lunes, 10 de agosto de 2009

Mentir es pecado. Y omitir maliciosamente que es?

Resulta que el mensaje Papal que escandalizó a la iglesia opositora conservadora por el escandaloso índice de pobreza en nuestro escandaloso País, según leemos hoy aquí, “databa de mayo y fue sacado del cajón por el Nuncio Apostólico, Adriano Bernardini”. Las palabras de Benedicto XVI fueron transmitidas por su representante en mayo de 2009 y así consta en la publicación oficial de la colecta Más por Menos. Pero esa fecha fue suprimida en la página oficial del Episcopado, donde en cambio figura el día 6 de agosto, como si acabara de emitirse. ¿Por qué habrá sido?”
Mentir es un pecado. Y ocultar maliciosamente , que es?. Pero que le hace una mancha más al tigre Bergoglio. Como dice nuestro amigo Raphael, es un escándalo!.



Veamos lo que dice alguien que si tiene autoridad para referirse a la pobreza:

Demasiado para ser casual
Por Eduardo de la Serna *

En realidad, creo que un elemento que nos permite entender el momento que vivimos es el tema de “los nombres”. Precisamente los pobres son los que nunca tienen nombre: son “los negros”, “los paraguayos/bolivianos”, los cabecitas”, o simplemente “los pobres”, pero nunca tienen rostro, nunca tienen nombre. Los ricos, en cambio, tienen nombre propio. Tan propio como su propiedad. Se llaman Maurizio, Francisco, Ernestina, Amalita. Y mientras los pobres sigan siendo “anónimos”, o sean simplemente “números”, no se tocará el corazón del problema. Basta pensar la movilización que ocurrió cuando el pobre una vez tuvo nombre y se llamó “Barbarita”. Que los pobres dejen de ser número y tengan rostro y nombre se vuelve intolerable. Y duele. Porque la pobreza y los pobres no escandalizan. ¡Duelen! Por eso que se hable de “estadísticas”, “número de pobres”, no es un tema importante. Es serio, pero no habrá movilización hacia las causas. Pero el problema que provoca reconocer el nombre y el rostro es que duele, huele, se palpa. Una cosa es hablar de “un/los pobre/s” y otra abrazar su cuero curtido y reseco, sentir su olor a humo en invierno, su cara fácilmente imaginable distinta si hubiera nacido en otro lugar con otra alimentación, y otro cuidado.
Pero lamentablemente creo que hay que decir que no sólo los pobres no tienen nombre. También los culpables nunca lo tienen. Ver discursos y documentos eclesiásticos cargados de buenas palabras o ideas interesantes, pero donde nunca hay un nombre, nunca un rostro, hace difícil darle crédito. Escuchar hablar del escándalo de la pobreza, sin que se nos diga por qué hay pobres y por responsabilidad de quiénes hay pobres, puede terminar siendo un discurso retórico y vacío. Hay pobres porque hay ricos. Especialmente en Argentina. Y si los ricos tienen nombre, no está mal recordarlo. Con alguna exageración, pero parte de verdad, San Jerónimo decía que “todo rico es ladrón o hijo de ladrón”. Y es doctor de la Iglesia. Y si alguien es ladrón, es “empobrecedor”.

...
"Por todo esto, no creo que todo este cúmulo presentado al comienzo sea “casual” ni creo que algunas voces episcopales lo sean. Personalmente, no creo que a muchos de ellos les importen los pobres; es más, muchos parecen festejar cada muerto de fiebre “A” o cada caso de dengue, o cada aumento de un dígito en la pobreza. Personalmente creo que mientras no tengan nombre los pobres, no tengan nombre los empobrecedores, y mientras se siga sacrificando la sangre de las víctimas en el altar de la propiedad privada y el dios dinero, seguramente la situación se agravará, aunque los victimarios nos miren con cara de compungidos en los espacios pagados. Pero mientras eso ocurra, el Evangelio de Jesús, la búsqueda de ser “Iglesia de los pobres” no nos dejará tranquilos hasta que los pobres tengan casa, pan y trabajo. Hasta que los pobres sean vistos como hermanas y hermanos, o mejor aun, hasta que ya no haya pobres porque tampoco habrá ricos y habrá mesa compartida y vida celebrada para todos. "
* Coordinador del movimiento de sacerdotes en opción por los pobres Carlos Mugica.

3 comentarios:

Fernando Bonatto dijo...

El Papa,escandalizado por la pobreza argentina,pero en silencio acerca de la verguenza que se vive en territorio europeo con la xenofobia multiplicada y expulsion de inmigrantes hambreados,que se preocupe por sus feligreses violentados por la corporacion pedofila

Casta Diva dijo...

¿En qué se gasta la Iglesia Católica el dinero que le da el gobierno? En esto:

http://www.panoramio.com/photo/25370212
http://www.panoramio.com/photo/25370211
http://www.panoramio.com/photo/25370209

Si los curas están tan preocupados por los pobres, ¿por qué no invierten esos casi 3 palitos en los indigentes?

En cualquier momento le saco una foto a la casa del barrio La Perla que la Asociación de Madres de Familia (organización católica) le regaló hace aproximadamente 20 años al obispo.

Monikucha dijo...

Omitir también es pecado