miércoles, 13 de mayo de 2009

Cristina anunció el Programa de Apoyo para el Desarrollo de la Infraestructura para la Educación Superior .

En el acto Cristina reflejó las cifras que dan cuenta de la exponencial mejora en la educación superior de nuestro País del 2003 a la fecha.
"Esto no es una política que empezó antes de ayer, esto es una política que nos permite decir hoy frente a todos los argentinos y frente a ustedes cifras que tienen que ver en cómo encontramos a la universidad en aquel año 2003 y cómo está en junio de este 2009. Lo que ha significado por ejemplo para un ayudante de primera dedicación semiexclusiva que percibía en el año 344 pesos en el año 2003, y con el último acuerdo que hoy elevamos y suscribimos ha tenido un aumento del 421 por ciento, 1.795 pesos de salario. Y podríamos seguir enumerando hasta llegar al profesor titular que cobraba 2.200 pesos con dedicación exclusiva allá por el año 2003, y hoy está con este último acuerdo en casi 10 mil pesos mensuales. Les recuerdo que esta presidenta, como presidenta de todos los argentinos, cobra entre 13 y 14 mil pesos. Esto significa además el crecimiento exponencial que han tenido respecto del PBI los fondos que dedicamos a la universidad. Del 0.53 del PBI del año 2003- un PBI bastante más flaco que este PBI- hemos pasado al 0.88 del PBI en materia de participación universitaria, de un PBI de casi 300 mil millones de dólares.
Además comenzamos en el año 2003 con un programa de becas universitarias que era de 2.723 becas para todo el país; terminamos el año 2007, cuando me tocó asumir como presidenta, con un programa de 10 mil becas universitarias. En este año 2009 tengo el orgullo como presidenta de los argentinos de decir que llegamos al record de becas universitarias con 42 mil becas universitarias debido a las Becas del Bicentenario con orientación a la ciencia y el conocimiento, más las 2 mil de ciencia y tecnología.
A algunos pueden parecerles solamente cifras, pero a mí me hace acordar a alguna otra época donde no era presidenta, y tampoco era presidente el anterior, sino que yo era legisladora, y hubo partidos, gobiernos y legisladores que creyeron que reducir el presupuesto a las universidades podía ser la salida al problema económico que tenía la República Argentina. Son una serie de gobiernos a los que yo llamo gobiernos tornillos, ustedes dirán que poco académica la palabra, tornillos porque son los que ajustan para abajo pero aflojan para arriba. De esos gobiernos tornillos hemos tenido muchos en las últimas décadas.
Nosotros estamos absolutamente convencidos de la necesidad de poner a la educación, y también a la educación universitaria, en el lugar en que la estamos colocando, que no significa únicamente darle importancia en lo económico, sino también como un instrumento primordial en el desarrollo de un proyecto de país diferente. Porque también debemos decirlo que durante mucho tiempo la universidad como productora de conocimiento estuvo disociada de lo que era un modelo económico y productivo en la República Argentina, tal vez porque la autonomía universitaria, esa reforma arrancada por la lucha revolucionaria allá en 1918, no ha sido debidamente reformulada y reinterpretada. Hay que seguir defendiendo la autonomía universitaria, lo que hace a la libertad de cátedra, a la libertad de enseñanza, a la libertad de que cada profesor pueda expresar sus conocimientos, sus ideas, sin ningún tipo de restricción Pero hay que concebir también a una universidad aliada a un proyecto de país junto al pueblo que la sostiene y con la convicción, además, de que la inmensa mayoría que sostiene a esa universidad pública y gratuita, tal vez nunca pueda acceder a ella.
Es por eso que todos aquellos que hemos egresado de la universidad pública y gratuita, debemos tener un compromiso con las inmensas mayorías que han sostenido y siguen sosteniendo la posibilidad de tener universidades gratuitas.
Ustedes saben que son pocos los países en el mundo que cuentan con esta calidad académica y que además sea gratuita. Esta es una conquista de los argentinos, pero los universitarios, nosotros, tenemos la obligación de retribuir al pueblo ese inmenso esfuerzo que pone, precisamente, para contar con casas de altos estudios a las cuales pueda ser gratuito acceder. Y por eso, el compromiso debe ser el de considerar a la universidad como un instrumento para tener mayor desarrollo económico en un país.
Miren y ustedes lo saben mejor que yo: todos los grandes modelos de desarrollo económico en el mundo han tenido a las universidades como la cantera fundamental de donde se extrae el conocimiento y se aplica a la práctica concreta.
Por eso también este último Plan de Becas del Bicentenario tuvo una clara y marcada orientación hacia lo que se denominan las Ciencias Duras o Ciencias de la Tecnología, como en el caso del Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero, fundamentalmente, están orientadas a un modelo de país que ha vuelto a tener en la producción y en el trabajo las claves para un crecimiento armónico y desarrollado en todo el país.
No es casual, entonces, que junto a la mejoría de los distintos sectores de la vida nacional en un proceso de estas características, la universidad también crezca. Porque han crecido los empresarios nacionales, porque han crecido los comerciantes que han podido volver a abrir sus comercios, porque han crecido los trabajadores que han vuelto a recuperar sus trabajos, porque han crecido aquellos que no tenían trabajo y lo consiguieron o aquellos que a través de más de 1.500 convenciones colectivas de trabajo, entre las cuales se cuenta la que hoy estamos ratificando, tienen mejores condiciones salariales y mejores condiciones laborales, porque lo han logrado también los que producen en el país con exportaciones récords en el año 2008 y porque el camino de articular el esfuerzo del conocimiento, el trabajo y la producción, son las claves para seguir desarrollando, generando conocimiento y generando crecimiento.
Yo apuesto totalmente a eso y estoy convencida de que junto a todos ustedes vamos a trabajar fuertemente también en la necesidad de un nueva ley de Educación Superior de la misma manera que discutimos y debatimos la Ley de Educación que fue sinceramente el producto de talleres de trabajo. Considero que debemos hacer lo mismo con la Ley de Educación Superior para que no sea solamente el proyecto que un gobierno envía al Parlamento, sino que sea el proyecto que una sociedad asume como propio y lo pone en la caja de la democracia, en la caja del debate parlamentario a consideración de los distintos partidos políticos lo que significará, en definitiva, ponerlo en consideración de la totalidad de la ciudadanía allí expresada."

1 comentario:

Martín LatinoameriKano dijo...

Espectacular discurso de Cristina que últimamente está sabiendo dar a conocer los datos de lo que se viene haciendo.

Me parece que es una mejora en la comunicación, quizá el problema está en los canales de información...