martes, 17 de marzo de 2009

"Cuanto más piedras algunos quieran poner en el camino para torcer esta voluntad, más fuerza me van a dar."


PALABRAS DE LA PRESIDENTA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, DURANTE SU VISITA A LA FABRICA DE AVIONES LOCKEED, EN LA PROVINCIA DE CORDOBA

..."Y quiero decirles que tengo toda la decisión y toda la vocación para profundizar este proceso de cambio y transformación. Sé que cada vez que se inician procesos de profundización en la transformación y en el cambio, se tocan intereses, minoritarios pero poderosos. No me voy a amilanar como nunca lo hice. Al contrario, cuanto más piedras algunos quieran poner en el camino para torcer esa voluntad, más fuerza me van a dar, porque las mujeres somos así, estamos acostumbradas a la adversidad, estamos acostumbradas a tener que trabajar el doble y hacer esfuerzos dobles para que nos reconozcan.
Por eso digo que los que crean que poniendo algunas piedras en el camino, agraviando o descalificando van a torcer mi voluntad, no saben. Mi voluntad es la de ustedes, la de millones de argentinos que están decididos a vivir en un país diferente, a volver a estar orgullosos de ser argentinos y a agitar esas banderas.
En nombre de ustedes, por ustedes y con ustedes vamos a seguir adelante, por esta Argentina, por su soberanía, por su autonomía, por su trabajo, por su producción."...



lunes, 16 de marzo de 2009

El discurso del Apocalipsis

Por Eric Calcagno *
“Todos los problemas del país tienden a empeorar”, afirma un editorialista; la intervención estatal en la comercialización de granos tendrá “consecuencias impredecibles”, sostiene una solicitada; “nada ha cambiado. Los instrumentos con los que nos torturan son los mismos”, señala un representante patronal-rural; “el Gobierno está contra el campo y contra la distribución del ingreso”, dice un representante de la oposición; “hacia un país cada vez más aislado”, “la peor de las derrotas”, “en un clima de violencia y fragmentaciones”, titula un comentador...
Son sólo algunos ejemplos del clima apocalíptico que vivimos a diario en los diarios. Hay problemas, quién lo niega. Los hay en el mundo, los hay en la región, los hay en el país... pero frente a los problemas se los resuelve –o se los disuelve, al gusto de Wittgenstein– a través de la razón política, probable, política y por eso democrática. De allí que la resolución de los problemas deba pasar por la confrontación de proyectos, modelos y argumentos, todos válidos por igual en tanto y en cuanto exista la validación de las urnas. Para nosotros, legalidad es legitimidad; y también legitimidad, legalidad. Por eso el rol del Congreso, de la discusión, la centralidad del ágora como modo de transmisión de la política y de construcción del poder. El territorio.
Porque no es lo mismo pensar que el problema de la pobreza se resuelve con más trabajo en blanco, más industrialización y mayor participación de los asalariados en el ingreso nacional, o con la desregulación de las exportaciones, el dólar barato y la teoría del derrame. No es lo mismo pensar la inserción internacional de la Argentina en términos soberanos, en la construcción regional de sudamérica y en la posición frente al G20 en Londres, que pedir la vuelta de los planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional y tener como horizonte nacional el tranquilo sometimiento de próspera colonia rural. La confianza de los quebrados.
Como no es lo mismo, tenemos de un lado y otro ideas argumentos y discursos que pueden ahondar tal o cual aspecto de la cuestión nacional y de la cuestión social, en el marco de las instituciones, del funcionamiento democrático y de la validación por el sufragio universal. La política como sublimadora de la violencia: se llama modernidad. Y es civilizadora.
Pero, ¿qué hacer cuando se esgrimen argumentos que no corresponden a las probabilidades de la razón, sino que apelan a la revelación? Las citas al principio muestran que cierta visión abandona el campo de lo razonable, en términos de discusión de proyectos y de polémica democrática, para adentrarse en figuras pre-modernas. Sobresale así la impronta del apocalipsis, al uso medieval, que explícita catástrofe, exterminio y devastación. En épocas de crisis mundial, de incertidumbre, esta figura reemplaza a la argumentación por la revelación, la razón política por la trascendencia y postula la redención a través del sufrimiento. Nada agradable.
Este pensamiento apocalíptico tiene varias raíces. Una es la tentativa de gran parte de la oposición de rehabilitarse por el fracaso del gobierno de la Alianza, del que fueron su núcleo. El razonamiento es elemental: si todos los gobiernos son malos, su actuación desastrosa no será tan visible: todos fracasamos, nadie fracasa. Pueden aspirar de nuevo al poder. Para ello le tiene que ir mal al gobierno nacional, a cualquier costo y de cualquier manera. Y si la realidad no da verosimilitud a sus argumentos, buenos son los presagios nefastos, los oráculos, las revelaciones. No se remiten a un universo racional, sino a un universo sobrenatural; no prima el razonamiento, sino la creencia. Bien vale la fe, por cierto, en el terreno de las convicciones personales sobre la trascendencia; pero trasladar los mecanismos medievales del apocalipsis a la discusión pública no parece favorecer la posición de la oposición. Con el agravante que como se basan en una revelación, no pueden discutirse. ¿Qué respuesta cabe, si comienzan por afirmar que el Gobierno es satánico? Con esa premisa, es lógico que se opongan a todo, como lo hacen.
Llegamos a la cuestión de fondo. Junto a este propósito de un grupo político, está la decisión del establishment de recuperar el poder que perdió en 2002/2003. Es la pelea de fondo. El establishment cedió el gobierno porque la crisis los superaba y no podían resolverla: sus gerentes ya no funcionaban. Pero ahora el país ha avanzado mucho en su reconstrucción y creen que ya es hora de que vuelva a ser manejado por sus dueños. ¿Qué es eso de que la participación de los asalariados en el ingreso global suba del 34% en 2002, al 43% en 2008? ¿Cómo se estatizó el sistema de jubilaciones, el agua potable, la línea aérea, el correo? ¿Cómo se llega a que los ricos transfieran más ingresos al Estado, que los dedica a los pobres? Es el apocalipsis del establishment, a no dudarlo.
Se ha sostenido que uno de los peores problemas del mundo musulmán fue que históricamente tuvieron primero el renacimiento y después el medioevo. En la civilización occidental la cronología fue la inversa. Por eso llama la atención que ahora los núcleos de la oposición en el ámbito nacional quieran implantar el medioevo en medio del renacimiento que se produjo en 2003. ¿Acaso piensan continuar la obra que tuvieron que interrumpir en 2001? ¿Es ese el propósito desestabilizador de las profecías apocalípticas? ¿Ese será el discurso de campaña? ¿El proyecto para la Argentina? Lo sabremos el 28 de junio.

El guión de la realidad

Hay un chiste que de tal no tiene nada, adjudicado a diversas fuentes según la navegación y recepción por Internet que cada quien escoja. Resulta que Evo Morales y Bush (a este último habría que cambiarle el nombre pero no el simbolismo) se quieren juntar a solas. Lo hacen en un bote en un lago sudamericano, pero los medios se enteran y miles de periodistas de todo el mundo se ubican en la orilla. A Bush se le vuela el sombrero texano y Evo salta del bote, camina sobre el agua, recupera el sombrero, vuelve –siempre caminando sobre el agua– y se lo entrega. ¿Qué titulan los diarios y los noticieros?: “Evo no sabe nadar”.

Telemarketer

Por Eduardo de la Serna *
Hoy me llamó Alejandra. Cordial como buena “telemarketer”. “Buenos días, Eduardo... Mi nombre es Alejandra. Hablo del banco X” (allí tengo una “cuenta sueldo”. ¡Sueldo docente!). “Usted tiene con nosotros una supercuenta”, me endulzó. Y queremos informarle de los beneficios que el banco le ofrece ante todo lo que está pasando”, continuó. Me estaba ofreciendo un seguro. “Claro –seguía–, la inseguridad es terrible.” “¡Sí! –le reafirmé–. Es terrible todo lo que está pasando: esta crisis mundial provocada por los bancos”... No sé por qué, pero me parece que no me entendió, porque siguió insistiendo en lo importante que era para mi seguridad que le dé dinero al banco para que me proteja. “Lo que pasa es que no quiero saber nada con los bancos –continué–. Desde Cavallo que somos sus rehenes y nos obligan a tener una cuenta para cobrar nuestros sueldos.” Debo haber perdido mi capacidad de convencer porque tampoco esto le resultó convincente y retrucó con el tema de la seguridad y “lo que está pasando”. Creo entender que para ella “lo que está pasando” –cosa que repitió insistentemente– tiene que ver con la seguridad entendida en clave Blumberg, Tinelli, Susana y otros. Será por eso que recibí también invitaciones electrónicas a participar en una marcha por la seguridad. Parece que “lo que está pasando” es solamente “eso”, y no pasa el tráfico de droga, no pasa el gatillo fácil, no pasa la corrupción, no pasa la crisis internacional, no pasa que “el campo” convoca su enésima marcha del año y los medios sólo nos muestran fotos de los “cuatro jinetes” y no de la “gente convocada” –como sí nos mostraron decenas de fotos del acto en Rosario–, será que no pasa que durante el Carnaval de Gualeguaychú no hubo cortes de ruta, ni protesta del campo. Sólo la seguridad pasa, aunque después “rascando” veamos que muchos de esos casos tienen su origen en aquellos que deberían proteger la seguridad de la sociedad. Sólo eso pasa, ¡y Maradona-Riquelme, claro! Realmente debemos vivir en un país maravilloso donde sólo eso pasa. Y también un país tan desmemoriado que no quiere recordar el rol de los bancos en el derrumbe de 2001 y ahora en la mayor crisis mundial desde 1930.
Quiero dejar claro que estoy absolutamente en contra de la pena de muerte, por lo que –ya que perdí mi capacidad de otrora de explicarme– espero que esto no se entienda con que propongo fusilar a la pobre Alejandra, rehén de los bancos también ella. Como rehenes de las telefónicas somos nosotros (así como hay programas anti-spam en la computadora, ¿no podría haber algo semejante en los teléfonos?). Que tampoco esto se entienda como que sospecho que los bancos “aprovechan” –¡ni menos aún “provocan”!– “lo que está pasando”. No creo en teorías conspirativas como esos que dicen que en el mundo el dinero provoca conflictos y hasta guerras. ¡Válgame Bush! (perdón, quise decir ¡válgame Dios!). De todos modos, como creo que “lo que está pasando” es mucho más que todo eso –¡y más grave!–, aunque sea serio lo de la seguridad, esperamos poder dedicar nuestro tiempo –no interrumpido por telemarketers– a aportar algún grano de arena para ayudar a edificar un mundo más humano. Al fin y al cabo, creo que eso es lo que Dios quiere. Al fin y al cabo, la Biblia nos recuerda que “la raíz de todos los males es el amor al dinero”. Amén.
* Sacerdote.

sábado, 14 de marzo de 2009

Obama, otra vez llamó a Cristina para pedirle consejos.


Verde obsesión

Por Alfredo Zaiat
La evolución del tipo de cambio está siendo administrada por el Banco Central con el respaldo de unos 47 mil millones de dólares. El ajuste casi diario de uno o dos centavos ha ido acompañando los movimientos de la moneda del principal socio comercial, el real brasileño, y de uno de los principales commodities de exportación, la soja. El sector privado podría considerar esta estrategia como una importante herramienta de previsibilidad de una política económica que alienta las exportaciones y protege el mercado interno de las importaciones. Sin embargo, para industriales y empresarios del campo esa corrección pausada es insuficiente. Reclaman una devaluación mayor, con un ajuste inicial contundente, despreciando los costos sociales, de expectativas económicas y sobre los precios internos que provocaría esa medida en el contexto de una crisis global. Esa exigencia no generaría tanta inquietud si no fuera que el precio del dólar tiene históricamente una destacada influencia en el escenario económico argentino que excede el ámbito productivo. El billete verde se ha convertido en una obsesión, refugio de los grupos sociales con excedentes que ante cualquier alerta fugan de la moneda doméstica. El padecimiento de crisis recurrentes desde mediados de los ’70 ofrece una respuesta tranquilizadora sobre esa compulsión dolarizadora. Pero no todos los países que enfrentaron descalabros macroeconómicos en las últimas décadas, como Brasil, responden de ese modo neurótico. Se trata de una particularidad argentina que requiere de análisis que superan el estrecho campo de la economía. Argentina es el país de ingreso medio con más dólares en billetes circulando en su plaza doméstica en relación con su población. A través de métodos indirectos, el FMI estimó en un cálculo conservador que la cantidad de dólares físicos en este mercado supera los 25 mil millones. Sólo en Rusia circula un monto mayor con más de 40 mil millones, pero con una población que es tres veces más grande.
Esta característica de la economía local reduce los márgenes de libertad de la política económica, y en un escenario de incertidumbre facilita la presión del poder para acrecentar sus márgenes de ganancia vía una devaluación. El dique de las reservas internacionales en el Banco Central constituye una inédita defensa teniendo en cuenta los antecedentes de las debacles cambiarias de las últimas décadas. Sin esos dólares en las arcas de la autoridad monetaria, el lobby industrial y agropecuario ya hubiera convocado con rentable satisfacción a una nueva crisis cambiaria para deprimir sus costos laborales a través de la licuación de los ingresos de los trabajadores. El debate alrededor del tipo de cambio resulta ilustrativo acerca de cuál es la tasa de ganancia y qué tipo de distribución de ingresos exige el poder económico para sus negocios en el país. Además, revela la escasa vocación inversora del empresariado local para incrementar la competitividad de su producción sin necesidad de pretender obtenerla siempre con un peso hiperdepreciado.
Para abordar ese debate que en años electorales se intensifica, y que con la crisis internacional se acelera, se requiere analizar la evolución del tipo de cambio en un período más largo que el de uno o dos años. El índice de tipo de cambio real multilateral que elabora el Banco Central brinda interesantes elementos para comprender el actual estado de la paridad cambiaria. En especial, para eludir las trampas que inducen a caer en el seguimiento de la cotización nominal para sentenciar que el dólar está atrasado. También para rechazar el engaño que inducen dirigentes de la UIA de tomar como referencia de la existencia de retraso cambiario la devaluación brasileña desde el valor de 1,57 real por dólar de mediados del año pasado, cuando esa cotización fue el pico máximo de apreciación de esa moneda. La extraordinaria fuga de capitales del país investment grade provocó la devaluación que impulsó el real a los actuales niveles de 2,30, valor que es el mismo del promedio de 2005.
El índice tipo de cambio real multilateral mide el precio relativo de los bienes y servicios de nuestra economía respecto de los de un grupo de países con los cuales se realizan transacciones comerciales. A diferencia de los tipos de cambio real bilaterales, el tipo de cambio real multilateral mide el valor real del peso en relación con las monedas de los principales socios comerciales de Argentina. La ponderación de cada socio dentro del índice refleja su participación en el comercio total (exportaciones más importaciones) del país. Este índice tiene en cuenta las fluctuaciones de las monedas y de los precios de los socios comerciales y es, por lo tanto, una medida amplia de la competitividad del peso.
El último informe del BCRA destaca que el índice de tipo de cambio real multilateral se incrementó en un 1,5 por ciento en enero con respecto al mes anterior. “Es decir, el peso se depreció en términos reales con relación a la canasta de monedas de los socios comerciales que componen el índice”, explica la entidad conducida por Martín Redrado. Para agregar que “por otra parte, el tipo de cambio real multilateral se encuentra un 7,6 por ciento por debajo del valor de igual mes del año pasado y es un 104,9 por ciento mayor al promedio alcanzado en la convertibilidad”. El siguiente cuadro del tipo de cambio bilateral ofrece una perspectiva más equilibrada frente a los lamentos industriales y la escasa rigurosidad de los economistas de la city:

Esto implica, por ejemplo en relación con Brasil, que la actual paridad cambiaria ubica al peso todavía en una situación de fuerte depreciación, lo que debería brindar también una considerable competitividad. Si no la tiene la producción local, el problema se encuentra en otro lado que no es el tipo de cambio (financiamiento, productividad, vocación inversora). Para realizar una observación aún más fina de esas cifras, que revelan que la megadevaluación de salida de la convertibilidad todavía brinda margen de competitividad, se puede recortar el tipo de cambio en unos 25 puntos de la diferencia entre el IPC-Indec y las estimaciones privadas de precios en los últimos dos años. Aun así el tipo de cambio se ubica por encima del vigente durante la década del noventa.
La necesidad de un tipo de cambio real competitivo no es el centro de la discusión, sino el ritmo y la intensidad del ajuste. El Gobierno ha acelerado la corrección de la paridad para continuar con esa política de peso depreciado. Pero el lobby devaluador quiere más. Pretende regresar a una ecuación económico-financiera similar a la de la salida de la convertibilidad, con una cotización que permitiría registrar ganancias extraordinarias como las que ha brindado la megadevaluación. A esta altura se sabe que un ajuste cambiario provoca una fuerte transferencia de ingresos en contra de los sectores de ingresos fijos.
En el anexo metodológico que explica cómo se elabora el índice tipo de cambio real multilateral, los técnicos del BCRA señalan que “si bien es práctica común en nuestro país mirar la evolución del dólar estadounidense respecto del peso como consecuencia de la conocida historia inflacionaria, las fluctuaciones del dólar y de la inflación estadounidense explican sólo una pequeña parte de los cambios en la competitividad de la economía argentina”. Precisan que “los bienes comerciados con Estados Unidos representan un porcentaje relativamente bajo del comercio total de Argentina (17,6 por ciento en 2004 y 15,5 por ciento si se excluye a los bienes básicos)”. Para concluir que “por ello, los cambios del valor del peso contra las monedas de los restantes socios comerciales y las inflaciones de éstos también deben ser tenidos en cuenta para evaluar la competitividad de la economía argentina”.
Los escenarios de incertidumbre, en este caso por el impacto de la crisis global, brindan la oportunidad para que los sectores con más poder ejerzan una mayor presión para conseguir beneficios y recursos a través de políticas públicas. Bajo la amenaza de una caída del nivel de actividad y en consecuencia del empleo, el lobby devaluador se hace presente aunque la caída del comercio internacional por la crisis no garantiza que un dólar caro mejore el comportamiento de las exportaciones. El Gobierno, por propia convicción acerca de la necesidad de un tipo de cambio real competitivo, avanza en el ajuste de la paridad, pero debe transitar el estrecho desfiladero de una sociedad que vive con la verde obsesión. Neurosis que el poder económico sabe cómo jugarla a su favor.
azaiat@pagina12.com.ar

Todos a votar, que se acaba el mundo.

..."he decidido, enviar este día lunes, un proyecto al Parlamento argentino para convocar a elecciones, el 28 de junio, para todos los argentinos. De manera tal que podamos superado el escollo electoral, superada la elección, todo lo que demanda normalmente una elección, que siempre son posicionamientos, muchas veces personales, partidarios, que poco tienen que ver con el interés de los argentinos. Los argentinos necesitamos mucha tranquilidad, necesitamos mucha apertura, mucho diálogo, alejado de los intereses partidarios o sectoriales, porque la crisis es grave y demanda entonces una actitud diferente por parte de todos nosotros, que todos los esfuerzos estén orientados, precisamente, a lograr sostener la actividad económica y el nivel de empleo, que es lo que va a seguir permitiendo mejorar estos índices sociales, de los que nos hablaba Mario.
Si no se sostiene el empleo, argentinos; si no se sostiene la actividad económica no vamos a poder seguir sosteniendo los indicadores sociales y de calidad de vida de la gente. Esto lo saben cada uno de los señores gobernadores, que hoy nos acompañan. Y hay de todos los partidos; los hay de partidos provinciales históricos, como lo es Jorge Sapag; lo hay de partidos nuevos, de la última etapa, como es la Gobernadora Fabiana Ríos; lo sabe un hombre de la vieja Unión Cívica Radical, como Miguel Saìz, porque cuando hay que gobernar, cuando hay que hacerse cargo del problema, de la cloaca, del agua potable, del despedido, de que te cierran una fábrica ahí no hay diferencias partidarias; ahí tenemos todos que tirar para el mismo lado y para eso se requiere tener un clima estable y de tranquilidad, en la República Argentina, despojado de los avatares que normalmente trae toda contienda electoral. No es que esté renegando la contienda electoral, por favor, la vocación democrática creo que está ampliamente demostrada por cada uno de nosotros. Pero lo cierto es que los argentinos, además, no podemos tener una serie de permanentes elecciones, de acá al 28 de octubre, en el marco de esta crisis fenomenal, de habida cuenta además que ha habido importantes distritos electorales que han adelantado las elecciones.
Sería casi suicida embarcar a la sociedad, de aquí hasta octubre, en una discusión permanente de posicionamientos, cuando el mundo se cae a pedazos y los pedazos de ese mundo se nos pueden caer encima, sería casi suicida. (APLAUSOS).
Yo quiero decirles que siento una inmensa y triple responsabilidad, la primera como mujer, el género - y con Fabiana tenemos siempre esa carga de las mujeres, tener que demostrar que podemos tener eficacia - pero además también la de ser una mujer del país profundo y además de ser una militante política que cree, realmente, que la política tiene que ser para mejorar la calidad de vida. Esto me exige a mí un doble esfuerzo, muchas veces - ustedes conocen mi carácter, si me dejara llevar por él, tal vez, no hubiera hecho muchísimas cosas de las que he realizado como presidenta. Sé que tengo la obligación indelegable como argentina, como ciudadana, como presidenta - elegida por los argentinos - de tomar todas las medidas que permitan seguir creciendo, teniendo trabajo los argentinos y creando un clima, en el cual todos podamos dialogar.
Pero dialogar tiene que ser, fundamentalmente, no decir siempre que sí a todo, y fundamentalmente cuando el decir que sí a todo significa quebrar aquellas variables macroeconómicas, con las cuales tenemos que llevar y llegar a los que menos tienen.
Por eso, yo quería decirles, esta es una decisión muy importante, que además también, como todas las decisiones, será también mi vocación estrictamente parlamentaria la mando al Parlamento, como corresponde, para que sea el Parlamento que, en forma excepcional, fije para este 28 de junio las elecciones e invitar a todas las provincias argentinas, en la medida en que sus constituciones lo permitan, a hacer también las elecciones el mismo día. no se puede - argentinos y argentinas - en este desastre que es el mundo estar en una suerte de ferias o maratones de elecciones, de aquí hasta octubre. (APLAUSOS). Todos los saben, los que están sentados aquí, sean gobernadores, intendentes, legisladores y hasta lo dice el sentido común del ciudadano, de ese que tal vez muchas veces crítica, cuando suceden estas cosas por el gasto que significa también todo esto. Pero más allá del gasto electoral, a mí lo que me preocupa realmente es el gasto que significaría para el economía de la Argentina y para nuestro modelo no poder tener la tranquilidad que necesitamos todos para tomar decisiones y poder debatir con amplitud.
Lo decía, ayer, cuando escuchaba que algunos dirigentes criticaban un proyecto de ley, el de Radiodifusión; lo tomo como ejemplo porque realmente es muy curioso, proyecto de ley que todavía no hemos presentado, y ya hay gente que se opone. Como yo digo es la oposición metafísica, la oposición a la nada, porque no hay ningún proyecto presentado. Ahora yo digo si porque va a haber elecciones en octubre nos oponemos a cosas que ni siquiera hemos conocido, imagen ustedes por un instante esta Argentina y en este mundo, en este sistema de aquí hasta octubre.
Creo que tenemos la responsabilidad y la obligación todos los argentinos de contribuir a cuidar esto, que hemos logrado. Y esto no es responsabilidad únicamente de una Presidenta, ni de los Gobernadores, ni de los Intendentes, esto es obra y responsabilidad de todos aquellos que tienen desempeños institucionales, cualquiera sea el rol que le haya asignado el voto popular. Y también los sectores empresariales, con los cuales estamos haciendo un inmenso esfuerzo: acordando subsidios, reconociendo compensaciones a sectores de la industria, a sectores rurales, pero tienen que saber que necesitamos sostener fundamentalmente el trabajo, deben saber que necesitamos seguir sosteniendo a esos hombres y esas mujeres que han recuperado su dignidad con el trabajo. Y que vamos a hacer todo el esfuerzo (fiscal y de todo tipo), desde el Estado, articulando los intereses entre trabajadores, empresarios para seguir sosteniendo esto. Pero necesitamos olvidarnos - aunque sea por un instante - que quién dice la cosa, si es de mi partido o no es de mi partido. Aprendamos a escuchar al otro y a ver si tiene razón en lo que dice, olvidándonos a qué partido o a qué sector pertenece. Es un ejercicio que nos va a ayudar mucho, en momentos en que necesitamos gran claridad y mucha unidad nacional.
Yo los convoco, a todos los argentinos, como lo he hecho siempre, con la convicción de que podemos hacerlo, porque estas cosas que hemos logrado, en estos tiempos, en estos años de crecimiento parecía mentira. Si alguno lo hubiera dicho que íbamos a poder tener las cifras que tuvimos en el año 2008, 2007, allá por el año 2003 le hubieran dicho que estaba loco, que no podía ser, que era una utopía. Pero a nosotros siempre nos gustaron las utopías porque además uno de los principales problemas que tiene este mundo, que se ha derrumbado estrepitosamente y que se ha pulverizado es haber precisamente perdido las utopías y creer que solamente el dinero podía reproducirse a sí mismo, sin pasar por el trabajo, por la producción, por los servicios y por la calidad de vida de la gente. Una de las claves, también, de este derrumbe no es solamente un derrumbe económico, es un derrumbe de un sistema de ideas, fundamentalmente basado sólo en el lucro, pero no ya del capital, sino del capital financiero, o sea del dinero por el dinero mismo. Estas son las cosas que tenemos que discutir en este nuevo mundo, diferente en absoluto al que conocimos y que va a exigir, por parte de todos nosotros, una gran apertura, una gran serenidad, una gran racionalidad y un gran ejercicio de patriotismo, a las horas de discutir los problemas de los argentinos y los problemas del mundo."

viernes, 13 de marzo de 2009

Lanzamiento de créditos para renovación de viviendas.


Creo que esta línea, esta nueva licitación que hoy presentamos y que tiene por objeto que la gente pueda acceder a un crédito para reparar, refaccionar su vivienda, significa también un instrumento para mejorar la actividad económica, para mejorar la calidad de vida de la gente pero fundamentalmente profundizar lo que son las líneas proactivas del Estado en una situación que, como estamos viendo a nivel internacional, tiene efectos casi desesperantes.
Yo veía el otro día en un noticiero de carácter internacional que hay más de 2 millones de ejecuciones hipotecarias en Estados Unidos, o sea gente a la cual le rematan la vivienda y tiene que vivir en carpas; esto lo veníamos por televisión, caídas de bancos, caídas de fábricas, despidos masivos de trabajadores en todo el mundo. Esto nos obliga a todos los argentinos, no solamente al gobierno sino a todos, a hacer un esfuerzo muy grande para seguir articulando políticas, para seguir llegando a acuerdos entre los distintos sectores que componen la actividad económica y el sector estatal, porque está visto que es el Estado, no solamente en la Argentina sino en el mundo, el que va a tener que suplir la función que por lo menos se le asignaba al mercado, que era el asignador de recursos, el gran promotor de la actividad económica.
Hoy vemos que lo que constituía el Estado, o sea el financiamiento a partir del sector financiero, el consumo a partir de la sociedad con niveles de actividad, de empleo, de incremento salarial, todo esto se ha pulverizado prácticamente en el mundo, con lo cual el Estado vuelve a adquirir un rol preponderante.
Estuve charlando con varios embajadores el otro día, con motivo de la reunión que convocamos en Cancillería, y el panorama que presentan estos embajadores en aquellos países a los cuales están destinados, realmente es absolutamente desolador e inclusive de mayor entidad, de mayor envergadura del que se relata en los medios de comunicación.
Ustedes me habrán escuchado decir que el nivel de endeudamiento en muchas sociedades del mundo desarrollado económicamente, alcanzaba entre empresas y sociedades a más del ciento por ciento del PBI. Charlando con un embajador nuestro que es economista y que además desempeñó un rol importante en la Argentina, me decía que el endeudamiento en realidad orilla en los 250 o 300 por ciento del PBI. Estas son las cifras reales de la economía que además pueden tender inclusive a incrementarse a partir del descubrimiento de nuevos activos financieros que no existen, que no son tal y que por lo tanto no van a hacer más que agravar la crisis internacional.
Por eso nosotros debemos ser muy responsables, todos, absolutamente todos, de tener que cuidar esto que logramos y seguir profundizando políticas que precisamente mantengan la actividad económica y sigan sosteniendo el empleo en la Argentina que es la clave hoy -el mercado interno- para poder seguir sosteniendo ese nivel de actividad.
Creo que estas son cuestiones importantes que tenemos que abordar los argentinos sin mezquindades, con grandeza y con inteligencia además, porque creo que no se trata solamente de ser buenos, sino que además es casi mejor ser inteligentes y advertir que es necesario que todos pongamos una parte en el esfuerzo de seguir construyendo una Argentina que tenga sustentabilidad económica y sustentabilidad social, y no oponerse por oponerse a las cosas.
Hoy leía en un diario a varios dirigentes de la oposición que se oponían a un proyecto de ley que todavía no conocen, el famoso proyecto de Ley de Radiodifusión en el cual venimos trabajando desde el año pasado. Leía atentamente y realmente sorprende que alguien pueda oponerse, o sea, no sorprende que alguien pueda oponerse porque puede tener diferencias, sin lugar a dudas, lo que sorprende es que alguien puede oponerse a algo que no conoce. Eso sí es realmente sorprendente, es un ejercicio único; nunca vi que nadie se oponga a algo que todavía no leyó, pero sí sucede en la Argentina, sí sucede con sectores de nuestra oposición institucional. Y es malo eso, no porque se opongan, sino porque realmente le quita seriedad al sistema institucional y le quita seriedad también al rol que la oposición como en todo sistema democrático debe tener, de criticar aquellas cosas con las cuales no está de acuerdo y precisamente cumplir su rol opositor. Pero hay que oponerse a las cosas a las cuales uno ha tenido conocimiento. Oponerse a lo desconocido, suena casi como ficción o metafísica pura, pero así estamos y así muchas veces también cometemos equivocaciones; equivocaciones que luego termina pagando la sociedad y la economía en su conjunto.
Veía también ayer escenas en los medios de comunicación donde se recordaba el año pasado la no aceptación del proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Parlamento por las famosas retenciones móviles. Nosotros decíamos cuando proponíamos esas retenciones móviles que son simplemente la adecuación de las alícuotas de los derechos de exportación a las variaciones que tienen los precios de los commodities, esto es una retención móvil. Hoy es una de las solicitudes que las entidades patronales rurales nos hacen en el punto 7. Porque se conoció con el nombre de retenciones móviles, pero en realidad es adecuación de las alícuotas de los derechos de exportación a la variación de los precios de los commodities. O sea, lo que proponíamos nosotros el año pasado. Y además, si hoy se estuviera aplicando esa resolución 125, estarían aplicándose unas alícuotas inferiores a las actuales en materia de derecho de exportación, sin contar además, los fletes que se habían previsto ahí para aquellos productores que estuvieran alejados de los puntos de colocación, de los puertos, y las compensaciones a los pequeños y medianos productores. Vean ustedes las consecuencias de oponerse por oponerse, no ya a lo desconocido -que realmente es una novedad institucional importante- sino oponerse a cosas que eran convenientes para quienes no querían que se les aplicara la norma. ¿Por qué? Porque además el concepto era tan correcto en materia de precios de commodities sujetos a las variabilidades internacionales, porque esa es la otra cuestión, por qué la razón. Por una razón muy sencilla, porque son variables los precios internacionales que un país no maneja, y cuando un país no maneja esas variables lo importante es tener instrumentos que puedan dar cuenta de esa variación e ir flexibilizando la aplicación de esos derechos de acuerdo a cómo fluctúa el mercado. Esto en tiempos de normalidad, como era la presunta normalidad encubierta o anormalidad encubierta como luego nos vinimos a enterar, se imaginan ustedes cuán conveniente es entonces un concepto semejante en situaciones en que se han quebrado, como ahora, todos los parámetros internacionales, donde nunca nadie puede decir a cuánto está el precio de tal o cual commodity, donde vemos que todos los días sube o baja el petróleo, suben o bajan bolsas, o sea, era bueno para aquella época y se imaginan lo que sería para una época como la actual en la cual no hay parámetros y todos los días cambian las cosas. Un día uno se levanta y las bolsas están arriba, al otro día Obama dijo no sé qué cosa o los chinos decidieron que iban a comer más o menos y estamos con precios a la baja.
¿Entonces cuál es la enseñanza que nos tienen que dejar estas cosas que tantos problemas y tanta discusión, debate y enfrentamiento nos trajeron a los argentinos? La necesidad de debatir reflexivamente, de analizar reflexivamente y de despolitizar o despartidizar, si se me permite el término, las discusiones, y escuchar lo que se dice, no escuchar quién lo dice para oponerse, lo importante es saber qué es lo que dice y qué es lo que propone, qué importa si es peronista, radical, comunista o filomarxista, no importa, lo importante es qué propone, si lo que propone es correcto y sirve al sector que uno representa, si es representante sectorial, o sirve a los argentinos si es un representante institucional, en este caso la Presidenta de los argentinos que los representa a todos.
Creo que estas cosas son muy buenas siempre, lo son en épocas de normalidad pero son todavía mucho mejores, casi imprescindibles diría, en tiempos de crisis, poder analizar reflexivamente contemplando el interés propio, al que nadie pide que se renuncie, pero sabiendo también que es necesario conciliar ese interés particular o sectorial con el interés general. Cuánta discusión nos hubiéramos ahorrado si se hubiera abordado esta tónica y esta forma de analizar en aquella oportunidad, cuánto hubieran ganado nuestros productores si se hubiera abordado de esta manera.
Por eso vamos a seguir dialogando, proponiendo, pero diciendo que tenemos que aprender a pensar reflexivamente y a contemplar el interés del conjunto también. Creo que son dos claves para abordar tiempos difíciles, tiempos de un mundo en crisis mucho más profunda de lo que aún se ve por televisión y que seguramente va a exigir de todos nosotros los argentinos, oficialistas, opositores, trabajadores, empresarios, comerciantes, estudiantes, en fin, la sociedad, esfuerzos de inteligencia, de reflexión, de apertura, de trabajo y de esfuerzo para encontrar soluciones, no para impulsar conflictos o profundizarlos y pensar que a partir de allí pueda haber capitalización política o para algún otro sector presión sobre el gobierno.
Porque en definitiva, más temprano que tarde, fíjense que no pasó demasiado tiempo de aquella oportunidad, ni siquiera ha pasado un año, hemos podido darnos cuenta de la equivocación en el abordaje del análisis y las consecuencias que trajo. Muchas veces para darse cuenta en la Argentina de que hemos cometido errores han pasado décadas, hoy es tan vertiginoso el cambio, es tan vertiginoso el mundo, que uno puede verificar aciertos y errores en muy corto plazo. Es bueno también, si se me permite, para hacer un aprendizaje más rápido.
Por eso estamos muy contentos de tenerlos aquí con nosotros, presentando esta nueva ampliación en materia de créditos, esta vez dirigidos a que la gente pueda ampliar, reparar su casa, y fundamentalmente seguir sumando medidas proactivas para mantener actividad y empleo, producción y trabajo, los dos grandes ejes que venimos sosteniendo desde el año 2003 y que lo vamos a seguir haciendo porque estamos convencidos de que ese es el verdadero camino, el de la economía real, el del crecimiento de la Argentina.

jueves, 12 de marzo de 2009

Encuentro de mujeres militantes en Avellaneda.


..."hoy también se sancionó en nuestro Parlamento, en nuestra Cámara de Diputados la ley que incorpora la figura de la violencia contra la mujer. Déjenme agradecerles a nuestras diputadas, a nuestras senadoras, a todos aquellos y aquellas de los distintos partidos políticos que se comprometieron con un flagelo que tiene que ver con nuestra condición de género. Yo sé hermanas que hoy uno de los principales problemas que tenemos es la inseguridad, y si alguien sabe y conoce de inseguridad e incertidumbre somos nosotras las mujeres desde muy chicas. Hemos sido siempre educadas en ese miedo por nuestro género y por ser la víctima propicia de aquellos que tienen más fortaleza. Desde que una es chiquita, apenas de pocos años, ya comienzan a hablar de nuestra debilidad y de cómo tenemos que cuidarnos. Y luego también muchas veces sufrimos la experiencia de la violencia doméstica, y muchas veces a una mujer no le hace falta salir de la casa para sufrir la inseguridad, muchas veces esa inseguridad también está dentro de las casas cuando son atacadas. En nombre de todas aquellas que alguna vez han sufrido la agresión, la violencia, y luego la desatención, porque cuando concurren a una comisaría no son atendidas; tal vez alguna ultrajada tiene que dar cuenta de que no fue la provocadora de tal o cual cosa, ahí tenemos entonces en toda su dimensión lo que significa ser mujer.
Déjenme contarles, como Presidenta de todos los argentinos, que esas diferencias no sólo se dan abajo en el pueblo, se dan también en todos los niveles; se puede ser presidenta de la República y siempre tenés que estar demostrando que valés, que sos inteligente, siempre nos pasa. A veces también me pregunto si muchas de las cosas que se han hecho y que se han dicho sobre esta mujer en este año y pico de ejercicio del poder, si alguna vez lo dijeron sobre alguno de los presidentes hombres que han ejercido, seguramente que no, porque todavía falta un largo camino hermanas de género, falta tiempo todavía compañeras para ser tratadas en forma igualitaria, en la casa o en el trabajo, en el sindicato o en la calle, o tal vez en la Primera Magistratura.
Pero no vamos a desmayar, tenemos mucha fortaleza, tenemos mucha convicción, tenemos la fortaleza de dar vida. Tuvimos también la fortaleza de esas mujeres que poniéndose un pañuelo blanco en la cabeza salieron a hacer lo que ningún hombre se animaba a hacer en la República Argentina.
Por eso a las mujeres no se nos honra porque nos recuerden un día, queremos que nos recuerden y nos consideren los 365 días del año, queremos ser protagonistas de la historia, porque hemos puesto mucho y lo vamos a seguir haciendo en todos los frentes. Muchas de ustedes son trabajadoras sociales, mujeres al frente de organizaciones no gubernamentales en la lucha contra el paco, contra la droga, peleándole a la vida y a la adversidad; hemos demostrado que somos capaces aún con dificultades, en adversidades, con piedras en el camino que a diario nos ponen, de construir una sociedad diferente.
Quiero convocarlas a todas, a nosotras, a las que pertenecemos a un partido, a las que no tienen partido, a aquellas que han abrazado causas sociales, a aquellas que creen que es necesario seguir trabajando por una Argentina más justa, donde se redistribuya el ingreso, donde el trabajo y la educación vuelvan a ser protagonistas definitivos de nuestra historia. Yo estoy segura, hermanas y compañeras, que el día que logremos que todos los argentinos tengan trabajo, el día que logremos que todos los argentinos puedan acceder a la educación, el día que logremos que tener vivienda, agua potable o cloacas no sea solamente privilegio de algunos pocos, estoy segura de que ese día comenzaremos la batalla final contra la inseguridad, porque esas son las verdaderas raíces, esas son las verdaderas causas, la pobreza, la miseria, la desigualdad. Lo saben ustedes, muchas de las mujeres que luchan y trabajan contra las adicciones por lo que les ha pasado a sus hijos. Saben que sin son pobres la adicción mata al hijo porque consume paco, pero que si tiene plata el hijo es solo un adicto porque puede consumir algo de mejor calidad. Esto es así, sin hipocresías, sin mentiras. Que no nos digan o nos hagan creer que son los pobres solamente los que se drogan, que solamente son los pobres los que delinquen, tal vez ha habido en nuestro país muchos otros que delinquieron de guante blanco, pero esos no son señalados ni castigados por ningún código ni por ninguna justicia. Vimos allá en el 2001 cómo se vaciaban los bancos, vimos quiebras que nunca nos pudieron explicar, vimos derogar normas para que precisamente quienes habían vaciado la Argentina en un verdadero proceso de subversión económica no fueran castigados.
Por eso es necesario hablar sin hipocresía de los problemas que tenemos los argentinos, problemas que tenemos que encarar unidos, con ideas y junto a las instituciones. Porque además tenemos la inmensa suerte de vivir en un país donde cada uno puede decir lo que piensa, donde cada uno tiene la libertad de expresarse, no pasaba esto cuando era muy joven. Son cosas entonces que tenemos que saber los argentinos para poder encarar las luchas que este pueblo necesita con justicia, con equidad y en democracia, que es la gran defensa, el gran reaseguro de todos nosotros, vivir en una sociedad democrática."

Cristina en Avellaneda

..."Yo pido a los que tienen la inmensa responsabilidad, la sagrada misión de informar a la población y también de formar opinión, que comiencen a vincular las cosas porque no son fenómenos que están separados, están profundamente vinculados. A mayor desigualdad, a mayor cantidad de pobreza, porque hay cada vez grupos más ricos y más concentrados, más inseguridad va a haber en la República Argentina y en cualquier otra sociedad. Por eso presentar los problemas desvinculados, por un lado plantear que aquellos que tienen más dinero no tienen que pagar impuestos, porque esta es una cuestión de la libertad del mercado; y por otro lado plantear que necesitamos más policías, mejores policías, mejores docentes, más educación, mas universidades y no unir las dos cosas, es hipócrita, y entonces se esconden otros intereses. No están defendiendo a la sociedad por la inseguridad, a mí no me van a convencer, la están utilizando solamente como bandera política o tal vez para obtener otras cosas a cambio de presiones sobre los gobiernos.

Los argentinos son muy inteligentes, muy perceptivos, y yo creo que entienden perfectamente de las cosas que estamos hablando, porque las sufren a diario, cotidianamente, y confío en esa inteligencia, y confío en que cada uno de ustedes al igual que yo tiene memoria, y confío además en que somos capaces de grandes empresas, de grandes utopías, como nos parecía una utopía allá en el 2003 llegar a los índices de crecimiento que llegamos, a que hubieran nuevamente casos amarillos en los actos. Yo escucho hablar muchas veces de reforma política y clientelismo, ¿saben cuándo hay clientelismo?, cuando no hay trabajo, cuando la gente depende del dirigente político para conseguir un plan de trabajo. Este Gobierno, continuación del anterior Gobierno, redujo la desocupación del 25 por ciento al 7.3 por ciento, no hay mayor combate contra el clientelismo político, no hay mayor reforma política de que cada ciudadano tenga su trabajo y dependa solamente de su esfuerzo. El que depende solamente de su esfuerzo, el que depende solamente de su trabajo, emite su voto libre, sin ningún tipo de presión, porque es su esfuerzo el que le da de comer y mantiene a sus hijos. Esa es la sociedad en la que nosotros nos formamos, esa es en la sociedad y en al convicción por la cual abracé la causa que abracé, que cuando la abracé obviamente estaba proscripta y no podía ir a elecciones libres en este país.

Entonces, argentinos y argentinas, cualquiera sea el lugar político partidario que hayan podido elegir, por tradición familiar, por convicción política, por experiencia histórica, lo importante siempre y lo primero es la Patria, lo primero es la Argentina; es el único modo en que cada uno de nosotros, hombres o mujeres, cualquiera sea nuestro partido político, cualquiera sea nuestra profesión, cualquiera sea nuestro origen social, solamente vamos a poder sentirnos ciudadanos del mundo si logramos convertir a este nuestro país en un país en el que todos respetemos los derechos del otro, con nuestras diferencias, con nuestras dificultades, pero respetando el derecho del otro, no creyendo que porque tengo plata y formas de presionar puede lograr más que el otro, los que no tienen capacidad del lobby o que los refleje un medio de comunicación.

Yo quiero hablar en nombre de esos millones de argentinos que no aparecen en los diarios, que no aparecen en la televisión, pero que existen porque los veo todos los días, en cada uno de mis viajes al país profundo, porque les miro la cara acá y en la calle, y porque puedo decirles que con todos mis aciertos y todas mis equivocaciones, que por cierto las tengo porque soy una persona humana, y no voy a torcer el camino, sé que estamos en el camino indicado. Seguiré hablando y seguiré dialogando cuantas veces sea necesario, porque para eso soy la presidenta de todos los argentinos. Pero sepan que soy la presidenta de todos pero tengo que gobernar para aquellos que no han tenido ninguna posibilidad. Esto no quiere decir que no se gobierne para los otros, porque para los otros gobierno desde la macroeconomía, desde haberles dado un tipo de cambio competitivo, desde haber logrado desenganchar los precios internos de los externos, y entonces tornar a nuestros empresarios competitivos a la hora de exportar. Hemos hecho muchas cosas que no son solamente el producto del esfuerzo y de la inversión de los empresarios, sino también de un modelo macroeconómico que cree en el país, que cree en la producción, que cree en el trabajo, que cree en la economía real, y que hoy advierte, erguido frente al mundo, que no nos habíamos equivocado en el camino político y económico que habíamos elegido. "

miércoles, 11 de marzo de 2009

Fuera de foco

Por Alfredo Zaiat
Los debates económicos y las presiones del poder para conseguir beneficios y recursos del Estado permiten observar qué intereses están en juego y qué sector social se privilegia. En épocas de bonanzas esas definiciones quedan en un espacio de confusión para la mayoría porque la mejora se generaliza, aunque en un análisis fino surge que algunos reciben más que otros. Además de esas cuestiones estructurales que fueron escasamente visibilizadas en épocas de vacas gordas, en el año que hoy cumple la fallida Resolución 125 se han ido incorporando batallas políticas y de pujas con medios de comunicación que han sumado una mayor confusión. En cambio, en el período de la reversión del ciclo gatillada por la crisis global, la tensión por la distribución del ingreso queda más expuesta, como también la presión de lobbies para favorecer a determinado grupo económico en tiempos de vacas flacas.
En el actual estadio del conflicto con los representantes de la trama multinacional sojera, se expone la evidente preferencia de gran parte de la oposición y de variados analistas por un sector del capital que no es ni ha sido desfavorecido en los últimos años. Esa medida sobre el rendimiento económico debe ser comparada en relación con otros sectores mayoritarios que no han gozado de la fortuna de la naturaleza ni de las extraordinarias condiciones del mercado internacional. Y también vinculada con el nivel de incumplimiento fiscal y de negreo de producción y de trabajadores, categorías que ubican al rubro agropecuario en un lugar destacado. Las retenciones en ese cuadro de contribuyente terminan actuando como sustituto a la extendida informalidad impositiva del sector. Ignorar esos aspectos, como ha sido frecuente a lo largo de estos doce meses desde posiciones conservadoras y de cierto progresismo prolijo, ofrece más pruebas de esa elección por los ganadores.
El Gobierno no ha colaborado para transparentarla porque, más allá de enfáticos discursos acerca de la distribución de la riqueza, ha carecido de capacidad para exhibir una política agropecuaria de mediano y largo plazo, además de exponer el desacierto de dispersar interlocutores que se peleaban por espacios de poder, se contradecían en el mensaje y también en la implementación de medidas sectoriales.
Este proceso traumático, que en el primer aniversario del lanzamiento de la 125 lo hace regresar con intensidad, está agudizado por una Mesa de Enlace desgastada, dividida y con menor simpatía en los centros urbanos. El conflicto queda de ese modo fuera de foco ante el nuevo escenario económico. La convocatoria de la oposición a una sesión especial para bajar las retenciones a la soja, del mismo modo que lo hacen dirigentes de lo que fue una Federación Agraria que representó a pequeños productores y agricultores familiares y hoy es socia de las reaccionarias Sociedad Rural y Confederaciones Rurales, muestran la elección por una porción privilegiada del capital.
Ante un mundo que está viviendo la mayor crisis del capitalismo global, que ofrece una inquietante dimensión de lo desconocido, la comarca de la política doméstica tiene como preocupación casi exclusiva el mundo campo, que no se inhibe en expresar su carácter conservador y regresivo. En el nuevo escenario económico queda así fuera del debate la preservación del empleo, del ingreso de la población más vulnerable y del riesgo de que se agudice el problema de la pobreza y la indigencia. Se trata de una elección a favor del poder económico y en estos días muchos la exponen sin vergüenza.

Cristina en Hurlingham.


..."Sepan que esta mujer, la primera Presidenta de la República Argentina, va a honrar este cargo ejerciéndolo con responsabilidad, firmeza y convicción, esos principios que me llevaron a participar en política.
He pasado mucho más de la mitad de mi vida dedicándola a esta verdadera vocación de creer que es posible transformar la realidad, de creer que es posible tener un país con autonomía, con dignidad, de tener un país y construir lo que parecía imposible hace unos años, como cuando en aquel 2003 nos hundíamos en la crisis, o como le gustaba decir al ex presidente, en el infierno.

Quiero venir a redoblar el compromiso que siempre tuvimos de estar en las buenas y en las malas, de estar siempre al frente; no se es dirigente porque uno ocupe una banca o se siente en un sillón de presidente, gobernador o intendente, se es dirigente cuando se tiene la valentía y la claridad de orientar al conjunto de las sociedad hacia metas comunes, superando los conflictos, superando las adversidades y cuando estas son demasiado duras, estando al lado de la gente sufriéndolas con ellos, porque eso es, en definitiva, lo que nos convierte en dirigentes frente a la comunidad.
Quiero felicitar a todos y cada uno de los hombres y mujeres que, con responsabilidad, ejercen día a día en el lugar que están. No hace falta ser presidente, gobernador o intendente para construir un país; un país también lo construyen los médicos en los hospitales, los docentes en las escuelas, los policías en las comisarías y en la calle cuidando la seguridad, los jueces y los fiscales juzgando. En definitiva, un país lo construimos entre todos sin estar desligando responsabilidades de un sector en el otro, sino haciéndose cargo cada uno del rol que ha elegido desempeñar frente a la sociedad y a las instituciones.
Es hora de que los argentinos y, fundamentalmente, aquellos que tienen responsabilidades en los poderes del Estado y en las instituciones, no solamente gubernamentales, sino también en las instituciones que hacen a las sociedades sectoriales o que hacen a los medios de comunicación, ejerzan esta responsabilidad sin la cual es impensable construir un país más justo, más equitativo, más serio y más participativo para todos los sectores.
Por eso, yo convoco desde aquí -no desde lugares comunes, sino desde un lugar donde hemos construido, porque es otra cosa a la que también debemos acostumbrarnos los argentinos, a hablar desde lo positivo, a hablar desde la construcción-, desde al lado de este nuevo Hospital de Ojos modelo de Hurlingham, a todos los argentinos a esta gesta por seguir construyendo un país más inclusivo, más justo, con más trabajo, con más salud, con más seguridad, con más inteligencia para todos y, fundamentalmente, haciéndolo, hermanos y hermanas, por el futuro pero en nombre de todos nuestros pasados sufrimientos. Hemos sufrido demasiado los argentinos y demasiadas tragedias nos han cruzado, es hora, entonces, de que con esperanza y con ilusión, frente a las dificultades del mundo, redoblemos el esfuerzo y el compromiso con la Argentina. Pudimos hacerlo cuando nadie en el mundo confiaba en nosotros, sino que, por el contrario, nos decían que estábamos equivocados.
Finalmente, hemos comprobado y advertido que lo que nosotros decíamos, es decir, la necesidad de un Estado fuerte, de un Estado que esté al frente de la sociedad, de un gobierno que ejerza la autoridad, que no significa autoritarismo sino referenciar claramente a la sociedad en qué dirección ir, hemos advertido -reitero- que ese modelo era el modelo correcto. Tal vez, algunos -muy pocos pero poderosos-, añoren otros tiempos y otros gobiernos que eran débiles y sin fuerza y a los que no les importaba tal vez la gente sin trabajo o cuando alguien reclamaba salían a reprimir; tal vez, añoren los tiempos de gobiernos fácilmente manejables que siempre terminaban indefectiblemente con medidas en contra del pueblo como muchos de ustedes las vivieron.
Yo quiero decirles a ustedes, que son los protagonistas de la historia, que nosotros no hacemos más que representar los intereses de ustedes y que está el compromiso de seguir haciéndolo, porque esta es la forma en que concebimos a la política y a la democracia: representando los intereses del pueblo. Lo vamos a seguir haciendo, Hurlingham, como siempre, junto a ustedes, con fuerza, con esperanza y con convicción. "

Ya en 1991 la escritora y poeta María Elena Walsh escribía contra la pena de muerte


"Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas."

martes, 10 de marzo de 2009

Seminario El Rol de Cancillería en el Desarrollo del Mundo


Cristina inauguró ayer un seminario en el Palacio San Martín en el que se convocó a más de cien embajadores argentinos en el exterior con el objeto de analizar las estrategias destinadas a profundizar la comercialización de los productos argentinos para seguir sosteniendo el crecimiento económico del país.En ese sentido instó a "tomar la gestión comercial de nuestros bienes, de nuestros productos, como una actividad central en el desempeño de las representaciones diplomáticas" y dijo que "deben ser loobystas" para impulsar el comercio argentino en el exterior."Nuestras exportaciones baten récords y junto a las importaciones significan 47 puntos del porcentajes de crecimiento", dijo.Mencionó "el crecimiento en materia de bienes con valor agregado, como la informática que pasó que de 166 millones de dólares en 2003 se pasó a exportar por valor de 700 millones en 2008".Señaló que durante 2008 se superaron los 70 mil millones de dólares de exportación, destacándose las que tienen valor agregado.Además, destacó en 15 mil el aumento de las pequeñas y medianas empresas y dijo que en el sector servicios se pasó de un déficit de 4 mil millones de dólares a 900 millones.Al respecto, instó a los diplomáticos a "redoblar esfuerzos para impulsar nuestros productos y ayudar a nuestras empresas".Al reiterar la necesidad de redoblar esfuerzos, la Presidenta sostuvo que "el mundo atraviesa severas dificultades y esto va a exigir una gran apertura para sostener el nivel de crecimiento y la actividad"."Las acciones deben ser multilaterales y se debe explorar las necesidades de acuerdos bilaterales", agregó.Al hablar sobre la ronda de Doha y el G-20 dijo que "debemos concurrir para plantear que se corrijan las asimetrías existentes y no que haya modificaciones cosméticas que terminen desbarrancado los procesos de industrialización de las economías emergentes"."Creo en la necesidad de reformular los organismos multilaterales de crédito y abordar una negociación diferente en Doha porque son claves para abordar el mundo que viene y para que ustedes explique cuál es la verdadera postura de Argentina".También señaló que los países desarrollados hablan "de libre comercio, pero en realidad fronteras adentro ejercen todo tipo de subsidios que en realidad tienen poco que ver con la pregonada libertad de comercio".La Presidenta sostuvo la necesidad de un "comercio internacional más equitativo y la regulación del capital financiero"."Menos mal que tuvimos la idea de colocar determinadas exigencias para el ingreso de capitales, por la experiencia de lo que había constituido el ingreso de esos capitales hasta el 2001", añadió."El tema de la gestión comercial debe ser una de las cuestiones centrales del rol diplomático", remarcó.Cristina les pidió a los diplomáticos una vinculación activa con todas las cámaras empresariales de cada una de las provincias argentinas"."Con esfuerzo y confianza vamos a poder desempeñar el rol que en este último período han dado producción y trabajo a los argentinos", concluyó.

sábado, 7 de marzo de 2009

MUJERES ARGENTINAS.


Los argentinos necesitamos justicia a secas.

“Los argentinos necesitamos justicia a secas, para los que delinquen y violan las leyes”, dijo ayer la presidenta Cristina en relación con el debate abierto sobre la inseguridad y la polémica entre garantismo y mano dura. “No hay tal dicotomía, hay justicia o no hay justicia, hoy los jueces en la República Argentina cuentan con los instrumentos apropiados para que aquellas personas que constituyan un peligro para la sociedad por los delitos que han cometido no deban ser liberadas”, destacó. Y se pronunció en forma tajante sobre el tema instalado en estos días: “No creo en la pena de muerte”.
Al referirse a las declaraciones de la integrante de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, la Presidenta coincidió en criticar a los medios de comunicación por contribuir a generar temor en la sociedad al repetir “358 veces al día” un crimen porque –dijo, citando a la jueza– “parece que hubiera exactamente 358 crímenes y no uno solo”.
“Me gustaría que las noticias se publicaran completas y que dijeran que además de criticar al Gobierno, (Argibay) también criticó a los medios de comunicación por cómo contribuyen a generar un temor en la sociedad”, dijo la mandataria durante un acto. Argibay “también se pronunció contra la pena de muerte, y acerca de la inclusión social como tema clave en materia de inseguridad”, destacó. “La mayor inclusión social y la mejor calidad de vida” para la sociedad contribuyen a generar “una mayor seguridad para todos los argentinos”, definió.
La Presidenta descartó que la inseguridad responda a la falta de jueces porque, dijo, “todas las causas tienen juez, no hay ninguna causa paralizada, si no tienen juez titular, tienen juez subrogante”.
En este marco, también hizo referencia a la absolución del violador de una joven discapacitada por un error judicial . “Todos tenemos responsabilidades, pero la liberación de detenidos que luego vuelven a cometer delitos y que tienen un altísimo grado de peligrosidad es responsabilidad de la Justicia, y esto no es echar la culpa a otro poder, porque los únicos que pueden juzgar y encarcelar a quienes delinquen en un sistema de división de poderes es la Justicia”, puntualizó la jefa de Estado.
Aclaró que el Poder Ejecutivo puede “comprar muchos patrulleros, nombrar policías, construir comisarías, todo lo que sea la infraestructura de la seguridad, pero lo que hace a juzgar, encarcelar y condenar y no liberar a quienes resultan personas peligrosas para el conjunto de la sociedad, afortunadamente, sólo pueden hacerlo los jueces”.

El turno

Por Alfredo Zaiat
La caída del Muro de Wall Street ha dejado expuesta la inconsistencia de las ideas del liberalismo conservador dispersas por gran parte del mundo en los últimos treinta años. Los resultados desastrosos de la política económica que se derivaron de esa base teórica se difunden diariamente por las grandes cadenas de medios, generando esa angustia colectiva que nace en momentos que indican el fin de una era. Este rotundo fracaso del paradigma del mercado para unos pocos como ordenador principal de la sociedad no significa necesariamente la decadencia del poder económico–financiero consolidado en ese proceso. Ni tampoco la renovación de una dirigencia política e intelectual formada en esa escuela de pensamiento. La improvisación de las estrategias implementadas por los líderes de las potencias mundiales y el fracaso de las medidas para frenar la crisis permiten entender esa dinámica de lo desconocido que agudiza la decadencia en lugar de revertirla. El fiasco de los megapaquetes de estímulo no tiene que ver con las cualidades de sus ejecutores, sino con su propia concepción del mundo de la economía. Esta consiste exclusivamente en la preservación del capital privado como eje único del desarrollo y, por lo tanto, de la recuperación de una crisis. Este sendero que conduce hacia un callejón sin salida queda cada vez más en evidencia en los salvatajes a los bancos. Se siguen destinando planes billonarios para sostener entidades financieras quebradas mientras la actividad productiva se desmorona provocando una fuerte suba de la desocupación. La situación del sector real de la economía, en especial el empleo, queda así subordinada a la financiera, como lo ha sido en este período de la globalización que ha construido un complejo entramado industrial-bancario. Esto refleja que las ideas del fundamentalismo liberal puede que hayan recibido un fuerte mazazo en su autoestima, pero no han retrocedido casi nada su poder emergente.
Un signo contundente de esa presencia dominante se ofrece en el tratamiento de la crisis. Las impactantes caídas de los índices de las principales Bolsas mundiales se reflejan en títulos catástrofe provocando zozobra en una mayoría que nunca ha invertido una moneda en el mercado bursátil. En cambio, no reciben igual importancia cifras dramáticas de despidos masivos y tasas de desocupación record, cuando es un tema indudablemente mucho más relevante para la población que el subibaja de acciones y bonos. Este estándar de relevancia en el análisis de los acontecimientos económicos surge de la preeminencia de un discurso dominado por el capital concentrado y el financiero, cuya expresión ideológica es el fundamentalismo liberal.
En estos meses de zozobra, variadas expresiones institucionales a nivel internacional, de organismos multilaterales como de cumbres de líderes mundiales, se han revelado tributarias de ese modelo forjador de ruinas. Una de las más provocativas, en un contexto de alza violenta del desempleo, fue realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El economista jefe del considerado “club de los países desarrollados”, Klaus Schmidt-Hebbel, propuso una mayor flexibilidad como medida necesaria para enfrentar la fragilidad del mercado laboral. Para España recomienda, por ejemplo, reducir las indemnizaciones por despidos a los trabajadores fijos porque considera que son muy elevadas en comparación con las de los empleados con contrato temporal. Esta reforma estructural, sostiene Schmidt-Hebbel en la quinta edición anual del estudio “Objetivo crecimiento y crisis financiera” de la OCDE, es la “más apropiada para incrementar la demanda tanto a corto como a largo plazo”. La inconsistencia de esa recomendación es evidente. España tiene la tasa de desempleo más alta de Europa con el 14 por ciento a fines del año pasado. Ese porcentaje siguió subiendo en el primer bimestre de 2009: unos 354 mil personas se quedaron sin trabajo en esos meses, elevando a 3,5 millones los desempleados, una cifra nunca vista desde 1996. Este fuerte salto que describió la tasa de desocupación tiene su origen en que España es uno de los países de la Unión Europea con mayor proporción de trabajadores temporales, que supera el 30 por ciento frente a una media del 15 por ciento en el resto de la región. Pese a ello, el principal economista de la OCDE, que expresa el paradigma conceptual de las potencias europeas, recomienda más flexibilización laboral.
La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) advirtió en su informe Tendencias Mundiales del Empleo que se espera que la crisis económica mundial produzca un aumento espectacular del número de personas que engrosen las filas de desempleados, trabajadores pobres y trabajadores con empleos vulnerables. En ese documento se señala que el desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 respecto de 2007 en una cifra de entre 18 y 30 millones de trabajadores, y hasta más de 50 millones si la situación sigue deteriorándose. De producirse este último escenario, cerca de 200 millones de trabajadores, en especial en las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema, calcula esa institución internacional. “El mensaje de la OIT es realista, no alarmista. Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial. La reducción de la pobreza está en retroceso y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, declaró Juan Somavía, director general de la OIT.
En ese escenario internacional inquietante, la perspectiva del empleo en Argentina se jugará en la fortaleza de los sindicatos, en normas de protección a los trabajadores y en políticas oficiales activas de defensa del empleo. Así se podrá construir un dique al avance de propuestas, como la del economista de la OCDE, que encuentran la variable de ajuste en los ingresos, condiciones laborales o directamente en los puestos de los trabajadores. Para ciertos sectores del progresismo prolijo y para los conservadores, los sindicatos representan uno de los principales factores que detienen el desarrollo virtuoso de las fuerzas productivas en el país. Sin embargo, pese a la violencia para desestructurarlo durante la dictadura y al objetivo de travestirlos en sociedades anónimas durante el menemismo, la presencia relevante de las organizaciones gremiales en la economía argentina, con sus defectos, deficiencias y falta de transparencia, constituyen una significativa diferencia cualitativa en relación con experiencias de otros países. Más aun cuando existe cierta comunión de objetivos con la administración gubernamental para frenar despidos. De todos modos, esa alianza puede resultar insuficiente en un mercado laboral fragmentado y heterogéneo. En estos meses no pudo detener el avance de la expulsión del mercado de trabajadores tercerizados e informales, y en algunos sectores, como el automotriz o el siderúrgico, las cesantías se pospusieron a cambio del desembolso de subsidios del Estado dejando latente la cruel amenaza.
Ante una crisis inédita se requiere estar preparados y adelantarse a tormentas en el mercado laboral creando instrumentos novedosos de intervención para evitar despidos. Un marco de prioridades para transitarla la ofreció el líder sindical brasileño Luiz Carlos Prates, secretario general del Sindicato de Metalúrgicos de Sao José dos Campos. Ante la pérdida de casi un millón de puestos de trabajo en Brasil desde noviembre pasado, que elevó el desempleo a 8,2 por ciento en enero, reclamó que “el gobierno tiene que hacer un decreto de inmediato para garantizar la estabilidad del empleo de los trabajadores. Ya dieron mucho dinero a los banqueros y a los empresarios. Ahora debe ser nuestro turno”.
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