crisis involucrando a 6753 trabajadores, y en lo que va del año se registraron 23 casos con 2910 trabajadores. Esta instancia es un requisito previo obligatorio para aquellas empresas que hayan decidido despidos o suspensiones por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas. Durante ese lapso de negociación tienen que interrumpir esas medidas. Según el relevamiento realizado por las delegaciones territoriales del Ministerio de Trabajo, entre octubre de 2008 y febrero de 2009 se tomaron en total 537 medidas que afectaron a cerca de 35 mil trabajadores. De esa cantidad, la mitad entró en proceso de negociación, modificándose la medida original que establecía despidos o suspensiones en más del 65 por ciento.
La delicada situación laboral y a la vez la respuesta del Estado queda expuesta en el Programa de Recuperación Productiva, plan donde empresas manifiestan problemas económicos que implicarían cesantías, pero que son frenadas por el aporte estatal de 600 pesos para cubrir parte del salario del trabajador. Esos subsidios son entregados a compañías que se encuentran en una situación crítica y están implementado a la vez una estrategia de recuperación. Hasta ahora se han inscripto 1203 empresas involucrando a 64.739 trabajadores, lo que implicó un desembolso de 111,2 millones de pesos para completar salarios.
Entre la incertidumbre de analistas que dicen que la fase más crítica de la crisis internacional ya pasó y otros que aseguran que todavía no se ha manifestado lo peor, el Estado va tratando de disminuir el impacto de la inseguridad laboral, que es tan importante como la otra que se ha adueñado de las cadenas de noticias.